Milagro en La Serena
Menor expulsó con una tos el resorte que obligaría a una compleja cirugía
Momentos de profunda angustia vivió una familia de Salamanca luego de que su hijo, un niño de 8 años diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA), ingiriera accidentalmente un resorte metálico mientras jugaba en su hogar.
Tras ser atendido de urgencia en Salamanca, el menor fue derivado al Hospital de La Serena, donde ingresó durante la madrugada del sábado para continuar su evaluación y tratamiento. Debido a la complejidad del caso, incluso se evaluó la posibilidad de someterlo a una intervención quirúrgica.
Su madre, Edith Carvajal, relató que las horas previas a la eventual operación estuvieron marcadas por la incertidumbre. Según explicó, los exámenes mostraban que el objeto se encontraba alojado en el pulmón izquierdo, en una zona cercana al corazón, situación que obligó a convocar a diversos especialistas para analizar la forma más segura de intervenir.
“Llegaron los especialistas, los otorrinos y todos los médicos que iban a participar en la operación. Nos explicaron que era una cirugía de alto riesgo debido a la edad de mi hijo y por el lugar donde estaba ubicado el resorte”, recordó.
De acuerdo con su relato, el equipo médico les informó sobre los riesgos asociados al procedimiento, incluyendo la eventual necesidad de realizar una traqueotomía debido a la complejidad del caso.
Sin embargo, cuando todo estaba preparado para ingresar al pabellón, ocurrió un hecho inesperado.
Todo gracias a una tos
“Yo había ido al baño y después volví donde estaba mi esposo. Estábamos llorando por todo lo que podía pasar cuando mi hijo dijo que lo tenía aquí. Había salido. Nadie se explica cómo ocurrió”, señaló la madre.
En efecto, el objeto fue expulsado por la boca tras un episodio de tos, generando sorpresa entre los funcionarios y especialistas que participaban en la atención.
“Todos quedaron impactados. Los especialistas volvieron a subir para verlo. Nadie podía explicar cómo salió, porque según nos habían dicho no era algo que pudiera ocurrir fácilmente por la ubicación donde estaba”, agregó.
Desde el Hospital de La Serena confirmaron que el menor ingresó inicialmente a la Unidad de Urgencia Pediátrica y posteriormente permaneció hospitalizado en la Unidad de Tratamiento Intermedio Pediátrico (UTIP), donde fue monitoreado de manera permanente.
La doctora Ana María Linay, jefa de la Unidad de Urgencia Pediátrica del recinto, explicó que “debido a las características del objeto y a los riesgos potenciales asociados, el paciente fue evaluado por el equipo de urgencia y por los especialistas correspondientes para definir la conducta más segura. Mientras se encontraba en la Unidad de Tratamiento Intermedio Pediátrico, el niño presentó un episodio de tos mediante el cual logró expulsar espontáneamente el objeto, evitando la necesidad de una intervención más invasiva”.
La profesional destacó además que el trabajo integral desarrollado por el equipo de la UTIP contribuyó a la favorable evolución del paciente.
Objetos de riesgo
Linay explicó que la aspiración o ingestión de cuerpos extraños puede provocar diversas complicaciones, dependiendo de su tamaño, forma y ubicación.
“Entre los principales riesgos se encuentran la obstrucción de la vía aérea, lesiones del esófago o del tracto digestivo, perforaciones y otras complicaciones que pueden requerir procedimientos endoscópicos o quirúrgicos. En este caso se realizó una evaluación médica completa, estudios de imágenes y una vigilancia estrecha del paciente”, sostuvo.
La especialista agregó que, pese al positivo desenlace, es fundamental mantener medidas de prevención en el hogar y acudir rápidamente a un centro asistencial cuando exista sospecha de ingestión o aspiración de algún objeto.
“Afortunadamente este caso tuvo una evolución favorable, pero queremos recordar a las familias que la prevención y la consulta precoz son fundamentales cuando existe sospecha de presencia de un cuerpo extraño”, concluyó.
Actualmente, el pequeño Mario se encuentra en buenas condiciones de salud y sin complicaciones derivadas del incidente, situación que para su familia constituye un hecho difícil de explicar y que recordarán como una experiencia extraordinaria tras horas de temor, incertidumbre y angustia.