La historia del mejor tenista del año 2017
José Luis recibió al equipo de Diario El Día para sostener una amena conversación sobre la historia de su vida, sus fortalezas, debilidades y experiencias de vida. En El Llano de Coquimbo vive este hombre digno de ser admirado. En una casa grande, llena de fotografías que reflejan de fiel manera la unión de su familia y el orgullo que sienten el uno del otro.
El equipo del medio llegó antes de tiempo a su casa, José Luis venía en camino en un colectivo del sector, desde su lugar de trabajo en la Municipalidad de Coquimbo donde se desempeña como programador. Nos abrió la puerta su madre, Silvia Luna, que nos ofreció un plato de helado para capear el incesante calor veraniego. Mientras José Luis no llegaba, llamaba la atención la cantidad de personas que había en su casa aparte de su mamá: abuelos, sobrinos y hermanas. Daba para pensar que tenían un evento familiar y que habíamos llegado a interrumpir pero no, es una numerosa familia y vive, la mayoría, en la misma casa. Conversamos un rato con su familia, lo que hizo percatárnos que existe una gran admiración por José Luis.
De un rato a otro se siente que alguien toca la puerta, al abrir la puerta entra un hombre cansado, con muletas, pero con una gran sonrisa que nos invita a sentirnos cómodos mientras se preparaba para la conversación.
¿QUIÉN ES JOSÉ LUIS HUERTA LUNA?
Tiene 41 años y trabaja en la Municipalidad de Coquimbo como programador. Desde chico ha sido fanático del deporte, principalmente del tenis. Hace un par de años milita en el Tenis Adaptado de Pie (TAP) y dice ser este su máximo pasatiempo, lo que lo mantiene con energía y con buen ánimo a diario.
El año pasado, específicamente el 18 de diciembre, fue nombrado por la Federación del Tenis como el mejor tenista chileno, y gracias a todos sus logros deportivos lo sitúan como número uno del mundo en la categoría del TAP.
Nació con mielomeningocele, una enfermedad que lo obligó a usar muletas desde muy pequeño. Sin embargo, este obstáculo no ha sido impedimento para lograr sus sueños y para realizar las actividades que le apasionan. Si bien, “siempre cuesta un poco más”, el esfuerzo siempre prima las actividades que se hacen con el corazón. La historia de vida de José Luis es reflejo de superación, humildad y esfuerzo. Y también deja en evidencia que querer es poder y que cada uno es autor de sus sueños, su vida y felicidad.
CONOCIENDO EL TENIS EN LA TELETÓN
Desde que era pequeño, cuando tenía un poco más de un año de edad, José Luis acudía a centros de la Teletón. Institución a la cual dejó de ir cuando tenía 19 años, por lo que ha pasado gran parte de su vida allí.
Practicar tenis y básquetbol en silla de ruedas en las instalaciones de la institución, hizo que se dé cuenta que el deporte que más le gustaba era la disciplina practicada, tradicionalmente, en arcilla.
“Tengo muchos recuerdos buenos de la Teletón, sin duda mi paso ahí me ayudó a crecer en todo sentido. Ellos me ayudaron a ser independiente, que era lo que yo necesitaba y buscaba. Gracias a lo que aprendí, gracias a lo que me enseñaron, hoy soy quien soy y me puedo mover por mis propios medios sin depender de nadie, y eso es lo que más valoro de todo mi paso ahí”.
Agrega que gracias a la Teletón, nunca se queda con las ganas de intentar cosas a pesar de su discapacidad. “Aprendí que nunca hay que quedarse con las ganas por tan sólo tener barreras que aparentemente intentan truncar tus sueños, todo se puede”.
INICIOS EN EL TAP
A José Luis siempre le gustó el deporte, desde niño. Por lo que siempre intentó involucrarse en el tenis a medida de sus posibilidades.
Juega tenis competitivo desde el año 2013, hace menos de cinco años. Llegó a competir en este nivel gracias a que un amigo de él, que es parte del comité de tenis adaptado, lo invitó a probar suerte en un campeonato nacional que se disputaría en la Región Metropolitana.
José Luis recuerda esta invitación con bastantes detalles porque tenía miedo de no poder estar a la altura. “Me tiraron a los leones. Yo tenía miedo, no tenía muchas ganas de participar porque era algo nuevo, no sabía a lo que iba. Además, no tenía muchas expectativas”, recuerda.
Sin embargo, tuvo una muy buena participación en ese campeonato a pesar de haberse preparado tan solo una semana. Obtuvo el lugar número 12, de más 20 deportistas que acudieron a dicho evento. La participación en su primer campeonato profesional, lo instó a nunca colgar la raqueta y dedicarle más tiempo a sus entrenamientos.
