Paciente recuperado cuenta el calvario que sufrió con el coronavirus

En su peor momento pensó que moriría y pese a que ya se había resignado, sobrevivió a la infección. Posteriormente vino el estigma social, ya que nadie se acercaba a él y estuvo a punto de perder su empleo. Hoy, más relajado, dice que vive cada día como si fuera el último y disfruta al máximo a su familia.
Los pacientes contagiados con Covid-19 requieren de atención profesional permanente (Foto referencial) y no pueden recibir visitas, Los pacientes contagiados con Covid-19 requieren de atención profesional permanente (Foto referencial) y no pueden recibir visitas.
Los pacientes contagiados con Covid-19 requieren de atención profesional permanente (Foto referencial) y no pueden recibir visitas, Los pacientes contagiados con Covid-19 requieren de atención profesional permanente (Foto referencial) y no pueden recibir visitas.
martes 18 de agosto de 2020

A cinco meses de conocerse los dos primeros contagios de coronavirus en la región, el 18 de marzo pasado, la situación ha cambiado radicalmente  y ya son miles los afectados en la zona y en el país.

Pero más allá de las cifras negativas y de las víctimas fatales, también existe un grupo importante de personas que ha superado la enfermedad y que hoy se contabilizan como recuperados.

Quisimos conocer de primera voz cómo ha sido el proceso de quienes han sobrevivido al virus y así logramos contactar a un paciente que da cuenta de cómo vivió el proceso y de lo duro que fue para él y su familia.

“Me sentía tan mal que creí que moriría en la casa y debieron trasladarme al hospital. Lo último que recuerdo es que mi esposa lloraba mientras me subían a la ambulancia”, Germán López, paciente recuperado de covid

No usaremos su nombre verdadero a petición de él, puesto que durante su contagio también le tocó vivir el rechazo social y estuvo cerca de perder su empleo.

Para este caso lo llamaremos Germán López, respetando así su privacidad.

No sabe en qué momento ni dónde pudo haberse contagiado, pero le ocurrió en el mes de abril.

Tampoco sabe si se infectó en su  grupo familiar, que está compuesto por él, su esposa y dos hijos, puesto que su pareja salía a hacer las compras necesarias para la casa y él a trabajar y ambos estuvieron contagiados, pero con distinta suerte, ya que los síntomas de su pareja no fueron tan fuertes y no requirió de hospitalización.

Tiene 46 años y señala que “cuando me contagié, nunca pensé que lo iba a pasar tan mal y que estaría a punto de morir, porque como decían que era a las personas de mayor edad a las que más le hacía daño el virus, creí que no me afectaría tanto”.

Sin embargo, al tercer día de presentarse los síntomas, la fiebre y los dolores musculares eran insoportables.

Cuenta que después del cuadro de fiebre le vino una leve recuperación y “pensé que de ahí ya todo pasaría, pero después empeoré, me sentía tan mal que creí que moriría en la casa y debieron trasladarme al hospital. Lo último que recuerdo es que mi esposa lloraba mientras me subían a la ambulancia y me pedía que no falleciera, pero ya iba perdiendo la conciencia, les dije adiós, pero solo en mi mente, porque no podía hablar”.

7.238 casos recuperados del Covid-19 había hasta ayer en la región. En tanto, los contagios activos alcanzan los 1.235.

Germán López, recuerda que lo conectaron a un ventilador mecánico, de vez en cuando recuperaba la conciencia y se daba cuenta que estaba solo y que moriría lejos de su familia. Después empeoró y fue necesario intubarlo. “No  supe nada más hasta que desperté y me dijeron que llevaba una semana en estado crítico”.

De ahí recién comenzó su recuperación y “he tenido que aprender casi a respirar nuevamente y aún siento dolores en los pulmones”.

Rechazo social

Pero no todo acabó ahí, puesto que cuando retornó sus vecinos no querían que siguiera en su casa y nadie se acercaba a él ni a su familia.

Incluso “nos pusieron un cartel en la puerta diciéndonos que nos fuéramos, fue muy feo eso. En el trabajo me pasó lo mismo y mis propios compañeros no se querían acercar a mí cuando volví. Tenía que hacer todo lejos de ellos a pesar que ya me había curado, los jefes también me tomaron distancia y algunos compañeros pidieron directamente que me despidieran, eso fue peor que el virus para mí”, señala.