La emergente fuerza del fútbol femenino regional
No cabe duda que el fenómeno que significó la presencia de la Copa América Femenina en la Región de Coquimbo demostró el enorme interés que puede surgir cuando se denota compromiso, interés y amor por la camiseta, lo que mostraron con creces las seleccionadas nacionales dirigidas por José Letelier.
En ese contexto, el gran debate surgió por las condiciones en las que se deben desenvolver las chicas, pues en la liga nacional no reciben remuneraciones y muchas veces deben costear sus traslados, alimentación y otros gastos de sus propios bolsillos, recordando que aún no existe la profesionalización del fútbol femenino.
Esto sucede, aunque cueste creerlo, entre las jugadoras que clasificaron al Mundial que tiene lugar el próximo año en Francia y que lucharán por el medio cupo para los Juegos Olímpicos de Korea 2020. La realidad es aún más complicada para jugadoras, dirigentes y cuerpos técnicos de la región de Coquimbo, que se mueven más en base a la pasión y a un sentimiento sin límites.
CON FUERZA GRANATE
La historia del fútbol femenino y de Deportes La Serena va de la mano y en franco crecimiento. En un primer momento, el club permitió a las chicas utilizar sus emblemas, pero el apoyo en concreto era muy incipiente. Jugaban en canchas de tierra e incluso, cuando llegaba la noche, muchas veces eran los propios padres los que debían encender las luces de los automóviles para que pudieran seguir tras el balón pese a la oscuridad de la noche. A ese punto llegaba la pasión de estas muchachas.
Esto bien lo puede decir Angélica Díaz, mamá de la joven cadete granate Llanka Groff, pero que también se ha involucrado con muchas ganas en el desarrollo de la institucionalidad del fútbol femenino para bien de otras promisorias futbolistas de La Serena y la región. “Es un juego colectivo, y creo que si podemos colaborar con las otras niñas, mucho mejor. Por esto creo que es fundamental que la empresa privada se haga parte”, afirmó.
De hecho, la historia de Llanka es interesante, porque fue la primera mujer en jugar en los cadetes masculinos serenenses, donde estaba a cargo el profesor Jorge Silva, por lo que la probaron y la incorporaron a los 11 años. Jugó en esa instancia entre 2012 y 2017. “Afortunadamente, contó con el respaldo del colegio San Joaquín, donde estudia, y le permiten compatibilizar sus estudios con el fútbol, lo que se agradece en gran forma”, acotó.
Si bien es cierto desde hace casi una década Deportes La Serena cuenta con su equipo de fútbol femenino, el crecimiento paulatino ha sido la tónica, dado el creciente interés y el empuje de las chicas.
En ese contexto, es relevante señalar que en la actualidad hay un equipo multidisciplinario que está concentrado en este objetivo final. Hablamos de Jaime Díaz como coordinador e Iván Endre, como jefe técnico.
Quien desde enero de este año está trabajando en esta materia es Pablo Guerra, deté del equipo adulto de Deportes La Serena, argentino que se recibió de entrenador en el INAF hace algunos años.
“Anteriormente había trabajado en alguna categoría del fútbol menor, pero comenzamos a laborar en una instancia mucha más estructurada. Actualmente, hay un equipo sub-17 y el primer equipo femenino”, afirmó.
A su juicio, la problemática del fútbol no rentado entre las mujeres es un tema que alcanza a todo el ámbito sudamericano. “En Chile, ellas estudian o trabajan y paralelamente se dedican al fútbol. E incluso, aquellas que son remuneradas, en algunos casos, no ganan lo suficiente como para dedicarse exclusivamente al balompié. Por ende, tienen que generar otros ingresos”.
Incluso, se repite un problema que fue ratificado por otras jugadoras: sólo pueden entrenar por las noches.
En ese contexto, ya se preparan para el campeonato femenino nacional de la ANFP que comenzará este fin de semana, “estamos entrenando los cinco días de la semana, de lunes a viernes, y jugando partidos amistosos los fines de semana, para ir dándole rodaje al equipo. En la medida que comience el campeonato, los entrenamientos de desarrollarán de martes a jueves. Generalmente, los sábados se viaja o se revisan aspectos tácticos por medio de imágenes cuando se compite los domingos”, agregó el deté.
