Intenso debate en las redes sociales por el problema de las filas para tomar locomoción

Cuestionamientos a la autoridad de transportes, a los dirigentes de los colectivos y a la mala calidad del servicio de micros que repercute en “el monopolio” de los colectivos, fue la tónica de la discusión entre los usuarios afectados por esta problemática.

Un alto impacto en las redes sociales tuvo el reportaje publicado el domingo en Diario El Día, sobre las largas filas que continúan provocándose en algunos sectores de La Serena, para tomar locomoción colectiva.

El trabajo periodístico retrató la realidad que viven, particularmente, los habitantes del sector norte de la ciudad, en Las Compañías, donde se concentra más del 40% de la población total de la capital regional. Los vecinos denunciaron que la espera se podía extender hasta por una hora debido a la falta de locomoción, y a que los colectiveros simplemente “desaparecían” una vez que terminaba la hora punta (20:30), esto, supuestamente, para esperar el horario en que las tarifas suben, a las 23:00 horas. En este intertanto es cuando, por ejemplo, la fila en el paradero de la Línea 39 ubicado en calle Cienfuegos, frente al supermercado Santa Isabel crece sustancialmente tornándose más caótica, según pudimos constatar con los usuarios.

“Recuerdo claramente cuando quisimos hacer una nueva línea, en el 2004, y no se pudo porque los dirigentes se opusieron y amenazaron con irse a paro”, Ana María Véliz, lectora de Diario El Día.

Intenso debate y respuesta que no convenció

Fue la respuesta que dieron las autoridades y dirigentes la que no convenció a la gente. El Seremi de Transportes de la Región de Coquimbo, Juan Fuentes, manifestó que no podían fiscalizar situaciones como la que acusaban los usuarios, fuera de la hora punta, ya que la ley sólo les permitía hacer la supervisión en las horas de mayor flujo vehicular. “Cuando no estamos en horas punta, apelamos a la responsabilidad de las líneas de colectivos, que tienen una labor establecida con nosotros y con la gente”, manifestó.

Frente a esto, los usuarios exigieron que Fuentes “fuese más duro”, para evitar estas supuestas “irregularidades” en las que estarían incurriendo los conductores de las máquinas.

La gente tampoco dio crédito  a las explicaciones que dio el dirigente de los conductores, Patricio Rivera, quien descartó “la mala práctica” de algunas líneas, señalando que muchos habían sido testigos de esta situación. Además, la gente, manifestó que a los actuales conductores “sólo les importaba ganar dinero”, y por eso siempre se oponían a la creación de nuevas líneas. “Recuerdo claramente cuando quisimos hacer una nueva línea, en el 2004, y no se pudo porque los dirigentes se opusieron y amenazaron con irse a paro”, comentó Ana María Véliz.

“Las micros esperan como 30 minutos tratando de llenarse y la misma gente prefiere esperar a los colectivos en vez de llenar la micro para irse a su casa”, César González Pizarro, lector de diario El Día.

Fuerte autocrítica

Pero más allá de culpar sólo a las autoridades, la gente también hizo una autocrítica. Fue el usuario César González Pizarro quien comentó que. “Al frente en el museo (frente al paradero de Cienfuegos), siempre hay como cinco micros con letreros del 6, 7 y 9 la última es la 6.  En el paradero donde se hace la fila larga, las micros esperan como 30 minutos tratando de llenarse y la misma gente prefiere esperar a los colectivos en vez de llenar la micro para irse a su casa. La gente es cómoda”, escribió a través de Facebook, lo cual tuvo una considerable aceptación.

Pero en este mismo sentido, hubo usuarios que precisaron que si la gente no utilizaba el transporte mayor, era porque la calidad del servicio era demasiado mala. “Mientras las micros sigan siendo así de caras y malas, la gente preferirá a los colectivos y los colectiveros creerán que pueden hacer lo que quieren con su monopolio”, opinó el usuario Waldo Encina, en un encendido debate frente a un problema que, quedó claro, para la ciudadanía es urgente solucionar. 4601i