Memoria climática
El gran temporal de 1987 que marcó a la región
La presencia proyectada de la Corriente de El Niño este año ha reactivado los temores por inundaciones, voladuras de techos, bajadas de quebradas y el aumento del caudal de ríos en la región. Un escenario que inevitablemente remite a uno de los episodios más extremos registrados en la zona: el temporal de 1987.
Considerado el evento más devastador de las últimas décadas, dejó precipitaciones históricas, con 608,2 mm en Combarbalá, 807,8 mm en Salamanca y 1.056 mm en Coirón, según registros de la época. Las lluvias provocaron graves daños y afectaron a gran parte del territorio.
El sistema frontal dejó a cientos de personas aisladas, especialmente en sectores rurales, donde se produjeron socavones y cortes de caminos. Las quebradas, en tanto, arrastraron agua, barro, piedras y desechos, agravando la emergencia.
Las labores de rescate se realizaron principalmente por vía aérea, tanto para evacuar a personas como para entregar alimentos en zonas incomunicadas. Asimismo, se habilitaron albergues en distintas comunas para acoger a decenas de familias damnificadas, cuyas viviendas fueron destruidas por la fuerza del agua y el viento.