Evento fue similar al pronosticado para este fin de semana
1997: el año que se recuerda por la histórica recuperación de las reservas de La Paloma
El temporal de 1997, asociado también a un evento extremo del fenómeno de El Niño, es recordado porque generó precipitaciones abundantes en la Región de Coquimbo, pero también porque en esa oportunidad se produjo un hecho que es considerado como histórico por los limarinos: el llenado total del Embalse La Paloma, en un muy corto periodo de tiempo, obligando incluso a abrir la totalidad de sus compuertas.
Al Igual que ahora, en esa época el territorio había estado atravesando por años de escasez hídrica, lo que llevó a que su capacidad se redujera a niveles mínimos, llegando a almacenar 45 millones de metros cúbicos, de los 750 millones de metros cúbicos que tiene de disponibilidad.
Las fuertes precipitaciones, la crecida de los ríos y la alta cantidad de nieve caída se conjugaron para que, en un corto periodo, esta infraestructura recuperara la totalidad de su capacidad de almacenamiento.
Así lo relata José Eugenio González, histórico dirigente de la CASEP (Comunidad de Aguas del Sistema Embalse Paloma) hoy en retiro.
Señala que justamente ese año ingresó al directorio de la junta de vigilancia. Respecto de cómo recuerda este hecho, manifiesta que “fue un momento súper importante, porque veníamos saliendo de una sequía significativa. Ya prácticamente se había pasado el invierno o estaba por terminar. Entiendo que fue a mediados de agosto que ocurrió este llenado del embalse, cuando cayó una lluvia del orden de los 200 milímetros”, dijo.
Lo que pasó, indica, es que se produjo un incremento muy rápido de su nivel, generado principalmente por la crecida del cauce. “Ahí tuvimos una crecida en el río Grande sobre el embalse Paloma hasta de 3.000 metros cúbicos por segundo, que es la mitad de la crecida milenaria, porque en Ovalle se tiene estimado que la crecida milenaria, que ocurriría cada mil años, fue de 6.000 metros cúbicos por segundo. Este fue de 3.000”.
Eso significó, dice, que prácticamente en un día casi entraron 100 millones de metros cúbicos al tranque. “Y se llenó, no recuerdo exactamente en cuanto tiempo fue, pero fue en pocos días. Ahí se tomó la decisión incluso, como ya había información y se sabía que había bastante nieve en la cordillera, de iniciar la evacuación un poquito antes, de manera de ocasionar el menor perjuicio posible hacia aguas abajo”, explica.
Se abrieron entonces las ocho compuertas. Así se mantuvo, dice, por un periodo cercano a dos años. “Lo que ocurre es que junto con llover cayó mucha nieve. Entonces con los deshielos después el embalse estuvo rebalsando mucho tiempo. Y en esa oportunidad cuando rebalsó, si no me equivoco, pasaron por las compuertas cerca de 1.500 millones de metros cúbicos, es decir, dos embalses completos”, especifica.
Registros históricos
José Eugenio González recuerda que La Paloma culminó su construcción en 1968, pero que en 1957 también se produjo un fenómeno climático similar. “Yo era niño en ese tiempo y no había embalse, pero recuerdo que fue intenso también”, cuenta.
Detalla que se terminó de construir el año 68, “pero recién se le pudo echar agua el año 72, porque entre el 68 y el 72 hubo una sequía muy grande, tan grande como la de ahora, extrema, pero fue de 5 a 6 años, esta ha durado casi 20 años”.
En tanto, sostiene que la primera vez que se llenó completamente fue en 1981, también a raíz de un temporal. “Lasdécadas del 80 y 90 fueron años consecutivos muy buenos, el embalse pasó casi lleno. Pero antes del 81 no había sido posible llenarlo porque no se habían terminado las obras de vertedero del embalse. Entonces, el 81 ya estaban terminados estos trabajos y se llenó por primera vez”, precisa.
Luego, en 2003, recuerda que también se produjo un evento extremo que terminó con su capacidad total y se volvieron a abrir las ocho compuertas. “Pero en esa oportunidad el rebase fue menor: 50 millones de metros cúbicos aproximadamente”, dice.
Las otras temporadas que tiene registro de que hubo rebalses importantes ha sido en los años 1984 y 1987, del orden de las mismas cifras de lo que se experimentó el 1997. “Se dieron porque el 84 fue muy lluvioso y el 87, a pesar de que no fue muy lluvioso, cayó una gran cantidad de nieve y con esa nieve se llenó, rebalsó mucho tiempo también”, explica.
Pero asegura que el 97 efectivamente se recuerda como uno de los registros históricos y en los cuáles se llenó en un muy corto periodo de tiempo el tranque. “En muy pocos días los caudales crecieron y fueron lluvias muy concentradas. Llovió mucho”, precisó.
En cuanto a si considera que estaríamos en una situación similar, manifiesta que “es muy similar si se consideran los pronósticos que están haciendo ahora, pero habrá que ver qué ocurre y que pasa con la acumulación de nieve”, puntualiza González.