Cámaras comprueban riesgosa interacción entre perros y zorros en la zona

Un estudio llevado a cabo en la Región de Coquimbo durante dos años, determinó la interacción entre animales domésticos y zorros chilla y culpeo. Esta situación, aunque sea indirecta, puede causar graves problemas en la salud de los zorros, puesto que están expuestos a afecciones como distemper, sarna o parásitos.
lunes 26 de abril de 2021

La deambulación de perros en áreas silvestres es un grave problema para la salud de los zorros, ya sea por los ataques de los animales domésticos hacia los silvestres, como por la transmisión de enfermedades, tales como sarna y distemper. Una preocupación creciente, considerando la presencia humana cada vez más cercana al hábitat de los lycalopex griseus y lycalopex culpaeus, nombres científicos de los zorros chilla y culpeo, presentes en la Región de Coquimbo.

Para determinar la interacción que tienen los cánidos silvestres con los domésticos es que un grupo de investigadores de la Universidad Austral de Chile hizo un estudio con cámaras trampa, instaladas en diferentes puntos de la zona costera de la región, como Tongoy, Guanaqueros y el Parque Nacional Fray Jorge.

Según se determinó con su investigación, la que fue publicada en Frontiers in Veterinary Science, existe una riesgosa interacción entre los zorros chilla y culpeo y perros domésticos, sobre todo en sectores cercanos a áreas urbanas, mostrando los lugares donde están ocurriendo en mayor medida algunas interacciones.

“Este tema de los perros que deambulan libremente por algunas áreas puede tener implicancia sobre la salud de la fauna silvestre y ahí tenemos un modelo de estudios”, sostuvo Gerardo Acosta, profesor asociado del Instituto de Medicina Preventiva Veterinaria de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Austral, agregando que, si bien habían estudios antiguos sobre los riesgos que supone la presencia de los animales domésticos en áreas silvestres, con la investigación, que se llevó a cabo entre 2018 y 2020, “se evalúa más directamente como perros, que no deberían andar sueltos, deambulan en estas áreas”, determinando que existe mayor riesgo en lugares cercanos a poblados.

 “Las enfermedades que tienen los perritos se pueden transmitir fácilmente a los animales silvestres si es que no se controlan los movimientos de los perros, no se mantienen resguardados, y también se sabe que muchos de éstos no están vacunados, entonces es esperable que ocurran estos eventos de epidemias de distemper, parvovirus y otras enfermedades o que transmitan garrapatas u otros patógenos a los carnívoros silvestres”, añadió Acosta.

El estudio concluye que “la cercanía a zonas urbanizadas predice la frecuencia de interacciones indirectas entre perros domésticos y zorros salvajes, lo que teóricamente aumenta las oportunidades de exposición con patógenos persistentemente desprendidos y resistentes al medio ambiente en sitios co-ocupados por ambos grupos a través de un gradiente de antropización”, señala el artículo publicado sobre el estudio, añadiendo que “encontramos un mayor número de interacciones perro-zorro en un sitio periurbano inmediatamente adyacente a los suburbios de Tongoy y Guanaqueros (60 interacciones), en comparación con otros dos sitios más tranquilos cada vez más alejados de las ciudades. Demostramos que los perros interactuaban con más frecuencia con los zorros chilla (57 interacciones) que con los zorros culpeo (15 interacciones), y el primer tipo de interacción ocurrió casi exclusivamente en el sitio periurbano, donde se detectaron perros y chillas con mayor frecuencia que en los otros sitios. Las interacciones perro-chilla resultaron en intervalos de tiempo más cortos en comparación con las interacciones perro-culpeo, lo que sugiere un mayor riesgo potencial de propagación de patógenos entre el primer emparejamiento de especies”.

 

Principales problemas de  salud y consecuencias

Gerardo Acosta indicó que con el estudio se “demuestra en realidad, con mayor evidencia, que hay un problema que es muy complicado y es muy grave, ya que los perros deberían estar en nuestras casas y no estar en contacto tan fácilmente con los animales silvestres”.

“Lo que detectamos con el estudio es que la mayor cantidad de perros están asociados a viviendas o a áreas con presencia humana, entonces encontramos en el Parque Nacional Fray Jorge muy poco, pero estaban cerca de lugareños que viven cerca del parque y andan con sus perros, pero casi nada. Donde está el problema más grave es cerca de las áreas urbanas, de ahí salen los perros que van a contaminar, van a depredar, se comen los zorros, se comen la fauna y más encima le transmiten enfermedades”, aclaró el profesional.

