“En 97 años nunca habíamos visto algo así”
El día en que la ayuda llegó a los 33 vecinos aislados por dos semanas
Pasaron 14 días desde que la localidad de Almirante Latorre quedó incomunicada: sin camino, sin electricidad estable, y con solo la sombra de un helicóptero o un mowag del Ejército como vínculo con el resto del mundo.
Sin embargo, este 4 de agosto, la conectividad volvió a la localidad rural, ubicada a 120 kilómetros de La Serena. Y con ella, la primera camioneta municipal cargada de víveres, agua y la certeza de que la reconstrucción comienza por el camino.
La travesía comenzó a las 9 de la mañana desde la plaza de armas de La Serena, donde la calma posterior al temporal contrasta con lo que se encuentra más allá del casco histórico. Al cruzar el puente Zorrilla, la cordillera se impone, blanca, y el río Elqui aparece desbordado, arrastrando palos y ramas que bajaron desde los cerros. Es el primer aviso de lo que espera.
El pavimento desaparece. El camino hacia Islón, Lambert, Santa Gracia y El Romero es un rompecabezas de socavones, barreras de contención arrastradas y agua corriendo por donde antes no corría. A mitad de la ruta, la primera parada: Maitenes Mochos.
Ahí está don Luís Contreras, 61 años, nacido y criado en Almirante Latorre. Su voz se quiebra al contar su experiencia: “Se reventó la quebrada, todo el barro pasó por mi casa. Nunca habíamos visto algo así. Similar sí, pero no así.” El valor lo mantiene en pie, pero en el tono se escucha el peso de haber visto la muerte de cerca.
La misión continúa. Más adelante, una máquina de gran tamaño trabaja en una de las quebradas. Es un Bulldozer, operando en medio de cerros inhóspitos por orden de la alcaldesa Daniela Norambuena. “La Serena tiene que conectarse", señala. Dos horas después, el paso se abre.
Antes de llegar al destino, un nuevo testimonio. Don Augusto Robledo, de 72 años, recuerda el momento en que el viento levantó su techo: “Nunca había sucedido algo así.” Pero la fuerza de las familias del sector los mantiene firmes.
Llegada y reencuentro
Son las 15:00 horas cuando la primera camioneta municipal entra a Almirante Latorre. Las calles están partidas por el curso del agua, los letreros en el suelo, pero la paz de la localidad se mantiene intacta.
Las 33 personas aisladas durante más de diez días observan desde la iglesia. Algunas se acercan: necesitan bencina, agua. La electricidad solo llega tres horas al día.
Entonces aparece un vecino a caballo. Viene desde las majadas, con el animal mojado y la ropa empapada. Es la imagen viva del esfuerzo.
Nora Rivera Rojo, una de las vecinas, relata: “Estaba en la majada, fue terrible. De los años que tengo, nunca había visto una lluvia tan grande. Fueron seis días sin parar. Se vino un aluvión, reventó una talca y eso fue lo que hizo más destrozo”.
El agua derribó un muro de su casa, se llevó la bomba de agua y el corral, pero no la entereza: “Agradezcamos que estamos con vida. Por suerte no tuvimos pérdidas fatales, solo se nos murió una cabrita. Lo demás se recupera", dijo.
Los testimonios son muchos, las dificultades diversas. Pero el compromiso del municipio es firme. Con la ruta habilitada, el siguiente paso será aplicar la Ficha Básica de Emergencia para canalizar las ayudas. La Serena siempre sale adelante. Y esta vez, el lema se escribe con barro, con llanto y con la fuerza de quienes se niegan a rendirse.