Ayer se habría caído la designación de Carlos Rojas en Seguridad
La larga espera por la confirmación de los nuevos seremis
Un gobierno no se mide solo en discursos, sino en su capacidad de desplegar equipos en el territorio. Y ahí, la administración de José Antonio Kast muestra una preocupante fragilidad, pues a semanas de iniciado su mandato, la falta de seremis en regiones revela desorden, improvisación y una alarmante desconexión con las realidades locales.
En el caso de nuestra región, el delegado Víctor Pino se encuentra prácticamente solo. Si bien cuenta con el apoyo de los delegados provinciales y del nuevo subsecretario de Desarrollo Regional, Leonardo Alfaro, carece de un equipo completo que le permita articular políticas públicas y responder a las urgencias ciudadanas. La gestión territorial, clave para cualquier administración, queda así reducida a esfuerzos aislados de funcionarios que esperan, en cada seremi, una autoridad que entregue directrices claras.
Cabe recordar que la proliferación de listas extraoficiales y nombres filtrados a la prensa ha terminado por dar un duro golpe a la credibilidad del proceso. Cada semana surgen nuevos candidatos, pero muchos quedan rápidamente descartados por cuestionamientos, falta de experiencia o conflictos de interés. Esto no solo retrasa la instalación del gobierno, sino que proyecta una imagen de desprolijidad difícil de revertir.
Sin ir más lejos, ayer una de las cartas seguras para asumir —el exoficial de Carabineros, Carlos Rojas, quien ocuparía la seremi de Seguridad— habría sido descartado durante la tarde, encendiendo las alarmas ante la necesidad de encontrar a la brevedad un reemplazante en un área vital para el actual gobierno, como es la seguridad.