UBICADA EN LA PAMPILLA
La devoción y milagros de Marité
La historia de Marité (María Teresa Campusano Alquinta) es uno de los casos más trágicos de Chile. Ocurrido el 18 de septiembre de 1989 en La Pampilla de Coquimbo, la niña, de tan solo 8 años, fue secuestrada mientras dormía en un automóvil, para luego ser asesinada por el ciudadano peruano Gustavo Justo León, quien fue condenado a cadena perpetua, pero 28 años después, obtuvo el beneficio de la libertad condicional y se le perdió la pista.
En la ladera del cerro de La Pampilla, exactamente donde fue encontrado el cuerpo de la menor, se levantó una gruta y una cruz en su nombre. Con el paso de los años, el lugar se convirtió en un importante sitio de devoción popular y religiosidad. Muchos habitantes le atribuyen milagros a la pequeña y dejan placas de agradecimiento y peluches.
En una oportunidad, sin embargo, este sitio fue vandalizado por desconocidos, lo que causó gran indignación entre los coquimbanos. Hay versiones que señalan que una vez que cae la noche a la niña se le ve jugar por los alrededores o subirse a un árbol que creció frente a la gruta.
Sobre los milagros, se cuenta que los padres de un niño que estaba internado con riesgo vital, concurrieron a orar a la gruta de Marité para pedir por la vida del pequeño. Dos días después, el menor tuvo una recuperación que sorprendió a los doctores. Sus padres volvieron semanas después con su hijo y le llevaron peluches de regalo, además de poner una placa agradeciéndole a Marité por su milagro.