Diferentes proyectos están siendo ejecutados

4 años del Estallido Social: Aún no se restaura la totalidad de espacios públicos de la conurbación

Mientras que desde la Municipalidad de Coquimbo afirmaron que se rehabilitaron la mayoría de los semáforos y cámaras de televigilancia, en La Serena destacaron la recuperación del equipamiento instalado en la vía pública.
martes 17 de octubre de 2023

La semana pasada, Diario El Día dio a conocer que, a prácticamente cuatro años del estallido social, las esculturas de la avenida Francisco de Aguirre continúan sin ser restauradas.

Esto, a pesar de que las autoridades se comprometieron a recuperar no sólo las estatuas, sino que el mobiliario ubicado en el lugar.

“La restauración de espacios públicos es una prioridad para el gobierno del Presidente Gabriel Boric. De este modo, uno de los proyectos que estamos trabajando es un programa dirigido a recobrar sectores estratégicos en comunas específicas del país y que será lanzado a nivel nacional en las próximas semanas”, afirmó la subsecretaria de Desarrollo Regional, Francisca Perales.

Sin embargo, el Museo al Aire Libre de dicha avenida no fue el único afectado por las manifestaciones, pues también se vieron dañados el edificio de la Secretaría Regional Ministerial de Educación, de Desarrollo Social y Familia, el hotel Costa Real, la ex Estación de Trenes, y el ex Terminal de Buses de Los Corsarios y un centro dental en Coquimbo, entre otros.

Precisamente, durante un recorrido realizado por un equipo de Diario El día por estos recintos, observamos que mientras algunos fueron recuperados completamente, otros todavía conservan los daños de la revuelta social. De hecho, la ex estación de autobuses, situada al costado de la Copec en la ruta 5, todavía evidencia sus paredes rayadas y sus puertas y vidrios quebrados.

Consultado por esta situación, el alcalde de La Serena, Roberto Jacob, afirmó que gran parte del mobiliario urbano, además de estructuras de señalización de tránsito como, por ejemplo, semáforos o ceda el paso, ya están completamente recuperados.

“Acerca de la bomba de bencina situada en la ruta 5, una parte del edificio es nuestra. Pero como se iba a intervenir la carretera y por lo tanto, expropiar, no sacábamos nada con arreglarla. No obstante, ahora no sabemos en qué escenario va a quedar con esta iniciativa de la circunvalación. Así, ya no es culpa nuestra”, agregó.

COQUIMBO: POSTULACIÓN A DIFERENTES PROYECTOS 

Mientras que desde la Municipalidad de Coquimbo, en particular desde su Secretaría de Planificación y Dirección de Tránsito, señalaron que, a través de sus equipos profesionales, se realizó un levantamiento de información y es así como postularon proyectos a diferentes fondos estatales para restaurar infraestructura como semáforos o cámaras de televigilancia.

De esta forma, la Secplan postuló tres iniciativas al programa de mejoramiento urbano: la habilitación del dispositivo de televigilancia instalado en la intersección de calle John Kennedy con Videla por $11,9 millones, la adecuación de implementos para gestión de tránsito afectado por desmanes por 15,3 millones y por último, la habilitación del servicio de televigilancia por un monto de 56,6 millones de pesos, proyectos que fueron adjudicados en su totalidad y que ya se encuentran siendo ejecutados.

“De manera paralela a esta postulación, desde el municipio de Coquimbo se gestionó con el Serviu (Servicio de Vivienda y Urbanismo), la reposición los semáforos que fueron vandalizados, ubicados en Alessandri, Cardenal Caro, Merino Jarpa y Videla con la ruta 5”, complementaron.

Requerido también por esta situación, el diputado de Avancemos Chile, Víctor Pino, manifestó que, a razón del estallido social, emblemáticos edificios de la conurbación fueron vandalizados y la delincuencia se apoderó de sectores que antes eran seguros para transitar. 
“Se necesita una intervención urgente para recuperar y asegurar los centros patrimoniales de las ciudades. Un espacio que no sólo es vital para el comercio y el esparcimiento, sino que también es un reflejo del patrimonio de las urbes”, dijo.

Por su parte, la representante del Partido Comunista (PC), Carolina Tello, sostuvo que valora que, en su más reciente visita a la Región de Coquimbo, el Presidente Gabriel Boric haya comprometido darle prioridad a la restauración de las esculturas de la avenida Francisco de Aguirre.

“Iniciativa que se realizará con fondos de la Subdere y que tiene por objeto recuperar el espacio patrimonial al aire libre de la puerta de entrada a la comuna. Hemos visto que han avanzado los planes de recuperación de espacios públicos y además también que existe un compromiso del gobierno para que se agilicen los plazos para terminar este proceso. Sabemos además que próximamente se presentará un programa de recuperación de espacios públicos, algo que, en comunas como La Serena, estará enfocado en el casco histórico, lo que es muy importante para la protección patrimonial. Dicho compromiso patrimonial lamentablemente no lo vimos en la administración anterior, dónde no tuvimos avances en recuperación”, añadió.

19-O: EL INICIO DEL DESCONTENTO SOCIAL EN LA REGIÓN

El viernes 15 de octubre, aproximadamente 80 estudiantes del Instituto Nacional empezaron a saltar los torniquetes del Metro de Santiago en las estaciones Universidad de Chile, Bellas Artes y Santa Lucía como manifestación contra el alza de los pasajes, evasión que se repitió en las jornadas siguientes, hasta que tres días después, el 18 de octubre del año 2019, varias estaciones del tren subterráneo, además, del edificio de Enel y una sucursal del Banco de Chile fueron quemadas.

Protestas que con el correr de las horas, se hicieron masivas y se extendieron al resto del territorio nacional.

Se había iniciado el denominado estallido social, movimiento que si bien empezó por el aumento del pasaje del Metro, se amplificó hasta incluir temáticas como el alto costo de la vida, las pensiones y un rechazo generalizado a la clase política que había gobernado en las últimas décadas, entre tantas otras. Eran muchas las consignas que se mezclaron con violentos disturbios pero del mismo modo, con cacerolazos y multitudinarias marchas que se realizaron en prácticamente todas las comunas del país. “La revolución del malestar”, la denominó, en su libro homónimo, el psicólogo y escritor, Gonzalo Rojas-May.