Dependerá de cada reglamento interno
¿Preparar o alarmar? Se abre debate por simulacros de balaceras en colegios
Tras el crimen de una inspectora a manos de un estudiante ocurrido en un colegio de Calama y la posterior avalancha de amenazas de tiroteo en varias instituciones educativas, algunos establecimiento educacionales a nivel nacional han comenzado a poner en práctica simulacros de balaceras con tal de preparar a alumnos y profesores ante la eventualidad de vivir situaciones como éstas.
A nivel local, en tanto, desde la Superintendencia de Educación, frente a situaciones de amenazas de violencia grave en establecimientos educacionales, señalaron que la seguridad de estudiantes, docentes y asistentes de la educación es una prioridad, por lo que recalcaron que es fundamental que cada comunidad educativa cuente con protocolos claros, actualizados y conocidos por todos sus integrantes, los que deben definir cómo actuar ante este tipo de situaciones.
“Para apoyar este trabajo, hemos puesto a disposición la Guía Práctica de Medidas de Seguridad en Establecimientos Educacionales, que contempla acciones concretas como control de accesos, coordinación con autoridades, sistemas de alerta y denuncia oportuna. Estas herramientas permiten fortalecer la preparación de las comunidades y asegurar una respuesta organizada frente a eventuales emergencias”, explicaron.
No obstante, señalaron que es relevante considerar el impacto que estas situaciones pueden tener en la salud mental de estudiantes, familias y equipos educativos. Por ello, se recomienda promover espacios de diálogo, mantener una comunicación permanente entre establecimientos y apoderados, y resguardar la circulación de información verificada, evitando la difusión de contenidos falsos o alarmistas.
En circunstancias de caso fortuito o fuerza mayor que impidan la presencialidad, los establecimientos pueden adoptar medidas excepcionales como la suspensión de clases o la implementación de actividades telemáticas, lo que debe ser informado a la autoridad educacional correspondiente, garantizando la continuidad del proceso educativo.
“Nuestro compromiso es seguir trabajando para que los colegios sean espacios seguros y acogedores, donde la convivencia y el bienestar emocional estén en el centro de la experiencia educativa”, agregaron desde la institución.
En tanto, desde el Servicio Local de Educación Pública Elqui, señalaron que le corresponde a los equipos directivos de sus 112 establecimientos educacionales, determinar las medidas de prevención frente a amenazas o hechos que afecten la seguridad y el bienestar de sus comunidades educativas, atendiendo los protocolos que establece su Reglamento Interno, el Plan Integral de Seguridad Escolar y las Políticas de Prevención de Riesgos, para un actuar oportuno, organizado y eficiente frente a situaciones de riesgo.
“Pueden incidir en la protección"
Desde el ámbito académico, Jorge Tobar, magíster en Criminología, sostuvo que este tipo de acciones preventivas serán bienvenidas, siempre y cuando, respondan “a un diseño coherente y con propósitos claros, que busquen una reacción adecuada y efectiva de los miembros de la comunidad escolar (alumnos, profesores y personal administrativo) ante la emergencia de un conflicto que comprenda el uso de armas de fuego (...). De hecho, pueden incidir notablemente en la protección de la vida de nuestros niños y docentes”.
En todo caso, Tobar sugirió que estos simulacros o ejercicios preventivos, "sean el producto de un proceso bien planeado, organizado y dirigido, que cuente con reuniones de análisis previos, acompañados por la asesoría de las policías y que sea debidamente divulgado a la comunidad escolar. Es esencial que toda la comunidad escolar participe de su germinación, de principio a fin, para que logre la aceptación necesaria para su éxito”.
Al mismo tiempo, el experto recomendó que el aprendizaje de un protocolo de reacción ante eventos peligrosos, como el de una balacera, "vayan acompañados de un discurso que morigere la ansiedad que esto actualmente está provocando en nuestras familias. Si bien, lo que está sucediendo es muy serio y es una obligación moral prepararnos, tampoco es menos cierto que hasta el momento esto ha sido de una muy aislada ocurrencia”.