Gemma Rojo Aravena, profesora asistente del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), Universidad de O’Higgins (UOH), explicó que con estas interacciones, los zorros “se exponen a un sin número de enfermedades infecciosas, del tipo viral, bacteriana, parasitaria e incluso fúngicas provenientes principalmente de perros, pero también en algunos casos de los gatos u otro animal doméstico”, puntualizando que “las enfermedades con mayor impacto del punto de vista de la conservación serían, por ejemplo, la sarna, que es una infección dermatológica muy contagiosa producida por parásitos externos (ácaros), que dañan tanto la piel como el pelaje de los zorros, provocando pérdida de peso y disminución de la capacidad de termo regular, entre otros signos clínicos. Otra enfermedad comúnmente contagiada hacia los zorros es el distemper, que es un agente de origen viral, del cual sus principales alteraciones son de tipo neurológica, encontrándose usualmente a los ejemplares moribundos, presentando convulsiones previo a la muerte del zorro”.

Rojo aclaró que “además de dichas enfermedades, tan solo la presencia de animales domésticos produce el desplazamiento de fauna silvestre a otros sitios y en algunos casos se pueden generar ataques directos a ejemplares de zorro al enfrentarse a grupos grandes de perros”.

Jorge Navarro, director regional del Servicio Agrícola y Ganadero SAG sostuvo, por su parte, que “debemos recordar que los zorros pertenecen a la misma familia que los perros, a la familia de los cánidos, lo que los hace susceptibles a las mismas patologías y enfermedades que sufren los perros, entre las descritas y corroboradas por hallazgo en nuestra región se encuentra distemper y sarna principalmente, pero también se ha descrito otras como leptospirosis, garrapatas, incluso también parvovirosis”, este último afectando a las crías.

 

Tenencia responsable

Uno de los llamados principales es a la tenencia responsable de mascotas. Diego A. Peñaloza Madrid, MV Sección Conservación de la Diversidad Biológica, Conaf O’Higgins, indicó que para evitar las interacciones “la mejor medida es la tenencia responsable, donde los animales de compañía se mantienen en sus casas y no tienen interacciones con animales silvestres”, añadiendo que “no solo los perros abandonados o perdidos generan estos impactos negativos hacia zorros u otros animales, sino que perros callejeros (con dueño) en zonas rurales, en donde se les permite deambular por ambientes naturales (cerros o campos), también se han visto que pueden afectar a dichos carnívoros silvestres”, puntualizando que la recomendación también es para quienes les guste visitar lugares naturales con sus mascotas. “No los hagan, porque así cómo pueden transmitir enfermedades a las poblaciones silvestres, también se pone en riesgo el estado sanitario de la mascota”, dijo.

Otro de los puntos importantes es evitar la interacción humana con los animales silvestres, quienes podrían querer acercarse a los poblados en búsqueda de alimento. Al respecto, el director regional del SAG sostuvo que “se debe evitar el contacto entre las especies, no alimentar a los zorros, evitando así su acercamiento a sectores poblados donde puede haber perros que puedan eventualmente contaminar o contagiar a los zorros”, agregando que dentro de la tenencia responsable de mascotas “también existe el manejo sanitario que los usuarios debieran hacer con sus mascotas, para poder, de esta forma, evitar enfermedades como el distemper, parvovirosis, incluso la rabia, que puede ser transmitida, y una completa desparasitación en el caso de los perros para evitar la transmisión de las enfermedades”.

 

Rol de los zorros

“Los zorros cumplen un rol importante en controlar plagas” indicó Gerardo Acosta, añadiendo que “no tendrían por qué estar enfermándose por culpa nuestra”, ya que “tienen un rol ecológico que cumplir”.

Es importante mencionar que en caso de encontrar a un zorro enfermo el procedimiento es contactar al SAG. “Nosotros como servicio lo atendemos como una denuncia, asistimos el caso, vamos a terreno y en este sentido llevamos estos ejemplares a nuestra oficina donde hay un médico veterinario que le hace una inspección médico veterinaria y determinamos si efectivamente estás cursando con alguna patología o tiene otro problema. En algunos casos cuando no es factible de acuerdo a nuestros medios poder recuperar a los animales, tenemos convenio con centros de rescate que hacen la recuperación de los animales para poder ser nuevamente reintegrados a la vida silvestre”, indicó el director regional del SAG, agregando que hay que dar aviso al servicio a través de sus oficinas sectoriales o al correo [email protected].