ENTRE TRÁMITES Y PROYECTOS PENDIENTES
Escuelas de Barraza y Tulahuén siguen esperando por su infraestructura definitiva
Años de espera y la necesidad de contar con espacios adecuados para estudiar vuelven a poner en la discusión la situación de dos comunidades educativas rurales del Limarí: la Escuela de Barraza, en Ovalle, y la Escuela Fronteriza de Tulahuén, en Monte Patria.
Aunque ambos casos se encuentran en etapas distintas, comparten una misma demanda: certezas, plazos claros y mejores condiciones para sus estudiantes. En Barraza, el nuevo recinto estaría en una fase administrativa final, mientras que en Tulahuén el proceso aparece más lejano, con una escuela de contingencia en proyección y un diseño definitivo pendiente.
La situación en Barraza
Desde el municipio de Ovalle informaron que el nuevo recinto de la Escuela de Barraza ya cuenta con recepción provisoria y que actualmente el proceso se encuentra en una etapa administrativa, ya que se están realizando los trámites necesarios para obtener la resolución y el informe sanitario. Una vez finalizada esa fase, se solicitará formalmente a la seremi de Educación la autorización para concretar el traslado de la comunidad educativa al nuevo espacio.
Desde el Departamento de Educación Municipal señalaron que durante la próxima semana se gestionará una reunión con la autoridad regional, con el objetivo de agilizar el proceso y avanzar en la apertura del establecimiento. Mientras tanto, las nuevas dependencias se mantienen resguardadas mediante medidas de seguridad y vigilancia.
Comunidad pide una fecha clara
Pese a este avance, entre la comunidad persiste el cansancio por los plazos que se han ido postergando. Humbertina Huerta, primera directora de la Junta de Vecinos de Barraza, sostuvo que vecinos y apoderados han recibido distintas fechas durante el proceso, lo que ha generado pérdida de confianza.
“Para la comunidad y para los niños esto ya es una burla, porque hacen compromisos que no han cumplido”, afirmó.
La dirigenta explicó que la principal demanda de la comunidad es tener una respuesta definitiva y no nuevas reuniones sin certezas.
“Lo que se necesita ahora es que lleguen con una fecha clara y digan: tal día se va a abrir el colegio. Pero no más reuniones para entregar mensajes que después no se cumplen”, criticó.
Tulahuén
Una situación distinta enfrenta la Escuela Fronteriza de Tulahuen. A diferencia de Barraza, donde el nuevo establecimiento ya está construido, en esta localidad precordillerana los estudiantes continúan funcionando en el mismo edificio.
Así lo explicó Jaime Castillo Boilet, director del Departamento de Educación Municipal de Monte Patria, quien indicó que la escuela no ha sufrido modificaciones y que, por ahora, se encuentra en proyección es una escuela de contingencia.
“La Escuela de Concentración Fronteriza actualmente se encuentra trabajando en el mismo edificio, no ha sufrido modificación. Lo que está en proyección es una escuela de contingencia, para trasladar a los alumnos y posteriormente establecer un nuevo diseño de la escuela definitiva”, señaló.
El director del DAEM reconoció que se trata de una infraestructura antigua y que actualmente no estaría cumpliendo con las normativas exigidas para este tipo de recintos educacionales.
Según explicó, una nueva escuela permitiría contar con salas adecuadas, un sistema eléctrico acorde a las tecnologías que hoy se utilizan en educación, espacios climatizados, servicios higiénicos, patios y multicanchas techadas. Esto resulta especialmente relevante considerando que Tulahuén se ubica en un sector precordillerano, expuesto a temperaturas extremas.
Apoderados advierten deterioro
Desde el centro de padres de la Escuela Fronteriza de Tulahuén, su presidenta, Viviana Iriarte, sostuvo que la comunidad lleva años esperando una solución definitiva, en medio de promesas, retrasos y falta de información clara hacia las familias.
Iriarte afirmó que esperaban avances concretos durante este año, pero que hasta ahora no existiría una fecha formal informada a la comunidad. Además, manifestó preocupación por las condiciones actuales del recinto.
“Tulahuén es un sector cordillerano donde tenemos temperaturas extremas, ya sea de calor y de frío. Los niños no tienen dónde estar en sombra y no tienen dónde cobijarse si hay lluvia”, señaló.
Iriarte también mencionó problemas eléctricos, falta de calefacción adecuada, patios de tierra, deterioro de baños y dificultades de accesibilidad para estudiantes con necesidades especiales. “No porque seamos un lugar rural y tan retirado merecemos esta calidad de vida, porque en el fondo los niños viven en la escuela, es donde pasan su mayor tiempo”, afirmó.
El Ovallino también consultó a la Dirección de Arquitectura del MOP por el estado actual de ambos proyectos y sus plazos, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.
Más allá de las distintas etapas en que se encuentran ambos proyectos, las comunidades de Barraza y Tulahuén coinciden en una misma demanda: contar con plazos claros y respuestas definitivas para dejar atrás años de espera por infraestructura escolar adecuada.