Se abre espacio en la competencia
Corredor illapelino irrumpen en el COPEC RALLY MOBIL
Nació y creció en Illapel. Desde muy pequeño, el rugir de los motores fue su lenguaje natural. Mauricio Araya Flores empezó temprano: primero las motos, luego la cuatrimoto y, a los 16 años, los buggy. "De manera recreativa fui practicando y me fui metiendo en el rally cross country", recuerda el piloto, cuyo apellido ya empieza a sonar con fuerza en el automovilismo nacional.
Su primera competencia formal fue en 2017, en el Baja Atacama. Tenía 17 años y fue el piloto más joven de la fecha, con licencia federada y un navegante también menor de edad. "Corrí esa vez, luego me ausenté por temas de estudio —estaba en cuarto medio— y retomé en 2023", explica. Pero nunca dejó la pasión: entremedio, paseos, verano, tierra y diversión recreativa.
En 2024 dio un salto importante. Cambió a un buggy más profesional y corrió el campeonato anual de rally cross country, cerrando con un segundo lugar. Varios primeros y segundos puestos en las fechas de Illapel, Vallenar, Copiapó y Caldera lo consolidaron. En 2025 llegó el ansiado primer lugar del campeonato.
Pero el bichito seguía picando. El salto al COPEC RALLY MOBIL llegó por intermedio de un amigo mecánico y de una figura reconocida: Juan Saavedra, "Juan 7", con más de 20 años de carrera y toda una vida en el team Roselot. "Él me incentivó y se abrió la categoría GT2i, una monomarca que corre con puros Volkswagen Gol 1.6", detalla Araya.
Así nació el Tramen Rally Team, nombre que toma de Transportes Tramen, la empresa de la zona que lidera sus auspicios, junto a otras firmas locales. El equipo es ciento por ciento illapelino, salvo su navegante actual, Patricio Mancilla, oriundo de Villarrica, con más de cinco años de experiencia en rallies regionales del sur.
Un deporte caro
El rally no es solo manejar. Es logística, dinero y pasión. Mauricio desglosa los costos: "El auto más el equipamiento son unos 20 millones de pesos. Solo indumentaria —casco, cubre cuellos, buzo ignífugo—, por lo bajo, 3 a 4 millones, y todo con certificación FIA". A eso se suman viajes, estadías, cuatro mecánicos, un asistente de catering y un camión lleno de repuestos: parachoques, planchas, soportes, palieres, cepillo… "Por si ocurre algún evento en carrera y no quedar para abandonar, sino tratar de reparar y terminar".
Su debut en el COPEC RALLY MOBIL fue el fin de semana pasado. Llegó sin conocimiento previo de la categoría, con un auto recién equipado (hubo larga espera por la alta demanda), y entre 16 ejemplares logró la octava posición. "Llegué el miércoles sin saber nada y el domingo ya me quedé con un octavo lugar, intacto, sin daños, sin joder el auto", dice con orgullo.
Próximos desafíos
La tercera fecha del campeonato (son ocho en total) se correrá en Nacimiento-Negrete. Antes, el equipo planea un entrenamiento en un predio cerrado en Illapel. "Queremos terminar el año agarrando conocimientos, y el próximo año pelear puestos. Para 2027 queremos darle con todo: partir el campeonato de inicio a fin para sumar puntos", proyecta Araya.
El piloto destaca la importancia del navegante: "Hace un 30% de la pega. Es un matrimonio arriba del auto. Llegas el jueves y hasta el domingo estás con él todo el día, revisando videos, repasando las hojas de ruta". Y agrega: "Voy aprendiendo sobre la marcha. Tengo un libro lleno de aprendizaje y notas".
En la escena regional, se siente pionero. "En el COPEC RALLY MOBIL hay un señor Ramos de La Serena, pero se ha ido perdiendo. En esta fecha yo era el único de más al norte", afirma.
Con los pies en la tierra y la mirada en las curvas, Mauricio Araya Flores ya es una realidad. Y apenas está empezando a rugir.