una familia que se elige con el corazón

“Te llena de esperanza”: El camino de Cristian y Yesenia para construir un hogar a través de la adopción

En noviembre, mes de la adopción, el testimonio de estos padres coquimbanos revela cómo la espera, los desafíos y la convicción de amar hicieron posible la llegada de Giovanni y Borja a un hogar que hoy rebosa vida.
domingo 23 de noviembre de 2025

El living de esta casa en Tierras Blancas es el reflejo de ese hermoso caos que significa formar familia. Juguetes en cada rincón, peluches de todos los tamaños ocupando el sofá y la risa de Giovanni (4) que invita a todos los que llegan a la casa a jugar con él y conocer a su nuevo Borja, que llegó al hogar hace sólo un día. Cristian Rivas y Yesenia Guevara miran a sus hijos con amor, ambos llegaron a la familia a través de la adopción, un proceso que los marcó para siempre y que, aunque largo y desgastante, terminó por regalarles lo que siempre soñaron: ser padres.

Cristian recuerda con claridad cuándo comenzó todo. “El proceso de adopción lo empezamos a ver, de principio ya cuando formalizamos bien nuestra relación, cuando empezamos a empezar a formar nuestra familia”, dice, repasando esos días en que la idea pasó de ser un anhelo a una decisión concreta. La imposibilidad de Yesenia de gestar un embarazo abrió una puerta que él recibió sin temores: “Yo no tengo ningún problema de que el hijo llegue de diferentes formas porque considero que los padres somos los que crían, no los que engendran”.

Yesenia conocía de antemano que la maternidad sería distinta para ella. “Es complejo cuando a uno le dicen que no puede ser mamá”, recuerda. Sin embargo, en lugar de resignarse, buscó la forma de cumplir su sueño. “Cuando sabes que existe una opción que es adoptar te llena como de esperanza”. Desde adolescente supo que ese sería su camino, aunque no imaginó cuánto tendría que aprender en él.

Luego llegó Cristian, y con él, un sueño compartido. “Le dije que mi intención era adoptar… y él me dijo que bueno. También encontrar a alguien que te diga, sí, vamos, es muy hermoso”, recuerda emocionada. Aun así, reconoce que ignoraba la complejidad del proceso: “no sabía que iba a ser tan largo, que iba a ser tan tedioso. Sientes que te juzgan”, señala mientras detalla ese tiempo en que cada día era una mezcla entre ilusión y agotamiento emocional.

UN PROCESO QUE TRANSFORMA

Mientras la pareja avanzaba en el camino, fueron descubriendo que adoptar no es un acto repentino, sino un trayecto que transforma. “Poder ser padre por adopción es algo increíble incluso es diferente de ser padre biológico, porque cuando uno adopta pasa por varias etapas, varios procesos, los cuales le enseñan muchas cosas”, reflexiona Cristian. Cada paso —las entrevistas, las visitas, las evaluaciones constantes— les exigió paciencia y fortaleza. “Si por eso mismo el proceso es largo, pero cuando pasan esos 3, 4 años y llega nuestro bebé, uno se siente que todo ese proceso que vivió valió la pena”.

El momento en que Giovanni llegó a sus vidas marcó un antes y un después. Yesenia aún se conmueve cuando recuerda sus propios temores. “Mi primer miedo fue no quererlo, capaz que no sienta ese cariño como de mamá”. Sin embargo, el instante del encuentro terminó con cualquier duda, “me enamoré de él, de verdad que fue un amor a primera vista”.

Con el tiempo, Giovanni se convirtió en el centro de sus vidas. Cristian relata cómo reorganizaron su mundo en torno a él. “Nuestro hijo está considerado prácticamente en todos nuestros planes, siempre andábamos los tres”. Y aunque pensaron en ampliar la familia desde un principio, sabían que el camino volvería a ser exigente.

Y lo fue. En el segundo proceso, la noticia cayó como un golpe: “salimos rechazados, lo cual igual eso golpea fuerte, aunque uno no quiera”, confiesa Cristian. Tuvieron que someterse a terapia psicológica ambos, volver a evaluarse, demostrar nuevamente su idoneidad. “Fue un poco doloroso, decidimos continuar”. La persistencia tuvo recompensa y en julio de 2025 salieron idóneos y en septiembre los llamaron por Borja.

LA LLEGADA DE BORJA

Para Yesenia, la adopción de Borja también fue un desafío emocional, especialmente porque Giovanni ya entendía el mundo de manera más consciente y era necesario prepararlo para la llegada de su hermano. “A Giovanni lo preparamos mucho, primero decía no, no quiero, pero después empezó a gustarle la idea”, cuenta. Hoy presume a su hermanito con orgullo, “lo presenta en todos lados, mamá, mi hermanito”, relata entre risas Yesenia.

La llegada de Borja (6 meses), recién incorporado al hogar, está generando una nueva dinámica y el ajuste natural de una familia que está creciendo. . “Es una adaptación súper natural, es hermoso tenerlo”, dice Yesenia, mientras escucha a lo lejos el llamado de Giovanni que lleva uno de sus juguetes y Borja duerme en los brazos de su padre.

Entre sus deseos para el futuro, ambos coinciden en algo simple y profundo: “Yo lo único que espero de ellos es que sean felices”, expresa Yesenia entre lágrimas. Que crezcan sabiendo que fueron deseados, buscados y recibidos con los brazos abiertos, aunque la vida les haya dado un comienzo difícil. “Tal vez su familia biológica no los pudo tener, pero eso no fue un impedimento para que ellos llegaran a una que los ama y que los adora”, añade la madre.

Cristian lo sintetiza desde su propia experiencia: “Podría decir que el proceso es largo, pero vale la pena. Que no se rindan, apenas lo tengan en brazos lo van a amar”.

Es que para estos padres , la adopción es “una alternativa y una alternativa maravillosa, los lazos familiares se crean y cada día trabajamos por construir esto, que es nuestra familia, que es hermosa”, añade Yesenia.

Porque al final, más allá del camino recorrido, se forma una familia, cuatro personas que se encontraron entre sí, no por azar, sino por una decisión cuya base es el amor. Una familia que nació del deseo profundo de  acompañarse todos los días y que se fortalece con cada risa y cada llanto, construyendo, paso a paso, una vida que al fin está completa y que quizas, siga creciendo.