Estrenada en 1985
La teleserie “Morir de Amor” y su impacto en Los Vilos
Aunque han pasado más de cuatro décadas desde su emisión, la teleserie “Morir de Amor” sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de los habitantes de Los Vilos. La producción de Televisión Nacional de Chile (TVN), estrenada en 1985, convirtió al balneario de Choapa en uno de los escenarios principales de una historia romántica que marcó un hito en la televisión nacional.
Ambientada entre Los Vilos, Santiago, Portillo y Viña del Mar, la teleserie fue una de las primeras producciones chilenas en realizar extensas grabaciones en exteriores, una apuesta innovadora para la época. Protagonizada por Fedora Kliwadenko y Nelson Brodt, contó además con las actuaciones de Hugo Medina, Ana Reeves, Silvia Santelices, Mario Poblete, John Knuckey y Carmen Disa Gutiérrez.
Para la ficción, Los Vilos se transformó en la caleta ficticia de “Los Lobos”, escenario donde se desarrolló gran parte de la trama. La llegada del equipo de producción generó una verdadera revolución en una localidad que por entonces tenía una realidad muy distinta a la actual. Habitantes de la comuna recuerdan que las grabaciones despertaban la curiosidad de vecinos y visitantes, mientras que varios pescadores locales participaron como extras y colaboraron trasladando a los actores mar adentro para algunas escenas.
El impacto de la teleserie trascendió la pantalla. Muchos espectadores comenzaron a interesarse por conocer los paisajes que aparecían en televisión, convirtiendo a Los Vilos en un destino atractivo para quienes seguían la producción. De esta manera, la comuna obtuvo una visibilidad inédita a nivel nacional, en años en que la televisión concentraba gran parte de la atención de las familias chilenas.
La historia giraba en torno a María Ignacia Benítez, personaje interpretado por Fedora Kliwadenko. La joven escultora estaba obsesionada con la imagen de un hombre que aparecía reiteradamente en sus sueños. Impulsada por esa inquietud, decide esculpir su rostro sin imaginar que aquella figura correspondía a una persona real.
La sorpresa llega cuando un desconocido aparece náufrago en una playa de la caleta Los Lobos. Se trata de Esteban, interpretado por Nelson Brodt, un hombre que ha perdido completamente la memoria y que desconoce su propia identidad. Gracias a sus habilidades para la pesca logra integrarse rápidamente a la comunidad local, mientras María Ignacia descubre que el recién llegado es idéntico al hombre que había imaginado y plasmado en su escultura.