Tras primeras audiencias de juicio

"Ninguno se arrepintió": Familia de Alejandro Ponce pide altas penas para acusados

Carla Hidalgo, hermana de la víctima, relata el difícil momento que atraviesan tras el asesinato del joven paihuanino hace menos de un año y se refiere a los sujetos implicados en el crimen, lamentando que no mostraran remordimiento ni entregaran antecedentes en las dos angustiantes semanas de búsqueda tras la desaparición. También acusa “mentiras y contradicciones” en las primeras declaraciones de los imputados en el juicio.
Se espera que el juicio por el macabro crimen de Alejandro Ponce dure unos 15 días.
Se espera que el juicio por el macabro crimen de Alejandro Ponce dure unos 15 días.
domingo 19 de mayo de 2024

A más de un año de ocurridos los hechos, esta semana comenzó el juicio oral por el secuestro con homicidio de Alejandro Ponce, joven residente de Paihuano y padre de cuatro hijos, que fue cruelmente asesinado en noviembre de 2022.

En la primera parte del proceso y tras los alegatos de apertura, declararon en estrado dos de los principales imputados. El primero es un sujeto de iniciales J.S.M.O., apodado “el Chaca”, quien tuvo problemas con la víctima a raíz de un presunto lío amoroso, que terminó en el crimen. La segunda es A.A.M.Z., amiga de Ponce y quien fue pieza clave para el rapto. Por orden del tribunal, todas las identidades de los acusados deben ser referidas solo con iniciales.

De acuerdo a los hechos acusados por el Ministerio Público, la mujer, concertada con el atacante, se reunió con Alejandro con la excusa de que necesitaba apoyo emocional por problemas personales. Todo era una estrategia para conducirlo a un lugar donde un grupo de individuos lo abordó y lo obligó a subir a un auto.

La víctima fue llevada hasta la casa de J.S.M.O., en Vicuña, donde fue golpeado hasta la muerte. Finalmente, el hombre solicitó a los demás implicados que escondieran su cuerpo, el que fue hallado dos semanas más tarde semienterrado en la ruta Antakari, a 12 kilómetros de Vicuña.

Eso es, al menos, lo que intenta probar la Fiscalía. Son en total 9 imputados por este hecho, para quienes piden penas de presidio perpetuo calificado, 20 y 7 años de cárcel, dependiendo del grado de participación de cada uno. 

Primeras declaraciones en estrado

“El Chaca”, contratista de la construcción y con estudios en ingeniería -según afirmó -, negó todas las acusaciones que lo apuntan como artífice del secuestro y la muerte de Alejandro.

Si bien reconoció el pago a la amiga de Ponce para que lo citara en el sector de La Rinconada, donde ocurrió el secuestro, indicó que fue para pedir explicaciones por la desaparición de una serie de herramientas de alto valor durante el turno de la víctima, quien trabajó para él tiempo atrás.

Según el acusado, hubo una pelea, pero afirma haberse retirado a su casa. Luego, Ponce se presentó en su domicilio con un palo -sostiene- y tras no poder arreglar el problema con palabras, se enfrascaron en otra pelea, hasta que le pidió que se fuera de su casa. “Ya no somos amigos y no te quiero ver más”, dijo.

Con esto, negó la tesis de la fiscalía, que apunta a que el crimen se origina por una relación amorosa que la víctima había iniciado con la expareja del victimario, situación que ya había sido desencadenante de amenazas por parte del acusado.

En cuanto a la amiga de Ponce, trabajadora del CESFAM de Paihuano y declarada consumidora problemática de drogas, indicó que frecuentaba al “Chaca” porque él le vendía sustancias. Según su versión, el sujeto le pidió llevar al joven al ya referido punto, pero negó tener conocimiento del plan para atacarlo.

“Comenzaron a golpearlo con puños y patadas. Les grité que pararan, no sabía lo que iban a hacer. Luego vi que lo subieron y se lo llevaron en un jeep. Asustada, me fui a mi casa”, dijo.

