Jesus Ramírez, el grito de gol de Coquimbo Unido

Dos partidos oficiales y dos goles, ha sido la carta de presentación del delantero que antes de llegar al país estuvo dos temporadas en México. Y ahora, ya se prepara para retar al líder Universidad Católica en San Carlos de Apoquindo.

Es relativamente nuevo en el puerto de Coquimbo, aunque para los hinchas pareciera que el delantero venezolano, Jesús Ramírez Díaz, lleva toda una vida.

El espigado ariete (1.87m), necesitó de un par de partidos, (en rigor 2) para echarse al bolsillo a los hinchas que ya comienzan a aclamarlo en las esquinas porteñas y que se ven reflejados en el aurinegro que desde la segunda rueda de este 2019, lleva la tricota 19. Si bien en el puerto lo conocen desde comienzos de año, fue recién de cara a este segundo semestre cuando el cuerpo técnico y la administración decidieron ratificarlo.

A sus cortos 21 años (04/05/1998 en la localidad de Táchira, en la Frontera con Colombia), llegó al país a buscar una oportunidad. Antes había pasado por el fútbol mexicano. A comienzos de año comenzó a entrenar en el elenco aurinegro, pero la edad le jugó una mala pasada ya que no pudo ser incorporado en la serie Sub 19. Se lesionó en ese tiempo, dos meses sin poder trabajar con normalidad ayudó en parte a que transcurriera el primer semestre sin pena ni gloria.

Tercer refuerzo

Sin embargo, la segunda rueda llega la posibilidad de ganarse un lugar en el plantel de honor de Patricio Graff, aunque se dilataba su anuncio toda vez que su incorporación estaba condicionada con lo que podía ocurrir con Mauricio Pinilla, cuyas lesiones le han restado el dinamismo y regularidad que el exseleccionado nacional quisiera.

El contrato profesional de Ramírez  vino después de los cuatro goles en tres amistosos (tres al cuadro de Copiapó y uno en el clásico ante CD La Serena). Carta de presentación que no dejó a nadie indiferente y motivó a los administradores del aurinegro a ganar tiempo, no pensarla mucho y asegurarlo por un buen tiempo. Una vez que es anunciado como el tercer refuerzo sumándose a las incorporaciones de  Eduardo Lemo y de Benjamín  Vidal, de manera silenciosa, se fue abriendo camino en un equipo que con el en cancha, ya suma cuatro unidades.

Y respondió en apenas 90 minutos. Anotó el parcial 1-1 ante la Universidad de Concepción en un partido que se estaba complicando en extremo al conjunto de Graff, a través de un soberbio golpe de cabeza, aprovechando su estatura y, se convirtió en el “salvador” en el 1-0 sobre Deportes Iquique, mostrando serenidad y temple de acero a la hora de la definición en la primera  oportunidad que se le presentó a los aurinegros en un compromiso que también estaba muy trabado.

El contrato

Tres años de contrato adquiriendo Coquimbo Unido el 50% de su pase,   le dan la seguridad para comenzar a desenvolverse y mirar con mayor tranquilidad su futuro. Los goles y su rápida adaptación al fútbol de la Primera División en Chile harán el resto. Y tiene planes más allá  de triunfar en el puerto: Ganarse un puesto en la selección llanera, en especial en la Sub 23 que tomará parte en el Preolímpico de Colombia (15 de enero y 2 de febrero de 2020) en el que participan las diez selecciones sudamericanas de la Conmebol por los dos cupos a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

No queda ajeno a vestir la vinotinto. Quiere ser el 9 del proceso el próximo año en la competencia que permitirá a dos de las selecciones sudamericanas llegar a Tokio. “Espero poder estar en el Sudamericano, para ello debo aprovechar mis oportunidades, sumar minutos y aprender lo que más pueda”, puntualizó el atacante.

Los dragones

En la lucha con los “Dragones” de Iquique, no sólo mostró que no se complica mayormente cuando debe definir. No era un partido para lucirse, costaba sacar ventajas y había que ser muy solidario con el compañero. Sin embargo, resolvió con seguridad cuando el portero Sebastián Pérez, quiso achicar, “sabía lo que tenía que hacer apenas me llegó el balón”, dijo a los periodistas antes de emprender el regreso al puerto de Coquimbo, “demostramos que somos un equipo de los mejores del torneo”.

Tiene claro que esos goles no sólo ayudan a su equipo, sino que hacen que se gane el corazón de la hinchada con la que ya comenzó una hermosa relación. “Me ha llamado la atención el cariño, he recibido mucho apoyo por parte de la gente, y eso me tiene feliz, eso trato de plasmarlo en la cancha para devolverles la alegría”.

Si bien en el primer partido oficial ya se hizo presente en el  marcador con ese brinco ganador en el parcial 1-1 con el conjunto del campanil, Ramírez, puntualiza que “igual salí molesto de ese partido, porque en el torneo pasado en dos partidos perdimos puntos sobre el final y ahora, volvíamos a lo mismo, es doloroso”, precisó.

Primero México

Jesús llega al puerto de Coquimbo con 21 años, aunque su periplo fuera de Venezuela comienza antes.  “Tengo tres años fuera de Venezuela, siempre mantengo contacto con mi familia, mis amigos. Estuve dos  años en México y ahora un año acá, siempre me contacto con ellos”.
¿La situación allá es muy complicada?

“Siempre es un problema cada vez que uno llama para allá es terrible, uno nunca recibe noticias buenas, siempre que uno llama es un caos, puros problemas, esperemos que dios mediante se mejore el país”.

No hay techo

Primero México, luego Chile, hasta dónde quieres llegar?

 “Como me dijo una vez el profe Pato (Graff),  uno no tiene que ponerse lecho, trabajar día a día, saber de las capacidades que uno puede dar, seguir ganando minutos acá, agarrando confianza, desenvolviéndome más y estoy seguro que a medida que vayan pasando los partidos me iré soltando más y más, hasta llegar al punto donde me sienta que en verdad estoy dando el 100 por ciento”.

¿Igual te ayuda el hecho de entrenar y jugar al lado de Mauricio Pinilla?

“Trato de aprender de todos ellos. Cada 9 nueve es diferentes, con diferentes características, trato de aprender de “Pini” que es un referente desde hace mucho tiempo”.