Pretenden crear organización para enfrentar el problema
Vecinos denuncian alza de delitos en cercanías del terminal de buses y estadio de La Serena
Los vecinos que habitan el perímetro que comprende el Mall Plaza, el estadio La Portada, el terminal de buses de La Serena y la transitada calle Balmaceda, viven en permanente tensión por la inseguridad que se ha instalado en su entorno.
Robos a viviendas y vehículos, peleas, consumo de drogas, incivilidades asociadas a personas en situación de calle y los desmanes que se producen tras partidos de fútbol de alto riesgo, han configurado un escenario que, según los propios habitantes, amenaza no solo la tranquilidad del barrio, sino también la calidad de vida y el valor de sus propiedades.
A estos problemas se suma un tema que ha generado particular alarma: la existencia de casas tomadas, entre ellas, una ubicada en calle Almirante Riveros, conocida a nivel nacional por funcionar como “casa de tortura” y foco de venta de drogas hasta que fue intervenida por la policía. Aunque fue clausurada, el temor de los vecinos es que vuelva a ser ocupada en cualquier momento, reproduciendo el círculo de inseguridad y abandono que marca la zona.
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INSEGURIDAD COTIDIANA
Claudia Quezada, una de las vecinas que lidera el proceso de organización comunitaria del lugar, relata que los problemas se multiplican en distintos puntos del sector. “El territorio que nos dio el municipio es amplio, desde Balmaceda hasta la ruta 5 y desde Amunátegui hasta La Higuera. Lo complejo es que todos estos lugares tienen situaciones distintas, pero finalmente convergen en lo mismo: delincuencia e incivilidades. Nos enfrentamos a robos en las casas, a gente que deambula por las calles consumiendo alcohol o drogas, y a focos que se concentran en torno al estadio, la avenida El Santo, las salidas de supermercados y el terminal de buses”, señala.
Según explica, los vecinos se han organizado en grupos de WhatsApp y con cámaras de seguridad particulares, pero consideran que esas medidas no bastan. “Necesitamos un circuito de seguridad más robusto, apoyo del municipio y participación real de la comunidad. Sin organización, no podemos avanzar”, añade.
La situación se agrava los fines de semana cuando se realizan partidos de alto riesgo en el estadio La Portada. Pese a los esfuerzos de control, los residentes denuncian que la llegada de barras visitantes genera desórdenes y destrozos en los alrededores, afectando directamente a quienes viven cerca.
CASAS TOMADAS
No obstante, uno de los puntos más sensibles para los vecinos es la ya descrita casa de Almirante Riveros, que durante años funcionó como refugio de extranjeros dedicados al narcotráfico y que fue desmantelada tras un operativo policial. Aunque actualmente permanece cerrada, el miedo de que vuelva a ser ocupada es latente. “Esa casa es un riesgo permanente. Queremos que se busque una solución definitiva: limpiarla, abrirla y dar seguridad de que no será retomada”, comenta la dirigente.
A este inmueble, sin embargo, se suman otras viviendas abandonadas, como una en avenida El Santo, donde la falta de control ha permitido ocupaciones ilegales. “Pasan a ser focos de delitos y eso nos obliga a organizarnos para exigir medidas claras a las autoridades”, recalca Mario Escobar, otro dirigente vecinal.
Escobar explica que la junta de vecinos busca reactivarse para tener mayor peso frente a las instituciones. “Como personas naturales podemos golpear puertas, pero con una organización formal la voz es más fuerte y podemos postular a proyectos que nos permitan mejorar iluminación, instalar cámaras o implementar alarmas comunitarias. Eso es lo que queremos: recuperar nuestros barrios”, indica.
Lo cierto es que los testimonios de los residentes reflejan que el problema no es aislado, sino que son parte de una rutina que mina la confianza comunitaria.
Es así como Escobar relata un hecho que lo afectó directamente: el robo de una guitarra desde su vivienda. Tras indagar con apoyo de amistades y vecinos, descubrió que quien la había sustraído, era una persona en situación de calle, quien la tocaba en las inmediaciones del Mall Plaza. “La recuperamos con mucha suerte, pero quedó la sensación de vulnerabilidad. Nunca antes nos había pasado algo así en el barrio”, cuenta.
Otros episodios ocurren con frecuencia: asaltos a locales comerciales, hurtos en vehículos, robos en jardines infantiles y hospedajes del sector. “Nuestros barrios no han estado ajenos a la realidad nacional. Lamentablemente hemos sido golpeados por una ola de delitos que antes no conocíamos en esta magnitud”, insiste Escobar.
Respecto a la presencia de personas en situación de calle, si bien algunos ejercen labores informales como “cuidadores de autos”, los vecinos denuncian que muchos de ellos suelen estar bajo los efectos de drogas o alcohol, generando episodios de violencia e inseguridad en calles y plazas.
ORGANIZACIÓN VECINAL COMO RESPUESTA
Es por eso que la gran apuesta de los vecinos es reactivar la junta de vecinos del lugar, una meta que exige reunir un mínimo de 200 socios inscritos. “No es fácil, porque muchos residentes son temporales o viven en sectores con bajo sentido de pertenencia. Pero si no lo logramos, no podremos constituirnos formalmente ni tener acceso a proyectos. Por eso necesitamos la participación de todos”, subraya Claudia Quezada.
Entre los objetivos de la organización, además de reforzar la seguridad, destacan impulsar acciones de limpieza y recuperación del entorno urbano. “Queremos que La Serena vuelva a ser una ciudad limpia y atractiva para el turismo. Aquí llegan visitantes, hay hoteles, comercio, y no podemos dar la imagen de abandono e inseguridad”, plantean los vecinos.
Por este motivo es que el próximo sábado 4 de octubre, en el salón VIP del estadio La Portada, esperan recibir a todas aquellas personas que quieran sumarse para reactivar la nueva junta de vecinos, lo que les permitirá, esperan, enfrentar estas situaciones más unidos y con mayor fuerza.