Pablo Guerra sostuvo que existe un equipo multidisciplinario: Fabián Castillo, que es el técnico de la Sub-17; Diego Herrera, preparador de arqueras, y Daniel Rodríguez, que es el preparador físico.
“También trabajamos con los kinesiólogos que están junto a los cadetes. Además contamos con el respaldo del médico del club y puede adicionarse el apoyo de algún sicólogo. Nuestro trabajo es muy similar al que se realiza en cadetes”, agregó el director técnico.
Respecto de la competencia, Guerra afirmó que en la región existe una gran cantidad de equipos. “Pero, el problema es que por la falta de recursos o la falta de interés no se puede tener una competencia estable que vaya proveyendo de jugadoras a los clubes. Creo que el espaldarazo de tener rama femenina el próximo año, según reglamento de la ANFP, obliga a los clubes a buscar jugadoras, a invertir en fútbol femenino y eso elevará la vara, permitiendo generar más recursos y que la actividad se profesionalice. Por esto ojalá aparezcan los inversores”, apuntó.
UNA ESCUELA FORMADORA
Deportes La Serena también ha sido una de las pioneras en materia formativa, y para esto han decidido estructurar su propia escuela. Carla Pizarro, que es jugadora del primer equipo, se ha hecho responsable de liderar esta instancia, de la que participa hace un año.
“Nos dimos cuenta de que no había muchas escuelas que se encargaran de esa parte y que fuera sólo para las chicas. Esto porque la mayoría de ella lo hacían jugando con hombres y llegado el momento de la verdad, se sentían excluidas, porque no las dejaban jugar”.
Lo cierto es que en un principio sólo eran nueve niñas las que participaban de la escuela, pero poco a poco el interés se fue acrecentando. El trabajo es constante. “Entrenamos una vez por semana, el viernes de 17:00 a 19:00 horas y el rango de edad es de 7 a 14 años. Lo bueno es que la gente nos puede encontrar en las redes sociales si es que existe el interés de las niñas por ser parte. La mensualidad es de sólo $10 mil. Lo que nos cuesta es jugar partidos, y tratamos de hacerlo con escuelas o colegios”, acotó.
A su juicio, la influencia de la Copa América Femenina puede ser un gran impulso. “Ahora, las niñas tendrán ídolas en quienes reflejarse, y está en nosotras darle la plataforma formativa”.
VIVIR EL FÚTBOL
Marissa Castillo fue una de las tantas jugadoras que vistieron la tricota de Deportes La Serena cuando el proyecto deportiva recién comenzaba. Todo se inició cuando ella era muy pequeña, jugando con primos y hermanos, todos en su mayoría varones. Posteriormente jugó algunos partidos de beibi- fútbol en el colegio, pero el interés se acrecentó con su ingreso a la Universidad de La Serena, donde estudió periodismo.
“La universidad posteriormente se dio cuenta de que podía rearmar, a raíz de la cantidad de chicas interesadas, su selección. Por mucho tiempo jugué de delantera, y luego, a raíz de la fortuita situación de una lesión, comencé a hacerlo en el arco y me sentí bien”.
Por esas cosas de la vida, mientras realizaba un trabajo para la universidad en el marco del Mundial Femenino Sub-20 del 2008, conoció la labor que realizaba Coquimbo Unido en aquel momento, por lo que fue invitada a sumarse al equipo, que en la actualidad espera reflotar el balompié entre las chicas. “Fue el primer gran paso, aunque entrené poco con ellas”, adicionó.
“Posteriormente, se dio la circunstancia de que jugué Copa Chile y nos medimos contra Deportes La Serena. Todos pensaban que ellas nos ganarían, porque tenían más experiencia. Al final nos fuimos a penales tras empatar y avanzamos a la siguiente fase, donde nos eliminó Antofagasta. Incluso, me tocó jugar en la selección regional al tiempo después, donde se podía ver la precariedad de nuestra situación, porque hasta debíamos meternos la mano al bolsillo”, recordó Marissa.
