Buscan erradicar el asbesto en viviendas de la región
Por: Paola Acevedo
En 1986, “el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) firmó el “Convenio sobre la utilización de Asbesto en condiciones de seguridad”. El convenio es aplicable a todas las actividades en las que los trabajadores estén expuestos al asbesto en el curso de su trabajo, explica un informe del Ministerio de Vivienda.
El convenio que fue ratificado por Chile en el año 1998, finalmente terminó por prohibir la producción, importación, distribución y venta de asbesto, su uso y cualquier producto que lo contenga, a partir del dictamen del Decreto 656 del 2001.
La decisión gubernamental se tomó considerando el alto riesgo que representaba para quienes trabajaban con el material y aspirar sus fibras. “El asbesto o amianto es un mineral que se encuentra en la naturaleza y puede generar varias enfermedades de largos periodos de latencia (20 a 40 años) producto de su inhalación tales como asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelioma entre otras”, explica el informe del Ministerio de Vivienda.
El mineral fue muy usado. Uno de sus usos más populares fueron las planchas onduladas de fibro-cemento, más conocidas como Pizarreño.
La diferencia entre friable y no friable
Desde la seremía de Salud explican que desde que comenzó a regir el decreto que prohíbe el asbesto, se han hecho cargo de autorizar las solicitudes de desmantelamiento. Es decir, solicitudes de retiro de techumbres que contienen asbesto cemento, planes de trabajo de retiro de los materiales de construcción que lo contengan, su traslado y la disposición final, de modo que su manejo sea seguro.
“En este proceso se verifican que las condiciones de trabajo generen el resguardo necesario para proteger la salud de los trabajadores que manipulan el asbesto. También se verifican en terreno, que las condiciones presentadas en los documentos para autorizar los trabajos se cumplan, en conformidad a los reglamentos sanitarios, específicamente lo establecido en el D.S. 594 del 2000 y D.S. 656 del 2001 ambos del MINSAL”, explican.
Un hecho clave se encuentra en la calidad de friable de las planchas. Según indican, las planchas de asbesto se consideran residuos “No peligrosos”, cuando el asbesto no se encuentra en forma friable, es decir, cuando el material se encuentra en buen estado de conservación y no se desmenuza fácilmente.
El asbesto sería considerado peligroso, por la entidad sanitaria, cuando está en forma friable, es decir, que el material se encuentra en mal estado de conservación, se rompe fácilmente, “puede ser desmenuzado, aplastado o pulverizado por la presión manual”. Cuando “el asbesto es aplastado en una forma pulverulenta puede permitir que sus partículas pasen al aire y sean inhaladas, causando problemas potenciales de la salud”, informan desde la entidad gubernamental. De ahí la importancia del plan de manejo para quienes los retiren.
Desde entonces, es que el cambio o manejos de planchas anteriores al año 2002, en que se presume que aún podría haber planchas con asbesto, debe ser realizados por empresas especialistas, presentando un plan de acción que dependerá de la friabilidad del material.
Desde enero de este año, según detallan, todo esté procedimiento se hace por trámite en línea, a través de la plataforma Seremi en Línea, del Ministerio de Salud, la cual se accede a través del siguiente link https://asdigital.minsal.cl/asdigital/
Programa Hogar Mejor: Ya hay 3 mil beneficiados
Según el Catastro Nacional de Vivienda Social y Asbesto en Techumbres del Ministerio de la Vivienda, en la Región de Coquimbo hay un total de 15.042 viviendas sociales con presencia de asbesto cemento en sus techumbres.
El catastro que se inició el año 2014 y concluyó para la región el 2020, indicó que de 498 conjuntos habitacionales sociales y económicos 195 no tenían presencia de asbesto, 154 estaba sin información y 149 sí tenían presencia del material.
Es por esta situación, según explica el seremi de Vivienda de la Región de Coquimbo, Abel Espinoza, que el programa “Hogar Mejor” del Minvu permite abordar esta problemática, junto a otra situación que se evidencia en la región, las termitas.
La propuesta gubernamental entrega un subsidio de 30 UF para hacer el retiro de asbesto cemento, explica la autoridad.
“Estas reparaciones se hacen a través del programa Hogar Mejor del Minvu que entrega un aporte adicional de subsidio en 30 UF para hacer el retiro de asbesto cemento. El programa busca mejorar la habitabilidad de las viviendas que por paso del tiempo y porque las familias no tienen mes a mes los recursos para hacer la mantención, nosotros como Ministerio aportamos con un cofinanciamiento para aportar que extender la vida útil de los inmuebles”, dice Espinoza.
“En estos últimos tres años hemos beneficiado a unas tres mil familias para el cambio completo de la techumbre de asbesto cemento y madera, por una de metalcon. Esto mejora la calidad de vida y le da mejores terminaciones a la vivienda”, indica.
Si bien el catastro nacional de viviendas sociales permite tener una cifra clara respecto a los inmuebles de estas características que presentan la problemática, no ocurre lo mismo con el resto de las viviendas.
Según explica la autoridad, el Censo Nacional de población del año 2002, en que se consultó respecto del “material de construcción predominante de la cubierta del techo en viviendas particulares ocupadas”, reveló que el 46,5% de las viviendas particulares ocupadas en la Región Metropolitana presentaban cubierta de Pizarreño, y en el país, la cifra alcanzaba a un 42,2%.
Aunque no hay como conocer una cifra exacta, en el informe del Ministerio se estipula que, en caso de que las especificaciones técnicas del proyecto de vivienda no indiquen el material usado en la techumbre, pero sí se mencione el uso de fibrocemento o Pizarreño, se asume la utilización de asbesto.
Hoy los inmuebles cuyo valor supere las 950 UF y presuman que sus techos tengan asbesto, deben hacer la renovación por cuenta propia, presentando un plan de acción para su retiro ante el Minsal.