SOCIEDAD

Natalidad en Chile: experto advierte que leve repunte es incipiente

La natalidad en Chile registró un leve repunte tras 19 meses de caídas, pero especialistas advierten que la crisis estructural y el envejecimiento persisten.
domingo 10 de mayo de 2026

A pesar de que las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revelaron un incremento interanual del 1% en los nacimientos durante diciembre de 2025, rompiendo una racha de 19 meses consecutivos de caídas, los especialistas llaman a la calma. Francisco Fuentes, director del Centro de Análisis y Debate Público de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), asegura que este fenómeno no constituye un cambio real en la tendencia demográfica de Chile.

El experto fue enfático al señalar que esta variación mensual debe ser analizada con extrema prudencia, especialmente en un contexto social donde la maternidad está viviendo transformaciones profundas. Según sus palabras:

“El alza interanual de un 1% en diciembre es un indicador muy incipiente como para interpretarlo como un cambio o repunte en las dinámicas demográficas del país. Este dato en lo absoluto revierte la tendencia estructural de la caída de natalidad que tenemos en el país”.

El análisis de los datos permite observar una transformación de fondo: la postergación de la maternidad hacia etapas más tardías de la vida. Actualmente, el segmento de mujeres que concentra la mayor cantidad de partos se sitúa entre los 30 y 34 años. Este cambio responde, según el académico, a nuevas prioridades sociales relacionadas con trayectorias educativas, la búsqueda de autonomía económica y una mayor inserción en el mundo laboral.

Desde la sociología, Fuentes advierte que la combinación de una baja natalidad y una mayor longevidad está redibujando el hogar chileno. El país presenta hoy la tasa global de fecundidad más baja de Latinoamérica, contrastando con una de las esperanzas de vida más altas de la región. Esto decanta en familias más pequeñas donde el promedio de edad de sus integrantes es cada vez mayor.

Esta nueva realidad golpeará directamente a las redes de cuidado. Por un lado, los adultos mayores verán reducida su red familiar de apoyo ante situaciones de dependencia. Por otro, los padres primerizos de mayor edad no contarán con el soporte intergeneracional de antaño, pues los abuelos probablemente también requerirán asistencia.

“El primer problema estructural será que las personas mayores tendrán una red familiar mucho más pequeña de apoyo, generando mayor presión en los hijos. Y para los jóvenes, muchas veces los abuelos ya no estarán disponibles para el cuidado de los nietos”.

Ante este complejo escenario, el académico de la UCSC concluye que el desafío trasciende lo familiar para convertirse en una urgencia institucional. Para Fuentes, es imperativo fortalecer la cohesión comunitaria y diseñar políticas públicas que se adapten a estas nuevas necesidades, ya que las redes privadas de parentesco no podrán sostener por sí solas la presión de los próximos años.