Tradición y fe en el Limarí

Virgen de la Piedra: historia y origen de la tradición que da vida a la fiesta en Combarbalá

Cada primer fin de semana de mayo, la localidad de La Isla revive una festividad cuya historia se remonta a la década de 1930 y que, según testimonios, tiene su origen en experiencias consideradas milagrosas por la comunidad.
La celebración religiosa en La Isla congrega cada año a peregrinos de distintos puntos de la región, quienes rinden culto a la Virgen de la Piedra.
La celebración religiosa en La Isla congrega cada año a peregrinos de distintos puntos de la región, quienes rinden culto a la Virgen de la Piedra.
sábado 02 de mayo de 2026

Durante este primer fin de semana de mayo, la comuna de Combarbalá celebra una de las fiestas religiosas más concurridas de la región, rindiendo culto a la Virgen de la Piedra.

La festividad se desarrolla en la pequeña localidad de La Isla, lugar que durante tres días se transforma en el centro de esta emotiva celebración espiritual.

En cuanto a los orígenes de esta tradición, estos están profundamente arraigados en la comunidad católica local. No existen registros oficiales, sino que se basan principalmente en testimonios transmitidos de generación en generación.

Según estos relatos, todo se remonta hacia el año 1930, cuando habitantes del sector descubrieron una roca en la parte alta de un cerro que presentaba una figura interpretada como la imagen de la Virgen.

A partir de ese hallazgo comenzó a gestarse una devoción espontánea entre los vecinos, la que con el tiempo fue creciendo en número de fieles. Sin embargo, esta manifestación religiosa enfrentó inicialmente ciertas aprehensiones por parte de la Iglesia de Combarbalá.

Con el paso de los años, y ante la persistencia de los creyentes, la devoción fue finalmente aceptada e incorporada al acompañamiento espiritual y pastoral de la parroquia San Francisco de Borja.

Los testimonios recogidos en la zona dan cuenta de experiencias que fortalecieron la fe en torno a este lugar. Entre ellos, destaca el relato de una mujer que, tras almorzar, subió hasta el sitio a encender una vela y habría tenido una visión de una figura femenina, interpretada por ella como una manifestación de la Virgen.

Otros relatos señalan que una niña habría sido sanada de una grave enfermedad tras encontrarse con la Virgen de la Piedra, a los que se suman diversas experiencias personales de los peregrinos.

Esta fiesta se ha consolidado como una expresión de fe muy importante para la comuna y también para la región, tanto por su antigüedad como por ser la tercera celebración espiritual más masiva de la zona.