NUEVO ACTOR EN LA INDUSTRIA
Fondo de inversión apuesta por operar el casino de Coquimbo
La licitación para el nuevo permiso de operación del casino de Coquimbo tuvo finalmente un solo interesado. El pasado martes, durante la audiencia realizada por la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ), la sociedad Casino de Juegos de Coquimbo S.A. presentó su oferta técnica y económica, convirtiéndose en la única empresa que busca operar el recinto durante los próximos 15 años.
Pero detrás de esta sociedad no aparece un operador tradicional de casinos, ya que la firma fue constituida el 7 de mayo de 2026, con un capital de $800 millones, y tiene como accionistas a Coquimbo Holdings I SpA y Coquimbo Holdings II SpA, sociedades controladas por el Fondo de Inversión Privado Octium, administrado por Alza Administradora General de Fondos.
La constitución de la empresa contempla un giro exclusivo: la explotación de un casino de juegos autorizado por la Superintendencia de Casinos de Juego en la ciudad de Coquimbo. Su duración fue fijada inicialmente en 50 años, prorrogable por otros 50.
Una gestora ligada a inversiones alternativas
Cabe señalar que Alza no nació como una compañía dedicada a la industria de casinos, pues la firma se especializa en la administración y estructuración de fondos de inversión y ha desarrollado nexos vinculados a capital privado, deuda privada, inversiones inmobiliarias, tecnología financiera, minería y energías renovables, entre otras áreas. En su memoria anual correspondiente a 2024 registra fondos como Alza Multifamily, Alza Fintech, Alza Deuda Privada, Alza Dédalo, Alza Mining Technology, Leaseback Inmobiliario y un fondo de energías renovables.
La administradora comenzó sus operaciones en 2021 y forma parte de un grupo de inversión que tiene entre sus socios a Álvaro Alliende y Fernando Zavala, ambos ingenieros civiles de la Universidad Católica y con estudios de posgrado en la Universidad de Stanford.
Alliende cuenta con experiencia en fusiones y adquisiciones, financiamiento inmobiliario e inversiones de capital privado, mientras que Zavala se ha especializado en deuda privada, capital privado y venture capital, de acuerdo con los perfiles publicados por la propia gestora.
Alliende, además, asumió como gerente general de Alza Administradora General de Fondos en octubre de 2024, luego de desempeñarse como director de la sociedad. La documentación financiera de la administradora identifica a Zavala como director.
Una apuesta que comenzó antes de la licitación
El interés por Coquimbo, sin embargo, no surgió recién con la presentación de la oferta. En mayo pasado, se reveló que el FIP Octium había creado la sociedad Casino de Juegos de Coquimbo S.A. precisamente para participar en la licitación del permiso que actualmente está en manos de Enjoy.
En este contexto, cabe hacer presente que Alza es la administradora del fondo, pero no necesariamente corresponde identificar a sus socios como los propietarios finales de Octium. Los antecedentes públicos disponibles permiten establecer la cadena societaria hasta el FIP, pero no permiten determinar con certeza quiénes son todos sus aportantes.
Un nuevo actor para una industria
No obstante, la entrada de Octium representa también un cambio respecto de los actores tradicionales de la industria.
Cabe recordar que la licitación se abrió luego de que Enjoy renunciara al permiso que mantenía para operar el casino de Coquimbo, decisión autorizada por la SCJ en 2025. Ahora, la sociedad ligada al mundo de las inversiones alternativas busca quedarse con una concesión de largo plazo en el negocio del entretenimiento y los juegos de azar.
El proceso, eso sí, todavía está lejos de terminar. Tras la recepción de las ofertas, la SCJ inició la etapa de evaluación de las propuestas técnicas, la que contempla un plazo máximo de 120 días. Coquimbo fue una de las dos plazas que recibieron propuestas en esta licitación nacional: la otra fue Pucón. En contraste, Iquique y Viña del Mar no tuvieron interesados, quedando sus respectivos procesos sin ofertas.
Completo desconocimiento
Consultado por El Día, el alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, señaló que “nos preocupa profundamente que la municipalidad de Coquimbo una vez más se haya enterado por los medios de comunicación de la recepción de ofertas para el casino”.
Según Manouchehri, una licitación de esta relevancia "exige comunicación y transparencia con el municipio, considerando su impacto directo en los ingresos, empleo, el turismo y el desarrollo económico de la comuna en un contexto en el que sufrimos las consecuencias de una catástrofe”, remarcó.
El jefe comunal sostuvo que si bien valoran que exista una oferta para el casino de Coquimbo, desconocen totalmente los alcances técnicos y si cumple las condiciones para seguir avanzando.
“Más preocupante aún son las acciones judiciales interpuestas contra el proceso, que podrían terminar paralizándolo o anulándolo. No podemos arriesgar una interrupción que deje a Coquimbo sin casino, sin ingresos municipales y que afecte gravemente la fuente de trabajo de miles de familias de nuestra comuna. Por eso, hacemos un llamado urgente al Ministerio de Hacienda y a la subsecretaría a que nos entreguen certezas”, puntualizó.
Por su parte, el concejal porteño, Felipe Carrazana, indicó que “este proceso no puede mirarse solamente como una nueva inversión privada: aquí estamos hablando directamente de las arcas municipales de Coquimbo. Los ingresos asociados al casino representan hoy una fuente relevante de recursos para la comuna y, por eso, lo que ocurra con este nuevo permiso tendrá consecuencias concretas en nuestra capacidad de financiar obras, servicios y responder a las necesidades de nuestros vecinos”.
Según Carrazana, en los próximos años Coquimbo enfrentará "una disminución de determinados ingresos vinculados al casino. Por eso, es importante avanzar desde ahora en un presupuesto ajustado a la realidad futura, tanto en el corto como en el mediano plazo”.