Agua embalsada es del 7% en Limarí

Proyecciones de El Niño no despejan crisis hídrica

Si bien los pronósticos auguran precipitaciones sobre lo normal, lo concreto es que zonas como la provincia limarina se encuentran en una condición de sequía tremendamente compleja.
En la provincia del Limarí, los embalses registran niveles de almacenamiento de agua menores al promedio regional. (Foto: El Ovallino)
En la provincia del Limarí, los embalses registran niveles de almacenamiento de agua menores al promedio regional. (Foto: El Ovallino)
domingo 17 de mayo de 2026

Aunque las proyecciones climáticas apuntan a un eventual desarrollo del fenómeno de El Niño durante este invierno, especialistas advierten que la realidad hídrica de zonas como la provincia de Limarí siguen siendo críticas y que cualquier mejora dependerá de precipitaciones aún inciertas.

Así lo señaló Pablo Álvarez, académico de la Universidad de La Serena y director del laboratorio PROMMRA, quien sostuvo que la situación actual de la cuenca del Limarí continúa siendo “tremendamente compleja” debido al bajo almacenamiento en los embalses, que alcanza apenas un 7% y al descenso sostenido de caudales y acuíferos.

“Hoy día en la cuenca hay un promedio de almacenamiento inferior al regional (11,2%). Lo almacenado en La Paloma, Recoleta y Cogotí va a permitir el abastecimiento para el consumo humano y una muy pequeña proporción para la agricultura”, explicó.

A ello se suma que “los caudales de cabecera están por debajo de niveles históricos y los niveles freáticos en los acuíferos también están descendiendo”, agregó.

Pese a este panorama, Álvarez indicó que los análisis climáticos muestran señales que podrían favorecer precipitaciones hacia fines del invierno e incluso durante la primavera, asociadas a un posible “Niño tardío”.

“Va a haber un incremento de la temperatura superficial del mar en el Ecuador y, si eso se asocia a otros factores como la reducción de la presión en el Anticiclón del Pacífico, podríamos tener precipitaciones durante la última parte del invierno e inclusive durante la primavera”, señaló.

Sin embargo, advirtió que estas lluvias podrían venir acompañadas de temperaturas más altas, elevando la isoterma cero y aumentando el riesgo de flujos con sedimentos, afectando canales de regadío y sistemas de agua potable.

“Estamos con las dos condiciones arriba de la mesa, pero la concreta y la real es que estamos en una condición de sequía tremendamente compleja. Eso es lo real, no lo proyectado”, enfatizó.

Reducción de superficie de riego

El especialista también detalló los efectos que la sequía ha provocado en la agricultura regional durante los últimos 14 años, particularmente en la superficie regada.

Según explicó, en la cuenca del Limarí las hectáreas bajo riego descendieron desde cerca de 33 mil a entre 22 y 23 mil hectáreas. En Elqui, la reducción habría sido desde 16 o 17 mil hectáreas a unas 12 mil, mientras que en Choapa se pasó de aproximadamente 9 mil a 5 mil hectáreas.

Ante la posibilidad de nuevas lluvias, Álvarez indicó que la prioridad debería ser prepararse para almacenar la mayor cantidad de agua posible y prevenir problemas derivados de crecidas con sedimentos.

“Lo concreto es lo que hay almacenado en los embalses, lo que está escurriendo por los ríos y lo que está almacenado en los acuíferos. Desde ese punto de vista, lo que uno podría hacer es preparar las condiciones en caso de que haya una mayor disponibilidad para poder almacenar el máximo de agua posible”, apuntó.

¿Habrá “Niño Godzilla”?

Desde el Centro Científico CEAZA, el modelador estadístico de geociencias, doctor Cristian Muñoz, explicó que el ciclo ENOS (El Niño Oscilación del Sur) es uno de los principales factores que modulan las precipitaciones entre Coquimbo y Los Lagos.

“El Niño suele asociarse a años más lluviosos y La Niña, a años más secos. Sin embargo, sus efectos dependen también de la interacción con otros fenómenos climáticos y del contexto de cambio climático, que tiende a aumentar la desertificación en la Región de Coquimbo”, señaló.

Actualmente, las proyecciones apuntan a un evento El Niño débil entre mayo y julio, que podría fortalecerse hacia fines de año.

“Podrían haber precipitaciones en mayo, pero estas serían más frecuentes desde junio, con probabilidades crecientes de condición normal a sobre lo normal entre junio y septiembre”, indicó.

Muñoz explicó que algunos modelos proyectan anomalías de temperatura superficial del mar superiores a 1,5 °C entre octubre y diciembre. En caso de superar los 2 °C, podría hablarse mediáticamente de un “Niño Godzilla”, aunque aclaró que aquello todavía es incierto.

“Habrá que esperar cómo evolucionan las condiciones atmosféricas y oceanográficas en la banda ecuatorial para un pronóstico más certero”, sostuvo.

Por su parte la modeladora oceanográfica de CEAZA, Josse Contreras, explicó que, si bien se espera un evento intenso, las condiciones actuales del océano no son equivalentes a las registradas durante los denominados “Niños Godzilla” ocurridos décadas atrás. “Podemos esperar un Niño de moderado a muy fuerte, pero no necesariamente con las condiciones de eventos históricos como 1997 o 2015”, indicó.

En la misma línea, la Dirección Meteorológica de Chile informó que existe un 90% de probabilidad de que el fenómeno de El Niño se configure oficialmente durante este invierno.

El meteorólogo de la Oficina de Servicios Climáticos de la DMC, Matías Pino, explicó que actualmente las condiciones siguen siendo neutras, aunque el calentamiento de las aguas del Pacífico tropical ya es evidente, descartando escenarios extremos.

“Ese término no es técnico. Lo que se espera es un Niño moderado o más intenso de lo normal, pero lejos de los pronósticos catastrofistas que sugieren las comparaciones con el evento de 2015”, afirmó.

El informe estacional de la DMC prevé precipitaciones sobre lo normal entre Coquimbo y Magallanes durante el trimestre mayo-junio-julio, aunque los expertos llaman a mantener cautela debido a la alta variabilidad atmosférica.

Prevención ante eventuales lluvias

Desde el gobierno, la delegada presidencial provincial de Limarí, Ivón Guerra , señaló que eventuales precipitaciones serían positivas para la provincia, aunque recalcó la necesidad de prepararse ante posibles emergencias.

“El anuncio de lluvias siempre será una buena noticia para nuestra provincia de Limarí. Ante la escasez hídrica que enfrentamos, es fundamental que se recarguen los acuíferos subterráneos, embalses y sistemas hídricos superficiales”, sostuvo.

No obstante, recordó que el Plan de Invierno de SENAPRED ya identificó 673 puntos críticos en las cinco comunas de la provincia, asociados a riesgos de inundaciones, derrumbes, rodados y cortes de suministro.

“Ante el anuncio del fenómeno de El Niño, que traerá precipitaciones sobre el promedio, es imperativo que los municipios trabajen fuertemente en medidas de mitigación para prevenir daños a personas, viviendas y conectividad”, indicó.

Finalmente, hizo un llamado a la preparación comunitaria y familiar frente a posibles eventos meteorológicos durante los próximos meses.