Can estaba perdido hace tres años
Viajó más de 17 horas desde Coquimbo a Valdivia: El reencuentro de Nicolás y su perrito
Lo que parecía una historia sin retorno terminó convirtiéndose en un emotivo reencuentro que ha conmovido tanto a Valdivia como a Coquimbo. Polo, un perro que estuvo desaparecido durante más de tres años, volvió a los brazos de su dueño, Nicolás, quien no dudó en viajar cerca de 17 horas desde Coquimbo para reencontrarse con su compañero de vida.
Todo comenzó cuando Polo llegó hasta las dependencias del Centro Educacional San Nicolás, en Valdivia, donde fue acogido temporalmente por la familia de la tía Erica y Abel, quienes le entregaron cuidados, cariño y un hogar mientras intentaban encontrar a su familia. Gracias al trabajo de la agrupación @adoptapatitasvaldivia, se logró identificar su chip, revelando una historia que emocionó a todos: su dueño nunca dejó de buscarlo.
“Mi nombre es Nicolás Velázquez y hoy vengo al Colegio San Nicolás en busca de Polo, que es mi perro y mi bebé… mi hijo perruno que estuvo perdido por tres años y cuatro meses”, relató emocionado durante el reencuentro.
El joven explicó que jamás perdió la esperanza pese al paso del tiempo y la distancia. “Lo busqué, lo buscamos por todas partes”, añadió.
El reencuentro estuvo marcado por la emoción y también por la nostalgia. Nicolás reconoció el cariño que Polo recibió durante su permanencia en Valdivia y agradeció profundamente a quienes lo cuidaron.
“Me da mucha pena tener que llevármelo porque veo que aquí lo quieren mucho”, expresó, asegurando además que volverán a visitar el colegio junto a su fiel compañero.
Desde el establecimiento y la agrupación rescatista destacaron el trabajo conjunto que permitió cerrar esta historia con un final feliz, aunque con sentimientos encontrados por la partida de Polo.
“Historias como esta nos recuerdan que nunca hay que perder la esperanza”, señalaron.
Hoy, Polo ya está nuevamente junto a su familia en Coquimbo, protagonizando una historia que cruza regiones, emociones y años de espera, confirmando que el amor entre un perro y su dueño no conoce distancias.