“Mienten”

Quienes han estado atentos al proceso, son los familiares de la víctima, a la expectativa de conseguir altas penas una vez terminado el juicio, que proyecta un desarrollo de cerca de dos semanas. En este escenario, El Día conversó con Carla Hidalgo, hermana de Alejandro. 

Si bien aún no ha podido ingresar a las audiencias, pues fue citada como testigo y éstos tienen prohibido escuchar directamente el juicio mientras no comparezcan, Carla ha sido actualizada de todos los detalles por parte de sus familiares.

La primera conclusión que sacan es que las declaraciones de los acusados tienen mentiras y contradicciones. En cuanto a lo dicho por J.S.M.O., la hermana de la víctima confirma la versión de la fiscalía, descartando lo de las herramientas perdidas.

“Mi hermano estaba saliendo con esta mujer y eso se condice con todo lo que se ha declarado desde un principio”, dijo.

Carla afirma haber estado en conocimiento de las amenazas, lo que había incidido en la conducta de su hermano.

“Mi mamá me dijo que no salía de su casa y cuando se iba a acostar se encerraba con llave, porque tenía temor, por eso cuando se perdió nosotros obviamente pensamos que había sido J.S.M.O”, afirmó. 

También pone en duda lo dicho por la “amiga”, a quien la familia se acercó cuando Alejandro estaba desaparecido, y ésta le negó saber algo sobre su paradero, pese a que después admitió haberse encontrado con él en el punto del secuestro y, es más, haber presenciado cuando lo subieron al auto.

“Cuando desapareció mi hermano, mi mamá habló por Messenger con ella, para ver si lo había visto y ella le dijo que no. Pero mi mamá lo vio salir de su casa para juntarse con ella. Cuando la encaramos, ella negaba todo, hasta que le dijimos que un grupo de chicos dijeron que la vieron bajando al río con mi hermano. Ahí recién lo reconoció”, aseguró.

Para la familia, todos los involucrados, independiente de su participación, se concertaron para actuar.

“Yo creo que fue algo planeado, no se les ocurrió en el momento. Yo creo que él (‘el Chaca’) lo planeó todo, como mínimo un par de semanas y todos estaban al tanto de lo que iban a hacer y todos tenían su parte”, indicó.

El dolor de una familia

Carla Hidalgo dio cuenta del difícil momento que pasa su familia desde el asesinato de su hermano, a quien describe como el “regalón” de la familia. El menor de cuatro hermanos y quien vivía con su madre, es descrito como “muy amigo de sus amigos” y eso es también el motivo de la rabia que no logran disipar. “Ellos eran sus amigos. Yo me pongo en el lugar de mi hermano y él jamás se prestaría para eso”, afirmó.

Actualmente, están con atención psicológica, al cuidado de dos de las hijas de Ponce y tratando todo el proceso con mucha mesura para no afectar más a su madre, la que más ha sufrido por el caso.

“Yo soy su hermana mayor. Hay días que pienso y digo que todo lo que estamos viviendo es una pesadilla. Esto nunca se había visto en el Valle de Elqui, somos una familia tranquila, nunca hemos tenido un problema con nadie. No me explico la mentalidad de ellos, lo que hicieron (…). Estamos mal, con psicólogo. A mi mamá la mantenemos al margen de todo esto, porque ella está super afectada. A mis sobrinas las veo regularmente y también están con tratamiento. Son niños. Hay días que uno los ve felices y jugando, pero extrañan a su papá”, declaró.

Esperan las penas más altas

Carla pide una respuesta de la justicia y que los acusados sean condenados a las penas más altas “y que ninguno salga de la cárcel”.

“Independiente de que lo hayan hecho, por miedo o por droga, ninguno se arrepintió, ninguno nos llamó. Por último enviar algún mensaje anónimo, pero ninguno quiso hablar cuando los llevaron presos para decir donde lo habían dejado”, recalca.