Para recibir una derivación a camas

Fiscalización revela esperas de hasta 99 horas en hospital de Coquimbo

Una inspección llevada a cabo por Contraloría regional detectó adultos mayores que esperaron más de 10 horas por atención, además de falencias en infraestructura, seguridad y equipamiento. Desde la FENATS señalan que no es un caso único del centro asistencial, sino que es un tema país.
En la urgencia del Hospital San Pablo de Coquimbo se detectó un colapso de las atenciones, siendo varias las falencias que deberán ser subsanadas. (Foto: Cristian Silva)
En la urgencia del Hospital San Pablo de Coquimbo se detectó un colapso de las atenciones, siendo varias las falencias que deberán ser subsanadas. (Foto: Cristian Silva)
jueves 02 de julio de 2026

Una fiscalización sorpresa liderada por el contralor regional, Juan Pablo Leone, junto a profesionales de la Unidad de Control Externo, encendió las alarmas sobre la realidad que se vive al interior de la Unidad de Urgencia del Hospital San Pablo de Coquimbo.

La inspección, realizada el pasado viernes 26 de junio entre las 21:00 y las 00:00 horas, reveló serias deficiencias estructurales, falta de equipamiento y esperas que superan los límites tolerables.

Tras el operativo, el órgano de control oficializó al hospital para pedir explicaciones. El recinto de salud, en tanto, entregó este jueves sus descargos en medio de una situación compleja.

Entre los hallazgos más alarmantes del informe preliminar de Contraloría destacan los tiempos de espera médicos muy superiores a los máximos establecidos por categorización.

De hecho, se constataron casos de adultos mayores que pasaron más de 10 horas sin ser atendidos. Además, el colapso de la red quedó en evidencia al registrarse pacientes hospitalizados en Urgencias que esperaron más de 99 horas para recibir una derivación a camas de otros centros asistenciales.

A esto se suma hacinamiento en salas de espera, falta de mantenimiento en las instalaciones, equipos clínicos insuficientes o en mal estado, desorden en bodegas de insumos y vulnerabilidades en la seguridad, permitiendo el libre acceso de personas ajenas a áreas restringidas. Asimismo, se detectaron discrepancias entre el personal programado para el turno y los funcionarios realmente presentes.

La respuesta del hospital

Desde la dirección del recinto médico salieron al paso de las observaciones argumentando que el servicio atiende a más de 200 pacientes diarios, donde el 70% corresponde a consultas de alta complejidad.

“Actualmente, las 358 camas con las que cuenta nuestro establecimiento no son suficientes para responder a la demanda de pacientes que requieren hospitalización, lo que genera una alta ocupación dentro de la Unidad de Emergencia”, explicaron mediante un comunicado.

Esta escasez obliga a mantener a pacientes ya hospitalizados dentro de los boxes de atención espontánea mientras esperan cama. Esto bloquea los espacios de consulta general, multiplicando los tiempos de espera.

Respecto al personal, desde el hospital aseguraron que cada trabajador ausente por licencia o feriado fue reemplazado oportunamente para garantizar la continuidad del servicio durante el fin de semana largo. Las autoridades enfatizaron que estas brechas estructurales son, precisamente, el motivo detrás de la construcción del nuevo hospital de Coquimbo.

"Es un colapso país"

Por su parte, Isolda Díaz, secretaria regional de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (FENATS), afirmó que los resultados no causan sorpresa dentro del gremio, apuntando a que la crisis hospitalaria es un problema a nivel nacional.

Díaz explicó que los recintos de alta complejidad absorben las demandas críticas de toda la zona, recibiendo traslados constantes desde comunas como Los Vilos o Canela.

Al no haber camas disponibles y aplicarse la atención por gravedad y no por orden de llegada, el cuello de botella en las urgencias se vuelve inevitable, afirmó.