YA ENTRÓ EN FUNCIONES

Observatorio Vera Rubin da inicio a una nueva era en la investigación del cosmos

Gracias a una tecnología sin precedentes, que incluye la cámara digital más grande del mundo, el telescopio ubicado en el cerro Pachón, en el valle de Elqui, escaneará de manera ininterrumpida el firmamento del hemisferio sur.
El Observatorio Vera Rubin tendrá efectos insospechados en el estudio del Universo. (Foto: Oscar Rosales)
El Observatorio Vera Rubin tendrá efectos insospechados en el estudio del Universo. (Foto: Oscar Rosales)
jueves 02 de julio de 2026

La astronomía mundial acaba de dar un salto gigantesco, pues tras un largo proceso de desarrollo, ha entrado en funciones oficialmente el Observatorio Vera Rubin.

Emplazado de forma estratégica en la cumbre del cerro Pachón, en pleno corazón del Valle de Elqui, este hito de la ingeniería y la ciencia significa un enorme paso para la humanidad, abriendo una ventana para explorar el universo de una manera que nunca antes se había intentado.

Al respecto, los expertos coinciden en que no se trata de un telescopio más, sino de un cambio de paradigma absoluto.

Según explica Stuartt Corder, director científico de AURA en Chile y subdirector de NOIRLab, el comienzo de las operaciones científicas de esta instalación “dará inicio a una nueva era de la astronomía. Cambiará la forma de ver el Universo, ya que nos permitirá ver miles de nuevos elementos en el cielo”.

Las proyecciones de los científicos son colosales. “De hecho, esperamos detectar 7 millones de cambios en el cielo del hemisferio sur, como galaxias, supernovas, asteroides e, incluso, elementos intergalácticos”, detalla la autoridad científica.

Una máquina de descubrimientos

El impacto del Vera Rubin se medirá en dos tiempos, prometiendo revolucionar la ciencia tanto de manera inmediata como en las décadas venideras.

En el corto plazo, el observatorio funcionará como una auténtica máquina de descubrimiento masivo. Comenzará a entregar miles de hallazgos de elementos en el cielo de forma diaria, datos que se pondrán con gran rapidez a total disposición de la comunidad científica internacional, democratizando el acceso a la información del cosmos.

A largo plazo, en tanto, las expectativas son aún más profundas, pues el observatorio desarrollará el catálogo más completo del sistema solar que haya existido jamás, permitiendo cartografiar nuestro vecindario cósmico con un nivel de detalle inédito y abriendo la puerta a descubrimientos que hoy la mente humana ni siquiera es capaz de imaginar.

Tecnología única y complementaria

Cabe señalar que este observatorio presenta diferencias sustanciales respecto a los otros centros de observación de vanguardia que operan actualmente en el país.

Stuartt Corder enfatiza que la principal diferencia radica en su estrategia de observación: el Rubin estará escaneando el cielo de manera completa cada tres a cuatro noches. Esta tarea se realizará de forma ininterrumpida al menos por los próximos 10 años, lo que permitirá a los astrofísicos detectar absolutamente todos los cambios que se produzcan en la bóveda celeste, por más mínimos que estos sean.

Esto es posible gracias a un diseño óptico revolucionario. “Su telescopio tiene un campo de visión amplio y profundo, a la vez que es muy rápido. Cuenta también con la cámara digital más grande del mundo con 3.200 megapixeles”, indica Corder.

El profesional agrega que los otros telescopios ópticos convencionales poseen un campo de visión mucho más reducido, por lo que los astrónomos deben definir previamente y con mucha precisión el punto específico del cielo que van a observar cada noche.

A pesar de estas diferencias, el funcionamiento del Vera Rubin no viene a reemplazar a la infraestructura existente, sino a potenciarla y complementarla.

El proceso funcionará como un engranaje perfecto: el Rubin se encargará de rastrear y detectar elementos nuevos en el mapa —como por ejemplo, la aparición repentina de una supernova— y, de manera inmediata, el seguimiento detallado y el análisis profundo de ese fenómeno lo realizarán telescopios hermanos como Gemini y Tololo, maximizando el rendimiento de la red astronómica instalada en Chile.

Impacto colateral positivo

La llegada de este coloso científico vuelve a posicionar los ojos del mundo sobre el norte de Chile, atrayendo con fuerza la atención de las personas hacia la astronomía y motivándolas a visitar la denominada “región astronómica de Coquimbo”.

Este dinamismo es un motor clave para el desarrollo local en múltiples dimensiones. “Apoya el cuidado de los cielos oscuros que son fundamentales para el desarrollo del astroturismo. Adicionalmente, de parte de AURA a través de nuestro centro NOIRLab, apoyamos con asesoría técnica a varios observatorios astroturísticos de la región”, señala Stuartt Corder, destacando el fuerte compromiso de la institución con la comunidad de Coquimbo y la preservación del patrimonio ambiental y turístico del valle de Elqui.