En pro de la soberanía alimentaria
Agricultores de Limarí se comprometen con la conservación de semillas tradicionales
Por Estefanía González
“Desde niña me alimenté de lo que producía la Madre Tierra”. Con esa frase, Ana Pizarro, agricultora de la comunidad agrícola de Canelilla, resume una práctica heredada por generaciones y que hoy busca mantenerse viva en la provincia del Limarí: conservar semillas tradicionales para asegurar la alimentación futura.
Ella es una de las agricultoras que integran la Red de Multiplicadores de Semillas de Limarí, agrupación que desde el año pasado trabaja en la producción y resguardo de variedades tradicionales de porotos y habas, con el apoyo del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Intihuasi. El objetivo es ambicioso: conformar el segundo banco comunitario de semillas de Chile y fortalecer la soberanía alimentaria en la Región de Coquimbo.
La iniciativa forma parte del proyecto “Banco Comunitario de Semillas para la Agricultura Familiar Campesina”, presentado oficialmente en el Centro de Estudios de la Biodiversidad de INIA, en Vicuña. El programa busca implementar un sistema comunitario de conservación, producción y distribución de semillas tradicionales adaptadas a las condiciones locales.
Para las agricultoras, el trabajo tiene un valor que va mucho más allá de la producción agrícola. “Ser de la Red de Multiplicadores de semillas es ser guardianas de la vida”, afirmó Mirtha Gallardo, presidenta de la Asociación Gremial de Comunidades Agrícolas de la Provincia de Limarí.
La dirigenta explicó que las semillas tradicionales son fundamentales frente al escenario de crisis climática y escasez hídrica que enfrenta la región. “Lo que buscamos es que muchas más personas puedan replicar la multiplicación de semillas adaptadas a nuestra realidad, con la escasez hídrica y el cambio climático. Son semillas resilientes”, sostuvo.
Actualmente, la red ya logró cosechar ocho variedades de porotos y comenzó recientemente la siembra de habas, semillas que serán la base del futuro banco comunitario.
Semillas que resisten el tiempo
En Potrerillos Alto vive Corina Ramírez, otra de las agricultoras que integra la red. Desde hace años conserva semillas orgánicas heredadas de su familia campesina. Algunas de ellas, asegura, llevan guardadas desde 2008 y aún mantienen capacidad de reproducción.
“Llevo bastantes años silenciosamente sembrando, cosechando, conservando y compartiendo semillas ancestrales para proteger la soberanía alimentaria familiar y de nuestro territorio”, comentó.
Su interés por guardar semillas comenzó luego de un accidente que dificultó sus desplazamientos a Ovalle para comprar verduras. Entonces decidió volver a sembrar lo propio entre los árboles frutales de su parcela.
“Empecé a plantar orgánicos, semillas que ya tenía guardadas, y después nos reunimos con otras personas para intercambiar semillas. Así nos fuimos fortaleciendo”, relató.
Fue en ese proceso donde apareció INIA Intihuasi, institución que impulsó el trabajo colaborativo con agricultores de distintos sectores del Limarí para evaluar cómo se adaptaban las variedades tradicionales a diferentes suelos y condiciones climáticas.
“Nos fue bastante bien con las distintas leguminosas y ahora estamos trabajando con habas que tienen más de 20 años de conservación”, explicó, señalando que estas variedades tradicionales de habas estaban resguardadas en Banco Base de Semillas en Vicuña. “Vamos a sembrarlas en un invernadero, porque tienen que estar sembradas naturalmente, sin fungicidas, sin fertilizantes y apartado de otros árboles, cosa que no se puedan infectar. Entonces tienen que salir una semilla muy sana”, sostuvo Ramírez.
El desafío, sin embargo, no es menor. La escasez hídrica sigue siendo una amenaza permanente para la agricultura campesina. Aun así, las multiplicadoras buscan alternativas para mantener vivos sus cultivos.
“El cambio climático y la falta de agua son una desventaja, pero con motivación y amor por las semillas siempre hay opciones, como rescatar aguas grises o almacenar aguas lluvia”, señaló Ana Pizarro.
Un banco para el futuro
El proyecto impulsado por INIA Intihuasi contempla la habilitación de un banco comunitario de semillas en la provincia del Limarí, además de capacitaciones, fichas técnicas de variedades tradicionales y un catálogo regional de semillas.
La directora del proyecto e investigadora de INIA, Carolina Pañitrur, explicó que el propósito es que el banco sea administrado por los propios agricultores, fortaleciendo así la autonomía productiva de los territorios rurales.
“Este proyecto busca poner en valor las variedades tradicionales que ya existen en el territorio, reconociendo su adaptación a las condiciones locales y su importancia para los sistemas productivos de la zona”, indicó.
Actualmente, el único banco comunitario de semillas existente en el país se encuentra en la Región de Ñuble. Por ello, las agricultoras de Limarí esperan que esta experiencia pueda replicarse en otras comunas y territorios rurales.
“Nosotras no vendemos las semillas, las compartimos. Ese es el ciclo de una guardiana de semillas: multiplicar, guardar, compartir y alimentar”, concluyó Mirta Gallardo.
Por su parte director regional de INIA Intihuasi Francisco Meza, señaló que “contar con el segundo banco de este tipo en Chile nos llena de orgullo como Institución, dado la posibilidad de recate de información genética relevante que existe en el territorio”.
Un proyecto que también fue valorado por el gobernador regional, Cristóbal Juliá, porque apunta a algo esencial para el presente y futuro de nuestra región: “fortalecer la autonomía productiva de nuestras zonas rurales”, mientras el seremi de agricultura Vicente Cortés agregó que con esta iniciativa se rescata y protegen semillas tradicionales “que son parte de nuestra historia e identidad”.