Tensión en el Kremlin

Crecen rumores sobre paranoia y crisis interna de Putin

Un informe de inteligencia europea filtrado a medios internacionales sostiene que el presidente ruso ha endurecido al máximo sus medidas de seguridad ante el temor de un atentado o un eventual golpe de Estado. El documento incluso menciona a su histórico aliado Serguéi Shoigú como un posible factor de desestabilización.
Uno de los puntos más delicados del documento es la referencia al exministro de Defensa, Serguéi Shoigú, histórico aliado y amigo cercano de Putin. (Foto: Radio BioBio / X)
Uno de los puntos más delicados del documento es la referencia al exministro de Defensa, Serguéi Shoigú, histórico aliado y amigo cercano de Putin. (Foto: Radio BioBio / X)
jueves 07 de mayo de 2026

Un nuevo informe de inteligencia europea volvió a instalar dudas sobre la estabilidad interna del Kremlin y el estado actual del círculo de poder de Vladimir Putin. El documento, filtrado a medios internacionales y replicado por plataformas como CNN, Financial Times e iStories, sostiene que el presidente ruso atraviesa uno de sus momentos de mayor paranoia desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Según el reporte, Putin habría reducido drásticamente sus apariciones públicas, trasladando gran parte de sus actividades a búnkeres subterráneos y endureciendo al máximo sus medidas de seguridad personales por temor a un atentado o un eventual golpe de Estado.  

El informe asegura que desde comienzos de 2026 el Kremlin se mantiene en “alerta máxima” ante posibles filtraciones de información sensible y riesgos de conspiraciones internas contra el mandatario ruso. Entre las medidas adoptadas se menciona la prohibición para funcionarios cercanos de utilizar transporte público o portar teléfonos móviles cerca del presidente.  

Asimismo, se indica que Putin habría reducido considerablemente sus desplazamientos habituales y limitado sus reuniones presenciales, manteniendo estrictos protocolos de distancia social que, según algunos analistas, comenzaron durante la pandemia, pero que ahora responderían también a temores de seguridad.

Uno de los puntos más delicados del documento es la referencia al exministro de Defensa, Serguéi Shoigú, histórico aliado y amigo cercano de Putin. El reporte sostiene que el actual secretario del Consejo de Seguridad “está asociado al riesgo de un golpe de Estado”, debido a la influencia que todavía conservaría dentro del alto mando militar ruso. 

La información ha generado controversia, considerando la estrecha relación que ambos dirigentes han mantenido durante años. Shoigú incluso compartió vacaciones y actividades privadas con Putin en distintas etapas de su carrera política.

Sin embargo, su salida del Ministerio de Defensa en 2024, en medio de cuestionamientos por el desempeño militar ruso en Ucrania, habría debilitado su posición dentro del Kremlin y generado tensiones internas.

El informe también vincula el aumento de las medidas de seguridad con hechos recientes ocurridos en Rusia, entre ellos la muerte del general Fanil Sarvarov en un atentado con coche bomba en Moscú, episodio que habría provocado una fuerte reacción del mandatario ruso.  

Para algunos especialistas, el contexto internacional también influiría en la creciente preocupación del Kremlin. El académico Stephen Hall, experto en Rusia de la Universidad de Bath, señaló que el entorno de Putin presenta dinámicas similares a las de organizaciones altamente cerradas, donde el exceso de control puede terminar aislando al líder de información clave.

“No es de extrañar que viva en una burbuja informativa que puede complicar la toma de decisiones”, sostuvo el analista.

En la misma línea, Kevin Riehle, especialista en política rusa de la Brunel University de Londres, indicó que hechos recientes como operaciones internacionales contra líderes aliados de Moscú podrían haber incrementado la sensación de amenaza dentro del Kremlin.

Pese al impacto mediático del informe, algunos expertos llaman a tomar distancia respecto de las conclusiones más extremas. Analistas citados por Meduza señalaron que no existen pruebas concluyentes sobre una eventual conspiración interna encabezada por Shoigú y advirtieron que parte del contenido podría responder también a intentos deliberados de generar desconfianza dentro de la élite rusa.