DENUNCIAN QUE HASTA UN PROSTÍBULO CLANDESTINO HABRÍA EN EL LUGAR

Vecinos temen que tradicional sector de Coquimbo se transforme en un “barrio rojo”

Residentes de las calles aledañas a la parroquia San Luis, señalan que los microtraficantes y la delincuencia se han tomado el lugar, por lo que se ha tornado peligroso circular después de las 20:00 horas. En ese sentido, lamentan que, producto de esta situación, la calidad de vida ha presentado un fuerte deterioro.
jueves 08 de agosto de 2024

Residentes del perímetro que involucra varias calles, posterior a la Iglesia San Luis, temen que su sector -otrora tranquilo- se transforme en un “barrio rojo”, debido a que la delincuencia y el microtráfico han irrumpido en gran parte del tradicional sector, por lo que insisten en que las autoridades civiles y policiales deben actuar para evitar un deterioro mayor del lugar.

De acuerdo al relato de los residentes, esa zona -a cuadras del centro de la ciudad y con abundante población de tercera edad- ha perdido su calidad de vida, transformándose en un sector peligroso para la circulación a pie después de las 20:00 horas. Por lo mismo, aseguran, deben encerrarse temprano en sus casas, “como si estuvieran con toque de queda” critican y, aún así, afirman no sentirse seguros, pues varios domicilios del sector han sido asaltados.

La dirigenta social, Mabel Rojas, que es parte de la junta de vecinos, explica que unos vecinos ya mayores han tenido que poner alambre de púas sobre el cerco de su casa, puesto que en los últimos días delincuentes han intentado ingresar en tres oportunidades por su patio. Además, menciona que han ingresado a robar a un estacionamiento, ubicado en calle O’Higgins, entre Portales y Alcalde, y posteriormente ingresaron a la casa que está detrás de dicho estacionamiento.

En esa línea, otro residente, Carlos Soto, afirmó estar “cansado de tanta delincuencia, robos, peleas y venta de droga. El barrio es muy inseguro y a pesar de todos los reclamos, Carabineros viene de repente, no hay una vigilancia permanente. Acá ya parece un pueblo sin ley, necesitamos vigilancia nocturna”, señala.

Otro residente, que prefiere no identificarse por temor a represalias, señala que vive hace varias décadas en el sector, pero que los últimos tres años el barrio comenzó a cambiar y a tornarse inseguro, asegurando que, incluso, en calle Cochrane se habría instalado un prostíbulo clandestino.

DÍAS CRÍTICOS

A ese respecto, el vecino sostiene que los días en que la situación se torna más crítica aún, es entre viernes y domingo. “Se ve gente consumiendo droga, hay microtráfico, es muy complejo”, afirma. Referente al resguardo policial, precisó que después de que saliera publicada una nota en Diario El Día, Carabineros pasa por el sector, pero de día, lo que, a su juicio, no serviría de mucho, pues las situaciones más complejas se dan de noche.

En ese sentido, recuerda que en el mes de enero, a plena luz del día, dos extranjeros atacaron a un nacional. Uno de ellos lo golpeó en la cara y el segundo portaba un cuchillo con el que le habría provocado heridas graves. De hecho, cuenta con un video donde se aprecia el ataque.

El último dato que entrega este coquimbano es que hace dos noches se oyeron los gritos desgarradores de una mujer en la calle, pero no lograron determinar qué había ocurrido, asegurando que situaciones como éstas, además de los continuos asaltos, los tienen viviendo en vilo.

En el mismo tenor, Laura Puente, quien también lleva viviendo en el sector desde hace bastantes años, asegura que los robos ocurren a diario e incluso, han intentado ingresar a casas con sus residentes adentro, “pero también hay casas habitadas por extranjeros. Acá hace un tiempo atrás se tomaron las calles para despedir a uno de ellos que había muerto. Se apoderaron de todos los espacios sin que nadie hiciera nada y ya están apareciendo algunas peluquerías, típico de ellos. Otra cosa grave que sucedió fue para la procesión de la iglesia, la que se tuvo que suspender porque aparecieron unos tipos con pistola y las mismas personas de los bailes chinos se la quitaron. Incluso se le cayó al suelo, pero escaparon”.

Por todo lo antes señalado, los residentes dicen haber perdido la calidad de vida que tenían hace un par de años y que ya no queda vecino al que no le hayan robado o asaltado, especialmente por la noche.