Tras el devastador temporal

A casi una semana de la tragedia, Islón reconstruye su esperanza

A casi una semana de que la bajada de la quebrada Santa Gracia arrasara con viviendas y cambiara la vida de decenas de familias, los vecinos del Pueblo de Islón continúan removiendo barro e intentando recuperar lo perdido. Mientras las ayudas institucionales avanzan de manera gradual, la solidaridad de voluntarios, organizaciones y particulares se ha convertido en un pilar fundamental para iniciar la recuperación del sector.
Entre barro y escombros, los vecinos de Islón comienzan la reconstrucción de sus hogares. (FOTO: Cristian Silva)
Entre barro y escombros, los vecinos de Islón comienzan la reconstrucción de sus hogares. (FOTO: Cristian Silva)
sábado 25 de julio de 2026

Casi una semana ha pasado desde que la quebrada Santa Gracia rompió la tranquilidad del Pueblo de Islón y dejó una de las imágenes más impactantes del devastador sistema frontal que afectó a la comuna de La Serena. La fuerza del agua arrasó con viviendas, vehículos y todo lo que encontró a su paso, transformando en minutos un sector que, hasta entonces, muchos creían protegido.

Los grandes gaviones construidos para contener eventuales crecidas entregaban tranquilidad a los habitantes. Sin embargo, la noche del domingo uno de sus tramos cedió. "Fue como una explosión", recuerdan los vecinos. Desde ese momento, el agua encontró camino hacia el pueblo y cambió para siempre la vida de decenas de familias.

Este sábado, la quebrada seguía activa, aunque ya permitía el tránsito de vehículos. A un costado del cauce, el sonido de la maquinaria reemplazaba al del agua. Palas, retroexcavadoras y decenas de personas trabajaban entre montículos de barro para dar inicio a una nueva etapa: la reconstrucción.

LA CALMA QUE ENTREGÓ LA COMUNIDAD

Entre quienes observan lo que alguna vez fue su hogar está Susana Cortés.

Frente al terreno donde se levantaba su vivienda, relató a Diario El Día lo vivido aquella noche. Ella y su pareja regresaron desde el albergue para buscar ropa de abrigo, ya que el aislamiento provocado por otras quebradas les impedía salir del sector. Nunca imaginaron que quedarían atrapados.

"Salimos y ya teníamos el agua hasta la rodilla. Nos subimos a la camioneta, pero cuando vimos que la corriente era demasiado fuerte, nos subimos a un árbol. Fue por instinto. Era una noche horrible, de terror", relata.

Permanecieron cerca de cuatro horas sobre las ramas mientras el agua seguía aumentando. Desde abajo, los vecinos les hablaban para mantenerlos tranquilos hasta que finalmente pudieron ser rescatados.

"El pueblo fue el primero que se movilizó. Me gritaban que estuviera tranquila para que no entrara en pánico. Después llegaron Carabineros, pero la contención vino primero de los vecinos", recuerda emocionada.

Hoy, donde antes estaba su casa, solo quedan restos dispersos. "A mí no me dejó nada. Nada, nada. Toda la quebrada se fue completa y quienes no perdieron la casa quedaron con daño total", afirma.

Pese al dolor, Susana insiste en hablar de quienes han estado presentes desde el primer día. Vecinos, organizaciones y particulares que llegaron con alimentos, ropa, herramientas e incluso maquinaria para despejar el sector.

"Se ve realmente la calidad de personas que hay. Todo el pueblo preocupado de nosotros", dice.

Su principal llamado, sin embargo, es que la ayuda continúe. Quiero pedir ayuda para todos mis vecinos, porque todos estamos iguales".

NUNCA IMAGINARON QUE OCURRIRÍA

Una realidad similar vive Alicsen Castillo. Junto a su pareja y su hija llevaba poco más de un año arrendando una vivienda en el sector. Como muchos, pensaban que los gaviones serían suficientes para contener una eventual crecida.

"Nos habíamos preparado para evacuar, pensando que el agua podía entrar un poco a la casa. Nunca imaginamos este nivel de destrucción", recuerda.

Un vecino golpeó con insistencia la puerta para obligarlos a salir. "Si no hubiera sido por él, habríamos estado sentados tomando té cuando pasó todo", cuenta.

Al día siguiente regresó caminando al lugar. "Todas nuestras cosas estaban regadas kilómetros más abajo. Es horrible... no hay muchas palabras para describirlo".

Pero la emergencia no solo destruyó su hogar, sino también su fuente de ingresos. Alicsen es dueña del emprendimiento @alicastillodesing y, mientras conversaba con Diario El Día, mostraba cómo el barro sepultó las herramientas con las que trabajaba: computadores, impresoras e incluso productos que debían ser entregados y utilizados en una premiación.

"Como pareja perdimos todo: mi taller de estampados, mi bodega de candy bar, el emprendimiento de eventos y decoraciones, además de nuestro taller de carpintería", lamenta.

Actualmente, la familia permanece en la casa de la madre de Alicsen mientras espera conocer las alternativas habitacionales que puedan recibir.

Aun así, destaca que, en medio de la tragedia, la solidaridad ha marcado estos días.

"Ha llegado mucho voluntariado. Personas de distintos lugares, incluso barras de Coquimbo y de La Serena. Es increíble cómo en las tragedias se ve Chile unido. Yo ando vestida cien por ciento con ropa que me donaron particulares".

EL APOYO DE LA COMUNIDAD

Ese espíritu es el que también motivó a Hernán Ferreira, quien junto a familiares, amigos y empresas privadas comenzó a coordinar ayuda directamente con los vecinos del pueblo.

Según explica, tras recorrer distintos sectores decidieron concentrar los esfuerzos en Islón, donde observaron una importante necesidad de apoyo para retirar escombros y habilitar accesos.

Gracias a la colaboración de particulares y empresas que facilitaron maquinaria, durante la jornada lograron avanzar en las labores de limpieza y remoción de barro, trabajos que, aseguran, serán claves para que las familias puedan comenzar la siguiente etapa: la reconstrucción.

Porque, casi una semana después de la emergencia, la imagen de Islón ya no es únicamente la de la destrucción. También es la de vecinos organizando el tránsito para facilitar el ingreso de ayuda, voluntarios repartiendo café y almuerzo a quienes trabajan desde temprano, maquinaria removiendo toneladas de barro y familias que, pese a haberlo perdido casi todo, siguen convencidas de que el pueblo volverá a levantarse.

A casi una semana de la tragedia, Islón reconstruye su esperanza
A casi una semana de la tragedia, Islón reconstruye su esperanza