“Para mí fue un gran logro porque estaba compitiendo contra tipos que tenían mucha más experiencia que yo jugando a ese nivel, de hecho yo pensaba que sería una instancia para conocer pero terminé jugando a un nivel que ni yo me lo creía mucho”.
Desde el 2013, José Luis dedica entre tres a cinco días a la semana para sus entrenamientos donde da sus máximos esfuerzos durante casi tres horas.
DOBLE ESFUERZO, DOBLE SATISFACCIÓN
La niñez de José Luis fue complicada, una de las grandes dificultades, por ejemplo, fue la que tuvo su madre para matricularlo en un colegio. Esto, porque ningún establecimiento educacional quería recibirlo por su discapacidad, teniendo como única excusa que no contaban con la infraestructura para hacerlo.
A pesar de dicha dificultad, pudo ser matriculado en el Colegio Gabriela Mistral de Coquimbo. Una vez allí, comenta que nunca se sintió discriminado, sino al contrario, hizo rápidamente amistades que mantiene hasta el día de hoy.
"Aprendí que nunca hay que quedarse con las ganas por tan sólo tener barreras que aparentemente intentan truncar tus sueños, todo se puede”. -José Luis Huerta.
José Luis manifiesta que su sueño desde niño era estar siempre ligado al deporte y muchas veces pensó que su discapacidad no sería compatible con lo que quería lograr. “Era prácticamente imposible lograr algo en el deporte, pero cuando comencé a practicar varias disciplinas me di cuenta que sí podía hacerlo”, dijo.
A José Luis no le molesta que hablen de él como alguien discapacitado, lo que le molesta realmente es que “se vea la discapacidad como algo raro”. Esto, porque piensa que las cosas no se hacen pensando siempre en las personas que tienen alguna discapacidad, lo que tendría una directa relación por cómo se empatiza con las que tienen mayores dificultades para realizar sus actividades. “Y esto claramente hace que tengamos que esforzarnos el doble o el triple para alcanzar nuestros objetivos”, añade el deportista.
Pocos son los lugares para trabajar, para pasear, para comprar o hacer otras actividades que se han adaptado para personas que tienen algún grado de discapacidad. Incluso, José Luis comenta que hasta movilizarse es más complicado, no sólo por andar con bastones, sino, porque “muchas veces los conductores simplemente no te paran porque les significa un pequeño esfuerzo adicional”.
Para entrenar fue otro problema mayúsculo el que tuvo que enfrentar, ya que ningún club de tenis lo dejaba usar las canchas por los supuestos daños que sus bastones dejaban sobre la superficie. Hasta el día de hoy, José Luis se siente agradecido de Omar Yañez, presidente del Club de Tenis de Coquimbo, por haberle dado el espacio que hasta actualmente utiliza para perfeccionar sus habilidades.
La poca empatía hacia las personas con discapacidad es un problema que se debe trabajar urgentemente en las personas. Según él, “la gente todavía mira a las personas con discapacidad como si fueran algo raro. Y esto por supuesto que lo único que logra es remarcar más las diferencias que tenemos. Esto, no ayuda en nada”, sentencia.
UNA PIEDRA MÁS EN EL CAMINO
José Luis sabe de dificultades y barreras que intentan derribar su ímpetu competitivo. Tener mielomeningocele no es el único obstáculo que ha tenido en su vida, pues el 2015, cuando llevaba dos años compitiendo en la categoría profesional del Tenis Adaptado de Pie, le encontraron un cáncer. Recuerda que “fue sumamente difícil superar ese momento, porque me estaba preparando para un campeonato internacional en Buenos Aires, y sería mi primera vez que viajaba al extranjero”. Este diagnóstico hizo que ese año no entrenara y dedicara la mayor parte de su tiempo al tratamiento, además, pensó que nunca volvería a jugar tenis.
Sin embargo, sus pensamientos negativos se fueron esfumando con el tiempo a medida que se acostumbraba al tratamiento y veía que si podía practicar el deporte. Actualmente sigue en tratamiento, pero sabe que nunca debe agachar la cabeza.
Sus compañeros de trabajo como también su jefe, el alcalde de Coquimbo, Marcelo Pereira, fueron fundamentales para este proceso. “Me ayudaron mucho, sobre todo Marcelo, sin su ayuda y comprensión probablemente no habría podido tener la fuerza que tuve en ese momento”, recuerda. También, enfatiza que el apoyo de su familia, amigos, compañeros de trabajo o “con quien sea que te rodees es una vitamina fundamental para atravesar por estos períodos donde crees que tu vida es mala”.
