Deja un gran legado en el fútbol ovallino

Sergio Recabarren: un hombre estricto en la cancha pero de corazón amable

Como jugador y entrenador de fútbol, Recabarren mostró gran ímpetu y pasión. Sus amigos y quienes lo conocieron en la cancha, aseguran que era un hombre extraordinario e irremplazable, dejando una huella imborrable en cada uno de los que compartieron con él.
El Ovallino
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viernes 15 de agosto de 2025

Un duro golpe para los amantes del deporte y para toda la comuna de Ovalle, fue la noticia del fallecimiento de Sergio Recabarren Collarte el pasado 10 de agosto, un hombre dedicado al futbol como exjugador, técnico y destacado formador de jugadores de la provincia de Limarí. Además, fue parte importante de la historia de Club Deportes Ovalle 

Es recordado por sus amigos y exdirigidos como un hombre amable y de valores, apasionado por el deporte, comprometido, con una gran vocación formativa y amante del futbol, habiendo defendido a clubes como Ovalle Ferroviarios, luego a Deportes Ovalle, Colo Colo y Green Cross, carrera que incluso lo llevaron a obtener la distinción de Ciudadano Ilustre de Ovalle en 2014 y ser homenajeado en vida en varias ocasiones. 

AMISTAD ETERNA

Edmundo “Kico” Rojas conoció a Sergio Recabarren en 1966, cuando éste último llegó a la capital del Limarí para participar en Ovalle Ferroviario. “Nos conocimos en el futbol amateur cuando se creó Deportes Ovalle y el jugaba ahí y yo en Unión Tangue. En 1969 se hizo una alianza entre Deportes Ovalle y la Asociación de Futbol Amateur de Ovalle con el objeto de ingresar al futbol profesional y me invitó a participar como ayudante de él en esa selección y fue la base para que Ovalle ingresara al futbol profesional en 1970”, relata.

Desde que conoció de su partida, Edmundo ha estado pensando en el legado y en todo lo que hizo Sergio Recabarren. Asegura que el carácter y el ímpetu en su forma de trabajar del exentrenador es una herencia de su padre argentino.

“Esa mentalidad de siempre ir adelante, de ganar, de no darse por vencido, porque para don Sergio los partidos se jugaban hasta el último minuto”, subraya.

Hoy están unidos por un lazo eterno. Si bien reconoce el carácter fuerte como técnico, siendo muy estricto con los jugadores, fuera de la cancha era una persona amable y siempre preocupado de los demás. “Cuando salíamos tarde con los cadetes, los muchachos que eran de afuera, los alojaba en su casa y después los niños se iban a su localidad. Era muy buena persona. Yo me formé al lado de don Sergio como técnico, para mí fue un gran apoyo, yo aprendí mucho. Nosotros de toda  esa cantidad de años de amistad nunca tuvimos un problema”, destaca.

Además, tuvieron la oportunidad de trabajar juntos en la formación de jugadores. En 1980, “Kico” Rojas fue contratado para comandar  las series menores de Club Deportes Ovalle y ese año clasificaron con las selecciones sub-17 y sub-20 al nacional, en campeonatos paralelos en distintas ciudades. Por ello, Rojas le pidió ayuda a Recabarren y obtuvieron ambos grupos grandes logros, saliendo subcampeones. “De ahí salió una muy buena camada de jugadores profesionales”, rememora.  

Después, en 1982, Recabarren se hizo cargo del equipo profesional y Rojas fue su ayudante. En años posteriores volvieron a trabajar juntos en 1994, junto a Gustavo Huerta y  ahí “trabajamos juntos por varios años y tuvimos una amistad de vida, hasta que el falleció. Yo antes de la pandemia, iba todas las semanas a verlo a su casa junto a su esposa Isabel, y después de la pandemia, se distanciaron un poco las visitas porque asumí otras responsabilidades y comencé a viajar”.

Pero eso no significó que no tuvieran proyectos juntos. Actualmente estaban trabajando en la construcción de la historia de Deportes Ovalle, incluso habían quedado de reunirse este martes recién pasado, pero el destino quiso otra cosa. 

UN SEGUNDO PADRE

En 1985, Francisco Carvajal, exjugador de futbol y actualmente presidente del Club Social y Deportivo Ovalle, conoció a Sergio Recabarren como entrenador infantil,  una persona que para Francisco es de esas “que no quieres que se vayan”

“Era una persona exigente, de los de los antiguos técnicos, de los que te gritaban mucho, de los que, incluso, hasta un insulto se le podía arrancar, porque tenía mucho ímpetu, y afuera era una persona muy afable, muy amable, muy cariñosa”, afirma.

Es que para Francisco, con solo 15 años llegando a la selección, sintió a Sergio como un segundo padre. “Yo con él tuve la oportunidad de conocer el futbol realmente y proyectarme hacia mi futuro. Todo obviamente inculcado por él, por lo que nos hacía sentir de esta disciplina deportiva”, dice.

Para el presidente del CSDO,  Recabarren deja un legado imposible de igualar, formando a “cientos de futbolistas, niños y jóvenes, también de muchos que jugaron al futbol y hoy son profesionales en otras áreas, quienes siempre están agradecidos con las enseñanzas que nos dio y con todo lo que nos entregó”.

Relata que incluso la generación de la selección de 1985, a pesar de que el destino les preparó distintos rumbos, siguen reuniéndose cada cierto tiempo y “recordamos todos esos bonitos momentos que tuvimos con él y hasta el día de hoy todavía muchos seguimos jugando fútbol y todavía nos une la amistad y ese lazo fuerte que generó en nosotros”.

Recuerda que siempre fue una persona con mucha energía, apasionado por el futbol. Incluso hace muy poco , Francisco le propuso ser parte del equipo del Club Social y Deportivo Ovalle “y él me agradeció la oportunidad, pero reconoció que ya no estaba en las condiciones físicas para aceptar.  Me imagino que siempre soñó con volver a estar en una cancha de fútbol y desarrollar lo que sabía hacer tan bien. Hoy la sociedad está tan complicada que, seguramente, él podía haber hecho un cambio con la forma en que trabajaba”, añade. 

Si bien ya sabía del estado de salud de Sergio Recabarren - porque siempre se mantuvo en contacto, llamándolo por teléfono o visitándolo - sintió un gran dolor al conocer la noticia de su muerte.

“Ya tenemos un ángel allá en el cielo. Era una persona de las que  no quieres que se vayan, porque a la larga es una persona que marca las vidas y me permitió a mí y a otros la posibilidad de desarrollarme en lo que estamos haciendo”, manifiesta.

Edmundo “Kico” Rojas, en tanto, asegura que Sergio Recabarren deja un legado imposible de reemplazar “por su forma de ser, la forma que él tenía para dirigir, y como persona era extraordinario. Yo creo que nadie podrá ocupar su lugar”.