En ese contexto, vino el llamado de Deportes La Serena, donde vivió su mejor época en el fútbol, en el período entre 2009 y 2014. “En el tiempo de Mauricio Peyreblanque como mucho nos dejaban usar el nombre del club, pero la situación fue cambiando con el paso del tiempo, y eso se comenzó a notar con Mariano Muñoz en la presidencia”, afirmó la exjugadora, que recuerda con cierta nostalgia el hecho de tener que viajar con incomodidades y precariedades, pero bajo un sentimiento común: el juego del fútbol.
En ese contexto, Marissa valora que hoy las condiciones para las chicas hayan mejorado y que el debate sobre el desarrollo del fútbol femenino esté en marcha. “Hoy, por ejemplo las chicas del primer equipo de Deportes La Serena alojan en buenos hoteles a la par del masculino, cosa que antes no pasaba. Incluso, antes entrenábamos en canchas de tierras sin luces, por lo que iluminábamos las canchas de tierra con los focos de los vehículos de algunas personas. Situaciones increíbles, pero que ocurrieron, y que es bueno no olvidar, para que esto de una vez por todas comience a profesionalizarse y ser rentado”, concluyó.
CON TODO EL EMPUJE
Patricia Álvarez, destacada tenismesista, es una de las más fervientes luchadoras que se ha dado el fútbol en la Región de Coquimbo, y puntualmente en la comuna puerto. Dese hace cerca de cinco años se ha dedicado a la realización de campeonatos y también a impulsar uno de los clubes de fútbol más importantes y que mayor cantidad de éxitos ha cosechado en la zona.
Hablamos del Club Deportivo Amigas del Fuego, representantes de la comuna de Coquimbo. “Yo trabajé en este club con la intención de incorporar el deporte entre los bomberos, para así realizar actividades fuera de la institucionalidad, pero la verdad es que en un comienzo no resultó sobre todo por falta de tiempo”, sostuvo quien también es parte de la Décima Compañía Femenina de Bomberos. El club es conformado por cerca de 20 mujeres que no son de la institución y otras ocho que sí son de la compañía.
Actualmente, esta entidad cuenta con sólo una serie, que corresponde a su categoría mayor. Pero hay planes ambiciosos pensando en fomentar el fútbol femenino y aprovechar el impulso que ha dejado la Copa América. Pero claro, cuando se trata de convencer a las distintas entidades públicas o privadas de algo nuevo, es mucho más complicado.
“En un principio comenzamos con futbolito, porque aparecía como una alternativa más fácil, con menos gente, en espacios más reducidos, por ende los arriendos tenían un costo menor. Pero desde el año pasado comenzamos con los torneos de fútbol propiamente tal, lo que no es fácil considerando que la forma de financiarlo para nosotros era más complicada, porque incluso los varones pueden hacerlo por medio de la venta de alcohol u otros medios”, indicó.
Y claro, además de trabajar en muchas cosas, ser dueñas de casas, mamás y papás en muchas ocasiones, también entrenan en forma virtuosa para alcanzar sus metas. “Lo hacemos dos veces por semana, en cancha reducida, de futbolito, esto en el complejo La Herradura Sport de El Panul, los martes y viernes, desde las 21:30 horas.”, agregó.
Y así es como surge la iniciativa de llevar adelante una propuesta inédita: Un torneo regional de fútbol femenino en la comuna de Coquimbo, que contó con el respaldo de la Corporación de Deportes y Recreación del Municipio.
Pero hubo otros problemas, como conseguir canchas para jugar. “Por ejemplo, estaba la Pampilla, pero no podíamos jugar siempre; en San Juan tampoco se daban todas las facilidades para hacerlo en horarios muy cómodos, y así es como en un muchas oportunidades nos tuvimos que trasladar hasta el Parque Urbano de Tierras Blancas para hacerlo. No fue nada de fácil”, afirmó.
Son 14 equipos los que llegaron a este campeonato, pero hay que tener en cuenta otras consideraciones. “El costo del partido solamente en lo que respecta a arbitraje llega a los 30 mil pesos, donde la Corporación colaboró con cerca de 1 millón y medio de pesos. Esto, sin olvidar que al llegar a jugar, cada institución debe cancelar otra cuota. Por ende, organizar tiene diversas implicancias”, añadió.
