Sitio Ramsar
Entre Tongoy y Puerto aldea: Un refugio para la biodiversidad
En la región de Coquimbo existe una importante red de humedales costeros compuesto por al menos 17 humedales, entre ellos, los ubicados entre Tongoy y Puerto Aldea, que llevan por nombre Salina Chica, Salina Grande y Pachingo, los cuales desde el año 2018 han sido declarados como sitios de importancia internacional (Ramsar) debido a su trascendental papel en la conservación de la biodiversidad.
En este sentido, Víctor Bravo Naranjo, investigador del laboratorio de ecología de vertebrados de la Universidad de La Serena y coordinador del programa fauna impactada, comenta que, “Los humedales son ecosistemas altamente dinámicos que ofrecen una gran variedad de recursos como alimento y refugio para las aves, mamíferos, anfibios, reptiles, peces y artrópodos”.
Asimismo, explica que “los humedales cumplen una función sumamente importante para zonas desérticas como la región de Coquimbo, ya que son ecosistemas que generan un aumento de la riqueza de especies con respecto al entorno que los rodea, manteniendo recursos con una mayor constancia en el tiempo. De esta forma, para especies residentes y migratorias, los humedales representan zonas de interés, convirtiéndose en un refugio de biodiversidad”.
Del mismo modo, el investigador de la Universidad de La Serena, asegura que muchos organismos utilizan los humedales para completar sus ciclos de vida y que varias aves migratorias, provenientes de Alaska y EE.UU, durante el verano llegan hasta Sudamérica para poder alimentarse en los humedales costeros de la región y de la zona centro y sur del país.
En la misma línea, menciona que los humedales no son ecosistemas aislados, sino que establecen una relación con la matriz que los rodea, como cuando estas lagunas desembocan en el mar debido a las altas precipitaciones, lo que genera que la fauna marina-costera se relacione con las aguas de estos humedales.
En invierno, afirma Bravo, llegan hacia los humedales de Tongoy aves desde otros puntos de Chile, principalmente desde la cordillera y sur del país, como el cholo de collar, el cholo chileno y la dormilona tontita, que se alimentan principalmente de artrópodos que viven en la arena y desde el hemisferio norte arriban grandes grupos de gaviotas de franklin, zarapitos, chorlos nevado, pollitos de mar tricolor y playero blanco, entre otras especies.
También, es enfático en señalar que este lugar es esencial para la subsistencia no solo de aves migratorias, sino que también para aves residentes como el chorlo nevado, mamíferos terrestres como el cururo, zorros, además de varios roedores y artrópodos, que forman parte de la red trófica del ecosistema.
Los humedales son zonas que poseen una elevada riqueza en biodiversidad, no obstante, sin el cuidado necesario, podrían verse afectados con pérdidas tanto de fauna como de flora silvestre, sin mencionar la consecuente disminución de atributos culturales de interés para la sociedad.
Así lo explica, el coordinador de Fauna Impactada, “la urbanización es la mayor amenaza para estos sitios, ya que, si se construye cerca de los humedales, la probabilidad de contaminación de estos aumenta, y además se comprimen, perdiendo naturalmente sus componentes e interacciones”.
Igualmente, menciona que el aumento de la presencia de animales domésticos y exóticos, como perros, gatos y ratas son perjudiciales para el ecosistema, sobretodo de este último grupo, ya que estas se alimentan vorazmente de huevos y pichones de fauna nativa que habita estos lugares.
Del mismo modo, comenta que las carreteras, son otro de los elementos resultantes de la urbanización, muy perjudiciales en zonas rurales, especialmente donde existen humedales, ya que se cometen gran cantidad de atropellos, y en donde los principales afectados son los anfibios.
La urbanización está haciendo desaparecer los recursos que son claves e indispensables para que estas aves y otras especies logren culminar su ciclo de vida”. Concluye.