Nada le hacía presagiar, que el próximo año cobraría revancha en Estados Unidos.
REVANCHA MUNDIAL
El año 2016 participó en un torneo de tenis adaptado realizado en Houston, Estados Unidos, donde se coronó campeón al ganarle la final del circuito al estadounidense Carl Williams en un emocionante duelo de titanes. “En ese momento si bien estaba muy feliz por haber tenido un buen resultado no dimensioné lo que había logrado, que no sólo fue un logro personal sino fue en representación de mi ciudad y de mi país”, contó.
“Créeme que todo eso lo tomé y lo sigo tomando como un regalo de Dios por haber enfrentado a uno de los momentos más duros y difíciles de mi vida, poniendo todas mis fuerzas y mis ganas para salir adelante. Siempre digo que si Dios me puso esa prueba difícil y la superé, el regalo que me dio fue mucho grande que esa obstáculo que me puso en el camino”, agregó el campeón mundial.
"Siempre digo que si Dios me puso esa prueba difícil y la superé, el regalo que me dio fue mucho grande que esa obstáculo que me puso en el camino”. -José Luis Huerta.
En diciembre del año pasado, el alcalde de Coquimbo, Marcelo Pereira, premió a José Luis por sus destacados logros deportivos y por haber conseguido ser el mejor tenista del año en la Gala de la Federación de Tenis. Sin embargo, cualquier reconocimiento le queda chico. Pues bien, su historia de superación, esfuerzo y unión familiar no le son indiferente a nadie. Del mismo modo que lo hace la lección de vida digna de ser aplicada a toda la sociedad: nunca rendirse.
AGRADECIMIENTOS
Me gustaría agradecerle a toda mi familia y amigos que siempre están apoyándome y que han estado en las buenas y en las malas disfrutando tanto o más que yo de cada logro, no solo en el tenis, sino, en cualquier cosa que haga. También a Julio Andreo, Eduardo Araya Balanda y Moisés Alvarado que han sido quienes me han apoyado en el trabajo físico, sin su ayuda, su apoyo y su amistad todo hubiese sido más difícil. A don Omar Yañez, presidente del Club de Tenis de Coquimbo, al administrador del club, don Alejandro Pardo, y a toda la gente del club por abrirme las puertas para poder comenzar a realizar un sueño y apoyarme en todo momento. A mi entrenador y amigo Mario Meneses, por compartir conmigo sus conocimientos.
Al alcalde de Coquimbo, Marcelo Pereira Peralta, porque ha sido muy importante durante todo el proceso desde que fui diagnosticado de cáncer y hasta el día de hoy no ha dejado de demostrarme su preocupación.
Categorías del Tenis Adaptado de Pies (TAP)
El tenis adaptado de pie tiene categorías que se dividen con respecto a la movilidad que tienen los deportistas. Mientras más movilidad, más alta la categoría:
A: participan los jugadores con movilidad funcional óptima para desplazarse en una cancha de proporciones tradicionales. Sin o con alteración motora de una o dos extremidades inferiores, además de una posible alteración de una o dos extremidades superiores. Las reglas de cada partido, son las mismas que las del tenis clásico.
A1: juegan los deportistas con movilidad funcional óptima para desplazarse en una cancha de dimensiones tradicionales. Sin alteración motora en el tren inferior y con alteración motora de una sola extremidad superior. Por ejemplo, se puede dar que jugadores que presenten amputación en un brazo en cualquier nivel articular o una malformación congénita en uno de sus brazos. Se juega el mejor de tres sets.
B: dentro de esta categoría están los jugadores que tiene una movilidad funcional intermedia para desplazarse en una cancha tradicional. La delimitación de la cancha es de 18 x 8,23 metros y se juega con una pelota naranja. Se puede jugar a 5 sets de 7 puntos.
C: participan los deportistas con una movilidad funcional reducida para desplazarse en una cancha tradicional. Las medidas son 11 x 5 metros y se juega con una pelota roja. Se puede jugar a los 5 sets de 7 puntos.
¿Qué es la mielomeningocele?
El mielomeningocele, conocido también como espina bífida, es uno de los defectos de nacimiento más comunes del sistema nervioso central. Se detecta, por lo general, durante el embarazo.
Es una malformación congénita en la que existe un cierre incompleto del tubo neural al final del primer mes de vida embrionaria y, luego, el cierre incompleto de las últimas vértebras.
La causa de este defecto congénito es desconocida hasta ahora.