Tribunal decreta prisión preventiva a José Navarro
El Tribunal de Garantía de Licantén, en la sureña región chilena del Maule, decretó prisión preventiva para José Navarro Labbé, quien fue formalizado este martes por los delitos de sustracción de una niña de 11 años a quién mantuvo cautiva por ocho días.
El tribunal, que también tomó en cuenta las lesiones que le causó al abuelo de la niña al momento del presunto secuestro, estableció igualmente tres meses como plazo para desarrollar la investigación de este caso que generó revuelo nacional.
Navarro, de 31 años, había sido trasladado desde la cárcel de Rancagua hasta el tribunal de Licantén para asistir a la audiencia de formalización en su contra que arrancó cerca de las 15:00 horas (18:00 GMT).
El fiscal Mauricio Richards fue el encargado de relatar cómo se produjo el rapto de la niña de 11 años que él mismo entregó el sábado pasado a la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) tras una breve negociación y procedió a sindicarle los cargos que se le imputarán de ahora en adelante mientras dure la investigación.
Pese a que aún está confuso el trasfondo que motivó a Navarro a tomar la decisión arrebatarle la menor a su familia, éste arriesgaría una pena máxima de 20 años de cárcel por este delito.
Navarro, con antecedentes penales por abusos sexuales, estaba con la menor en la casa de una hermana, en un sector rural del municipio de Licantén, quien dio aviso a la PDI, que llegó al lugar y logró convencerlo de que se entregara pacíficamente.
Ambos fueron trasladados a la ciudad de Curicó, a unos 200 kilómetros al sur de Santiago, donde la niña, Emmelyn Canales, fue ingresada en el hospital para diversos exámenes y el hombre comenzó a ser interrogado por el fiscal del caso, Mauricio Richards.
La menor desapareció en la tarde del 2 de febrero, cuando Navarro la llevó a ella y a su abuelo, Luis Vidal, a un agreste paraje de la zona donde supuestamente estaba enterrado un tesoro.
Según el abuelo, luego que cavaron un hoyo en busca del tesoro, Navarro lo golpeó con una pala y desapareció con la niña.
Durante una semana, más de 400 policías, militares y bomberos rastrearon una vasta zona en busca del presunto secuestrador y su víctima, con apoyo incluso de aeronaves y de avanzada tecnología para el rastreo de personas.