Peor primer trimestre en 17 años
Expertos apuntan a crisis simultánea en minería, pesca y agricultura
La economía chilena mostró señales de desaceleración durante el primer trimestre de 2026, luego de que el informe de Cuentas Nacionales del Banco Central revelara una caída de 0,5% en la actividad económica. La cifra encendió alertas entre especialistas, considerando que, excluyendo el período de pandemia, este tipo de retrocesos no suelen ser habituales al inicio de un año.
El economista y académico de la Universidad Central, Orlando Robles, explicó que el descenso responde principalmente al debilitamiento del sector exportador, especialmente por el rezago que enfrenta la minería. A su juicio, el consumo interno ha permitido sostener parcialmente la economía, aunque advirtió que la falta de inversión y el menor dinamismo minero mantienen al país en una situación de estancamiento.
“El consumo nos mantiene a flote; sin embargo, la parálisis de la inversión y la debilidad de la minería nos anclan al estancamiento, lo que eventualmente podría ralentizar el consumo futuro”, sostuvo.
El académico agregó que este escenario también limita el margen de acción del Banco Central para continuar reduciendo la Tasa de Política Monetaria, trasladando la responsabilidad a otros actores económicos y políticos para impulsar medidas que reactiven la actividad productiva.
Por su parte, Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, llamó a poner las cifras en perspectiva y descartó que el país enfrente una recesión. Recordó que el último trimestre de 2025 registró un crecimiento de 1,6%, por lo que el actual retroceso tendría un carácter más bien circunstancial.
“El PIB es resultado de dinámicas previas. Lo que estamos viendo ahora tiene relación con problemas simultáneos en distintos sectores exportadores”, explicó.
Según detalló Román, la caída se concentró principalmente en agricultura, pesca y minería. En el caso agrícola, apuntó a una menor demanda internacional por productos como la uva y a las dificultades que enfrenta la industria de la cereza, situación que obligaría a modificar cultivos, procesos que tardan años en recuperar niveles productivos.
A ello se suma una baja en la actividad pesquera, atribuida a menores capturas de especies pelágicas, y problemas puntuales en minería asociados a mantenciones y detenciones operacionales.
“Lo que ocurrió es que coincidieron las tres situaciones al mismo tiempo: disminución en pesca, agricultura y minería. Eso hace que el impacto se note con fuerza, pero no necesariamente significa que sea algo estructural”, afirmó.
Pese al escenario, el académico destacó que el consumo interno continúa mostrando dinamismo y manifestó expectativas positivas respecto a la inversión en capital fijo, esperando que durante los próximos trimestres contribuya a una recuperación gradual del Producto Interno Bruto.