Una mujer migrante que trajo el sabor mexicano a la zona

La emprendedora que cruzó fronteras para cumplir un sueño

La historia de Carmina Valdés y su familia demuestra que todo es posible. Aunque jamás imaginaron llegar a Chile y a la Región de Coquimbo, decidieron viajar desde Norteamérica para traer el sabor de su tierra a nuestro país. Aunque al principio fue difícil, ella nunca dejó de creer que podía conquistar al público.
domingo 08 de marzo de 2026

Por: Equipo El Día

Muchas veces creemos que el destino está escrito y que ciertas estructuras se mantendrán estables por mucho tiempo.

Sin embargo, en ocasiones la casualidad, las circunstancias inesperadas y la necesidad de salir adelante sacan lo mejor de las personas, sobre todo cuando se trata del empuje y la perseverancia de una mujer que recorrió el mundo para llegar hasta Sindempart, en Coquimbo.

Esta es la historia de esfuerzo y determinación de Carmina Valdés, nacida en México, quien por los azares del destino conoció a un chileno en tierras norteamericanas. Allí comenzó una historia que cambiaría sus vidas para siempre. “Mi esposo es chileno y nos conocimos en Houston, Texas, en Estados Unidos, en el año 2007”.

Aunque poco a poco comenzaron a asentarse en el país del norte, existía una inquietud persistente. “Desde que conocí a mi esposo, él siempre tuvo el sueño de volver algún día a su país.

Después de varios años viviendo allá, y tras pasar por una cirugía al corazón que nos hizo replantearnos muchas cosas en la vida, decidimos venir juntos a Coquimbo para empezar una nueva etapa y formar aquí nuestra familia”, recordó Carmina con nostalgia, pero también con profunda convicción.

UN NUEVO COMIENZO

Tras varios años dedicados a distintas actividades y con una familia que se fue consolidando en la Región de Coquimbo, Carmina Valdés decidió dar un paso más allá y traer todo el sabor de su tierra mexicana a Sindempart.

Así nació la idea de instalar un food truck, al que bautizaron como “La Taquería Monterrey Cuarta Región”, ubicado en calle Guillermo Eaton 1001. Sin embargo, el camino no estuvo exento de dificultades, ya que el desafío era conquistar el paladar chileno y también derribar algunos mitos en torno a este tipo de emprendimientos gastronómicos.

“Comenzamos en diciembre de 2022 con este sueño. Emprender en Chile fue un desafío, ya que en Estados Unidos los food trucks tienen una imagen muy positiva y están muy valorados dentro de la gastronomía urbana. Cuando llegamos a Chile, después de comprar el food truck, nos dimos cuenta de que acá existía cierto estigma hacia esta forma de vender productos, por lo que uno de nuestros mayores desafíos fue cambiar esa percepción”, explicó.

Con el tiempo, Carmina también comprendió que era necesario ajustar algunos sabores para acercarlos al público local.

“Con la comida mexicana también había algunos mitos. Muchas personas pensaban que todo era muy picante. Tuvimos que hacer publicidad explicando a la gente que la comida no era picante y que se atrevieran a probarla. Además, hay algo muy importante: la tortilla y el pan eran caseros y se hacían en el momento, lo que nos ayudó muchísimo”, subrayó esta emprendedora.

EL RESPALDO DE LA GENTE FUE FUNDAMENTAL

Con el paso del tiempo y gracias al aprendizaje constante, el emprendimiento fue ganando reconocimiento. El apoyo de los clientes y el tradicional “boca a boca” permitieron que La Taquería Monterrey sumara cada vez más seguidores que recomiendan sus burritos, tacos y tortillas, entre otros productos que pueden adquirirse tanto de manera presencial como a pedido.

A ello se sumó la creación de una cuenta de Instagram, a través de la cual los clientes pueden conocer las preparaciones y mantenerse informados sobre las novedades del emprendimiento.

En ese sentido, Carmina Valdés valora profundamente el cariño recibido por parte del público. “Ese cariño de la gente ha sido clave para que nuestro emprendimiento siga creciendo. De otra forma, no habríamos podido seguir adelante”, reconoció.

No obstante, sus sueños no se detienen en este food truck que les ha permitido consolidar su proyecto familiar.

“Mi sueño es poder tener una micro o un carrito de helados para convertirlo en una cocina rodante sustentable. Me gustaría movernos por distintos lugares, recorrer Chile en un food truck, publicar en Instagram dónde estaremos, participar en ferias y llevar nuestra comida a más personas”, aseguró esta mexicana que se enamoró de la Región de Coquimbo y que demuestra que los sueños pueden hacerse realidad cuando se trabaja con esfuerzo y convicción.