"Gracias a Dios siempre he sido sana y feliz"

La impresionante historia de Rosalinda, vecina de La Serena que cumplirá 104 años

Esta es la historia de una madre y abuela ejemplar que, a sus 103 años, recuerda con orgullo todo lo vivido. Hoy nos relata su impresionante historia sin escapársele ningún detalle.
sábado 27 de enero de 2024

Según datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas, las mujeres en Chile presentan una esperanza de vida de 84 años. Este dato es variable según la calidad de vida de cada persona, pero existen casos - cada vez en mayor número - de personas, mayoritariamente mujeres, que logran superar la barrera de los 100 años. 

Es el caso de Rosalinda Robles quien el próximo 2 de febrero cumplirá nada más y nada menos que 104 años. Pero eso no es todo, pues sorprendentemente para su edad, Rosalinda tiene una memoria increíble y, de hecho, tras recibir la visita de Diario El Día, nos relató los detalles de su larga vida. 

Sobre su nacimiento, Rosalinda comenta que no es oriunda de La Serena, pero sí nació en la región, concretamente, en la comuna de La Higuera donde se encontraba la minera El Barco. “Yo le pregunté a mi mamá cuando tenía como 7 años, le pregunté donde había nacido y cómo me llamaba. Donde yo no salía de la casa no sabía nada. Me dijo que nací en 1920, el día 2 del mes de febrero”, cuenta la entrevistada.

Y es que la vida en el campo era distinta en aquellos años. Rosalinda comentó que estuvo oculta en su casa durante 5 años ya que su madre tenía miedo de que su abuelo se enterara de su existencia. 

“Mi abuelo era muy delicado. No querían que supiera que mi mamá había tenido hija. Me tenían escondida en la pieza ahí, hasta que mi abuelo se dio cuenta y se cambiaron los genios”, relata Rosalinda. 

A pesar de esto, la pronta cumpleañera destaca que tuvo una infancia feliz en el campo rodeada de naturaleza, donde aprendió a trabajar la tierra, cultivar y criar animales. Estas actividades la acompañaron durante toda su vida, y evidencia de ello es el huerto que tiene en el patio trasero de su hogar en La Serena. 

Por otro lado, tanto su hija, Alicia,  como su cuidadora Érica Araya, resaltan que Rosalinda ha tenido desde siempre una excelente salud y que hasta el día de hoy se mantiene saludable. 

La propia aludida confirma esto y lo remonta a su infancia afirmando que “gracias a Dios nunca sufrí de nada, ni me enfermé de nada. Nunca tuve un dolor de cabeza ni de guata, de nada”. 

El tiempo avanzó y Rosalinda creció saludable y feliz, y a la temprana edad de 14 años se convirtió en madre por primera vez y se dio cuenta de que le gustaban mucho los niños, así que decidió tener una gran familia. En total, tuvo 17 hijos en 16 partos, ya que en una ocasión, tuvo a mellizos. 

Sin duda, criar a 17 hijos es toda una hazaña, pero la higuerana lo hizo con gusto pues comenta que “yo soy muy querendona de niños. Me gustan mucho y todavía, les hago cariño y los quiero mucho”.

Rosalinda aún vivía en el campo cuando conoció a su esposo y padre de 16 de sus hijos. Entre risas comenta que el amor de su vida trabajaba en las minas y bajaba a buscar fruta a la casa de su madre, ya que tenían árboles frutales. Fue ahí donde se enamoraron y decidieron contraer matrimonio. “Le gustaba la fruta al hombre”, comenta Rosalinda entre risas. 

Si bien, fue en el campo donde Rosalinda tuvo a todos sus hijos, ella quería darles educación y esta fue la razón por la que decidió mudarse. 

Fue entonces, en 1970, que llegó a vivir a La Serena con sus 17 pequeños. 

Su marido no la acompañó pues él no compartía la idea de mudarse, pero ella siguió sus sueños y logró establecerse en el sector de Las Compañías, donde aún reside. 

Alicia, su hija, valora mucho la voluntad de su madre pues comenta que ella siempre fue muy sumisa frente a su marido, pero que no desistió de su anhelo de vivir en la ciudad y logró prevalecer. 

“Yo nunca me voy a olvidar. Mi papi era testarudo y vino muy enojado a buscarnos cuando supo que estábamos viviendo aquí en La Serena. Llegó queriendo llevarse a los hermanos y yo nunca me voy a olvidar que mi mami le golpeó la mesa y le dijo que no, si él quería se podía devolver solo o se quedaba con nosotros”, cuenta Alicia.

Finalmente se quedaron todos a vivir en La Serena. Sus hijos crecieron y comenzaron a tomar sus propios rumbos, y aunque varios viven cerca de ella, hay otros viviendo en Antofagasta, Vallenar y Copiapó. 

A pesar de que Rosalinda no pudo cumplir su propósito principal, que era la educación de sus hijos, se siente muy orgullosa de cada uno de ellos pues está segura de haber criado a personas de bien para este mundo. 

En efecto, los hijos de la señora Rosalinda tomaron sus propios rumbos y formaron sus propias familias, con lo que el núcleo original creció aún más y, de hecho, continúa expandiéndose. 

De hecho, Rosalinda tiene la fortuna de conocer a sus nietos, bisnietos y tataranietos. Pero esto no es todo, pues a pesar de su edad su memoria está intacta y aunque su vista no la acompaña desde hace 5 años, con solo oír la voz de sus hijos puede reconocerlos a todos y hasta se acuerda de cuando han pasado mucho tiempo sin llamarla o ir a verla. 

Alicia, en tanto, nos permitió recorrer su casa y pudimos ver el gran salón que tienen preparado para la pronta celebración del cumpleaños de su madre. Además nos cuenta que cada domingo se juntan con sus hermanos en casa para almorzar o cenar con su mamá. 

Esto es algo rescatable, pues son una familia muy numerosa pero aun así se esfuerzan en gran medida para lograr coincidir todos y acompañar a su centenaria madre. Estos gestos hablan mucho de cómo Rosalinda crió a sus hijos, con amor y dedicación, pues resalta su hija Alicia, que todos están ahí para ella. Precisamente, en relación a los cuidados, se turnan y toman decisiones en conjunto siempre buscando el bienestar de su madre. 

La señora Érica Araya, en tanto, quien se encarga de los cuidados de Rosalinda desde hace tres años, ya es, a estas alturas, casi de la familia. La propia Rosalinda cuenta con mucho cariño que Érica la trata muy bien, la acaricia y la llena de besos como si fuera una niña pequeña.

Érica también se siente muy feliz con ella y le tiene un gran cariño que se ve reflejado en el trabajo que con gusto realiza día a día cuidándola. 

Mientras tanto, se acerca la fecha de cumpleaños de nuestra entrevistada, que se celebrará con bombos y platillos en su casa y que contará con la presencia de una orquesta, a pedido de la cumpleañera. 

Deseamos un feliz cumpleaños a Rosalinda, y antes de que se nos olvide, al parecer el secreto para una vida larga y próspera, es simplemente ser feliz.