VIOLENCIA EN LA SERENA
Sujeto baleado por carabineros en La Serena había amenazado a joven con violarla y matarla
“Arrodíllese ahí y los perdono” o “Yo sé cómo cortar cabezas” fueron algunas de las frases que gritaba, fuera de sí, Albeiro Arias Gómez (36), ciudadano colombiano que la tarde del lunes sembró el pánico en el tranquilo sector de calle Michimalongo con Juan Soldado, en La Serena.
El episodio culminó cuando fue baleado por Carabineros tras intentar atacar a un funcionario, pero dejó al descubierto una historia de conductas violentas previas que ya preocupaban a la comunidad y que alcanzaron un punto crítico con amenazas directas de violación y muerte hacia una joven.
El caso es investigado por la Fiscalía de Flagrancia y la Brigada de Homicidios de la PDI. Según testimonios recogidos, el hombre había llegado hace algunos meses al barrio, subarrendando una habitación en una vivienda que ya registraba antecedentes problemáticos.
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UNA ESCALADA DE VIOLENCIA
Vecinos del barrio relataron a El Día que no era la primera vez que Arias Gómez mostraba un comportamiento errático.
La dueña de un local ubicado en el sector contó que ese día llegó a pedirle un encendedor, visiblemente alterado,
“Yo me asusté porque hace un tiempo me habían asaltado, y como venía con unos audífonos no lo reconocí de inmediato, porque antes había venido a comprar al local. Se fue molesto y fue cuando escuché nuevos gritos en la calle. Decía que iba a matar a alguien, que él sabía cómo hacerlo”, señaló la comerciante.
En efecto, tras salir del local, el sujeto comenzó a gritar en la calle una serie de amenazas como “yo sé cómo matar, aprendí desde chico. Puedo cortar cabezas”.
La situación se tornó crítica cuando, tras ingresar a su casa, salió de nuevo esta vez armado con un cuchillo hacia la plaza ubicada en calle Juan Soldado con Nueva Larraín Alcalde, donde se cruzó con una joven que, en ese preciso momento, paseaba a sus perros.
Allí, según testigos, lanzó amenazas de carácter sexual y misógino: “yo te voy a violar y mientras te violo, te acuchillo”, afirmaron vecinos.
El miedo, entonces, se apoderó del barrio. “Estábamos viviendo con un asesino, con un psicópata”, declaró una residente.
INTERVENCIÓN POLICIAL
Ante tal escena, los vecinos, realizaron llamadas urgentes a Seguridad Ciudadana y a Carabineros, mientras que el WhatsApp no dejaba de sonar.
El carácter misógino de las amenazas encendió las alarmas aún más. “El odio de él ayer, era directamente a la mujer. Imagine si salía enajenado en la noche. Tenemos adultos mayores, niños, mujeres trabajadoras y estudiantes. Hubiera pasado una desgracia. Tenemos un colegio muy cerca donde pasa gran cantidad de niños”, afirmó otra vecina.
Tras tensos minutos de espera, personal de Carabineros llegó al lugar alrededor de las 15:00 horas.
Según el reporte oficial, ordenaron al sujeto deponer el arma, pero éste intentó atacar a un uniformado. Fue entonces cuando un funcionario utilizó su arma de servicio, hiriéndolo en la pierna y el abdomen.
Posteriormente, el hombre fue trasladado de urgencia al hospital de La Serena, donde fue intervenido quirúrgicamente y permanece en la Unidad de Paciente Crítico. Aunque su estado es grave, se encuentra estable “y monitorizado por el equipo de salud, cuyo manejo será acorde a la evolución de las lesiones”, señalaron fuentes hospitalarias.
Cabe señalar que su estado crítico le impide, por el momento, asistir a audiencias judiciales, por lo que se encuentra en calidad de “apercibido” en el mismo centro hospitalario.
ANTECEDENTES Y REPERCUSIONES
La fiscalía ordenó a la PDI levantar testimonios y revisar cámaras de seguridad para esclarecer tanto las amenazas como la actuación policial.
El informe final será remitido al Ministerio Público para que la fiscalía de La Serena dirima las responsabilidades penales.
Paralelamente, trascendió que Arias Gómez ya estaba imputado en otra causa por atentado contra la autoridad.
Vecinos señalaron que el colombiano había perdido recientemente su empleo en un restaurante por llegar en estado de ebriedad.
Además, según información extraoficial que circulaba entre los residentes aseguraba que el hombre habría sufrido una crisis emocional tras la partida de su esposa e hija de regreso a Colombia. “Todo lo que gritaba era odio contra la mujer”, aseguraron.
El barrio, que se define como una comunidad unida, exige ahora mayor control sobre quiénes llegan a vivir al sector.
Y es que, según los vecinos, la casa donde residía el colombiano ya había sido arrendada anteriormente a un sujeto presuntamente vinculado a la venta de drogas.
“Si Carabineros no hubiera actuado rápido, habríamos tenido una tragedia. Ahora necesitamos recuperar la tranquilidad y exigir a los dueños de las casas que no arrienden a personas que representan un riesgo”, expresó una residente.