Efecto del cambio climático y la acción del hombre
Desertificación en Limarí: la tarea por recuperar la flora nativa
Contrario a lo que se pueda pensar, la Región de Coquimbo se constituye en un hotspot de biodiversidad destacado a nivel mundial, que alberga a más de 1.600 especies distintas de flora vascular, de las cuáles, 1.400 aproximadamente son de tipo nativa. No obstante, la legislación, a través del Decreto Supremo número 68 del año 2009, lista a 95 que son reconocidas por el Estado como tal.
El algarrobo, el guayacán, el molle y el pimiento se cuentan entre ellas, las que se encuentran presentes en la provincia de Limarí. Sin embargo, hoy existe preocupación porque la mayoría de estas están en una situación muy vulnerable a raíz del cambio climático y la acción del hombre.
“La situación del guayacán es muy vulnerable, lo mismo que el algarrobo, el chañar, el carbonillo, que son especies arbóreas nativas que están en categoría conservación vulnerable, o sea, que si sigue su retroceso en su distribución natural son especies que luego pueden clasificarse como en un estado de extinción”, señala Inal Painemal, encargado de la unidad de bosques y cambio climático, CONAF provincia de limarí.
¿Que se está haciendo para su conservación?
Debido a esta problemática, desde CONAF se están llevando a cabo una serie de programas tendientes a su reposición.
En el ámbito del Fomento y Desarrollo Forestal, traducido en los bosques, formaciones xerofíticas, restauración ecológica e hidrológica forestal y las plantaciones, se ejecutan trabajos de recuperación de la cubierta vegetal mediante el programa denominado Forestación Campesina, que va acompañado de obras de conservación de agua y suelo (OCAS), tales como zanjas de infiltración, muretes y diques de piedra u otros materiales, negarines. A través de éste se busca darle formación a las plantas y/o rejuvenecerlas, todo ello en áreas rurales y en conjunto con comunidades agrícolas y propietarios individuales.
“A través de esta iniciativa se entregan plantas gratuitas a los usuarios que estén interesados en forestar predios donde no haya bosques o formaciones xerofíticas previamente, con el objetivo de aumentar la superficie forestal. Las principales especies que se solicitan en esta región son de tipo forrajero. Ahí está el atriplex y la acacia saligna, pero en los últimos cinco años se ha mostrado mayor interés en otras especies nativas como el algarrobo o el quillay, por lo que vemos que la sociedad en sí está cambiando un poco el prisma y está volcándose nuevamente a reforestar con especies nativas”, sostiene.
Para esta labor, el organismo dispone de un vivero regional en Illapel, que produce y mantiene del orden de 100.000 plantas cada año. Para facilitar su distribución en todo el territorio, se complementa con acopios temporales en distintos lugares de la región.
También se está ejecutando el programa Siembra por Chile, que se encarga justamente de iniciar actividades de restauración ecológica asociada principalmente a comunidades agrícolas. Este año está encargándose de restaurar aproximadamente 90 hectáreas en la provincia de Limarí.
Por otra parte, cuenta también con el Programa de Emergencia de Empleo (PEE), el que dispone de un contingente permanente de más de 360 trabajadores distribuidos en la Región de Coquimbo. “Nos hacemos cargo de desarrollar distintos proyectos, contratando mano de obra local y con el aporte de las plantas que se producen en el vivero de Illapel, para brindar mejores condiciones ambientales a las distintas localidades que están desprovistas de áreas verdes”, precisa Painemal.
En la actualidad, en Limarí existen 137 cupos de empleo que se distribuyen en las cinco comunas, aproximadamente entre 25 a 30 cupos por comuna.
“Aportamos con la planta, aportamos con la mano de obra y ellos se encargan ahí entonces de plantar, regar y mantener estos espacios arbolados”, enfatiza.
Asimismo, se lleva a cabo el Programa de Arborización, a través del cual se entregan plantas a organizaciones, en especial a municipios y personas para que las pongan en sus casas, sedes comunitarias, plazas y parques. Incluso se crean o construyen parques comunitarios o proyectos de arborización comunitarios.
“Este año fueron más de 5.000 plantas las que se asignaron a distintos usuarios, tanto personas naturales como organizaciones sociales, centros educacionales, juntas de vecinos, clubes deportivos que están interesados”, explicó.
Aún no es suficiente
Inal Painemal señala que, pese a que, desde CONAF, se están realizando todos los esfuerzos, aun no son suficientes para lograr la recuperación, pues la tarea es ambiciosa y los recursos escasos.
“Como institución tenemos limitados alcances y recursos que se optimizan al máximo para poder abordar esta gran problemática. Si bien muchas personas de la sociedad se dan cuenta que la falta de lluvias y el cambio climático están impactando fuerte, de igual forma la problemática se ve ya más patente. Muchas veces las prioridades no están enfocadas justamente a paliar todos estos cambios climáticos que estamos vivenciando, que no solo son efectos de la actividad humana local como de nuestra región, sino es un problema a nivel mundial”, puntualiza.
En este sentido, indica que es importante también hacer un llamado a la población a tomar conciencia. “La idea es visualizarlo, que la ciudadanía se dé cuenta que un carbonillo también es una especie que podría tener características ornamentales y poderlas tener en sus antejardines también tiene una belleza escénica”, precisa.