TODO CUESTA MÁS
A juicio de Patricia Álvarez, cuesta mucho jugar al fútbol siendo mujer. “Es más complejo tener una camiseta y tener el tiempo. Por esto es que lo hacemos con el doble de ganas. Creo que mi institución es muy unida, porque no sólo nos juntamos cuando debemos jugar. En realidad, poco a poco nos hemos convertido en una comunidad”, comentó.
Sin embargo, esta líder de Amigos de Fuego asegura que hay metas ambiciosas, como por ejemplo participar de un campeonato en Isla de Pascua en el mes de julio, pero para eso hay que recurrir a la buena voluntad y a las colectas. “En ese contexto, afortunadamente hemos contado con el apoyo del club Atenas, que nos ha facilitado las instalaciones para realizar torneos, reunir fondos, rifas y otras situaciones”.
Por lo pronto, se quiere realizar el torneo regional que el año pasado se adjudicó el Club Social y Deportivo Ovalle. Ya hay 18 instituciones interesadas, para poder comenzar a fines de mayo o comienzos de junio. “Ojalá que se extienda hasta fines de año. Pero la idea es que existan mejores instancias de carácter escolar, donde se puedan dar espacios a muchas niñas que tienen ganas de desarrollarse en el fútbol femenino”, señaló.
LA PERLA DEL FÚTBOL
Son muchas las instituciones que en el Limarí han abierto las puertas al fútbol femenino. Y es más, han hecho de su labor una instancia que apunte en forma seria y permanente hacia un mayor profesionalismo.
Uno de los equipos que más esfuerzo ha colocado en esta noble labor es precisamente el Club Social y Deportivo Ovalle.
Quien lleva adelante esta instancia es Alexis Araya, director técnico de la rama femenina del CSDO, quien nos comentó el periplo que ha vivido con las chicas, pues todo nació como un sueño, al igual que gran parte de lo que ha desarrollado esta nobel institución, con bases en una señera entidad.
“Nuestro equipo ya venía en parte formado, en base a lo ya existente con Club de Deportes Ovalle. Tenemos de todo, hay algunas chicas con experiencia y otras de menor experiencia. Lo bueno es que trabajamos junto con la academia municipal y se nos abrió la posibilidad de contar con las canchas apropiadas para este propósito. Pero como club social, llevamos dos años trabajando y claro, un gran hito para nosotros y nosotras fue alcanzar el campeonato regional, obtenido el año pasado, lo que logramos en forma invicta”, recordó Alexis Araya.
El objetivo más importante del club social es formar a buenas jugadoras, donde se complemente la disciplina y el buen trato de balón, como premisa. “Nosotros incorporamos a jugadoras desde los 14 y 17 años en juveniles y de 18 hasta por sobre los 30 en adultas”.
Pero eso no es todo, pues el nuevo propósito del Club Social y Deportivo Ovalle es contar con una escuela de fútbol propia, pensando en el enorme impacto que causó la Copa América. “Nuestro equipo masculino está en la Tercera División B y tenemos la aspiración de seguir creciendo. Y esperamos que el impulso que resultó del torneo femenino sudamericano que se jugó en La Serena y Coquimbo aumente el interés de llegar a la academia” indicó.
Y una de las jugadoras que ha capitalizado la oportunidad de hacerse de un espacio en el fútbol es Angélica Araya, quien es la mayor del equipo y representa parte del espíritu de la jugadora del Club Social y Deportivo Ovalle con sus 30 años de edad. Ella también fue parte de esa transición del CDO a la institucionalidad vigente en materia de balompié femenino.
“Creo que nos ha costado mucho, más allá de la pasión que nos mueve. De hecho, nos invitaron a ser parte del staff que formaría parte de los partidos de Copa América Femenina que se jugarían en el estadio Diaguita Ovalle, pero no se pudo. Eso nos dejó una gran pena e incluso a algunas de las chicas lloraron, porque había la esperanza de sacarse alguna foto y convivir con una competencia de alto nivel