Exnúmero 1 del Mundo en TAP

José Luis Huerta cuelga la raqueta tras una vida derribando barreras

Después de casi 13 años ligado al Tenis Adaptado de Pie, el deportista coquimbano decidió cerrar una etapa marcada por títulos nacionales, regionales y mundiales. Quien llegó a convertirse en el número uno del mundo continuará desempeñándose en la Municipalidad de Coquimbo y ya prepara un nuevo desafío vinculado al deporte, aunque esta vez en otra disciplina.
José Luis deja la competencia con tranquilidad. En la fotografía aparece junto a sus incondicionales de siempre: su mamá Silvia Luna; sus hermanas, Karola y Bárbara; sus sobrinos Maika, Isidora, Agustín, Rafaela y Bruno.
José Luis deja la competencia con tranquilidad. En la fotografía aparece junto a sus incondicionales de siempre: su mamá Silvia Luna; sus hermanas, Karola y Bárbara; sus sobrinos Maika, Isidora, Agustín, Rafaela y Bruno.

Hay decisiones que comienzan a madurar mucho antes de comunicarse. José Luis Huerta Luna sabía que tarde o temprano llegaría el momento de guardar la raqueta, aunque encontrar las palabras para despedirse de una actividad que marcó su vida durante casi 13 años no resultaría sencillo.

El destacado representante coquimbano anunció su retiro del tenis competitivo, disciplina en la que no solo alcanzó importantes resultados, sino que además ayudó a demostrar que una discapacidad no determina hasta dónde puede llegar una persona.

“Esta decisión la venía pensando hace harto rato. Fue un conjunto de cosas y mentiría si dijera que responde a algo negativo. Siento que cumplí un ciclo en el tenis”, explica.

La determinación está acompañada de tristeza, pero especialmente de gratitud. Huerta prefiere quedarse con los triunfos, los viajes, las amistades y las experiencias que vivió dentro y fuera de las canchas. También con quienes confiaron en sus condiciones cuando todavía debía luchar para encontrar un lugar donde entrenar.

“Me da pena dejar el tenis. Hubo momentos buenos y malos. Faltó apoyo en algunas ocasiones, eso es verdad, pero también hubo mucha gente que estuvo conmigo. Sería un mal agradecido si me quejara. Prefiero quedarme con todo lo bonito que viví”, sostiene.

Nacido con mielomeningocele y usuario de muletas desde pequeño, José Luis conoció el deporte durante su paso por la Teletón. Allí practicó básquetbol en silla de ruedas y tenis, descubriendo una pasión que años después terminaría transformándose en su principal desafío competitivo.

Su camino en el Tenis Adaptado de Pie comenzó en 2013, cuando un amigo lo invitó a participar en un campeonato nacional en la Región Metropolitana. Se preparó durante apenas una semana y, pese a sus temores iniciales, finalizó duodécimo entre más de 20 competidores.

Aquella primera experiencia encendió una ilusión. Desde las canchas de Cerro Colorado inició un recorrido construido sobre la base del esfuerzo, con entrenamientos de hasta tres horas y jornadas que se repetían entre tres y cinco veces por semana.

Las dificultades aparecieron desde el comienzo. Varios clubes se negaron a facilitarle sus instalaciones, argumentando que los bastones podían dañar la superficie. En ese escenario resultó fundamental Omar Yáñez, quien le abrió las puertas del Club de Tenis de Coquimbo y confió en sus capacidades. A ese respaldo se sumó también el de los dirigentes Alejandro Pardo y Sergio Ramos.

La carrera deportiva de Huerta debió enfrentar, además, un golpe mucho más duro. En 2015, mientras preparaba su primera competencia internacional en Buenos Aires, recibió un diagnóstico de cáncer. Suspendió sus entrenamientos y, por momentos, pensó que nunca volvería a jugar.

Sin embargo, un año después tuvo su revancha. En Houston, Texas, se proclamó campeón mundial tras derrotar en la final al estadounidense Carl Williams. En 2017 alcanzó el número uno del mundo en su categoría, coronando un ascenso que parecía impensado cuando comenzó a competir.

“Siempre sentí ese logro como un regalo de Dios después de haber enfrentado uno de los momentos más difíciles de mi vida”, recuerda sobre una conquista que trascendió lo personal y que también significó representar a Coquimbo y al país.

Mucho más que trofeos

Campeón mundial, nacional y regional, Huerta entiende que los resultados representan solamente una parte de su recorrido. Entre sus recuerdos más valiosos aparecen los encuentros con los medallistas olímpicos Fernando González y Nicolás Massú, la oportunidad de entrenar con Patricio Cornejo y el privilegio de conocer a Roger Federer, su gran referente.

“Fui profundamente feliz entrando a una cancha, entrenando, compitiendo, celebrando cada triunfo y aprendiendo de cada derrota. El tenis me permitió conocer una versión de mí que tal vez nunca habría descubierto de otra manera”, señaló en su carta de despedida.

En ella agradeció a su familia —su mamá Silvia Luna , su papá Ricardo Huerta, hermanas, abuelos, tíos y sobrinos—, además de amigos, entrenadores, kinesiólogos, terapeutas, psicólogos, compañeros de trabajo, dirigentes y medios de comunicación. Entre quienes fueron parte de su proceso destacó a Mario Meneses, Seba y Memo Rojas. También recordó a quienes le entregaron una oportunidad cuando el deporte adaptado todavía debía vencer prejuicios y miradas de sorpresa.

Huerta reconoce especialmente el trabajo de la Teletón, institución que le entregó herramientas para desarrollar su independencia y le enseñó a no quedarse con las ganas de intentar algo por la existencia de aparentes limitaciones.

Su historia deportiva avanzó en paralelo con su labor profesional como programador en la Municipalidad de Coquimbo, espacio desde el cual continuará proyectando nuevos objetivos personales y aportando a la comuna que representó durante toda su carrera.

El retiro, asegura, no significa alejarse del deporte. Por el contrario, ya trabaja en un ambicioso desafío que dará a conocer próximamente y que estará relacionado con otra disciplina.

“Ahora quiero enfocarme en ese nuevo objetivo. Vamos a ver si resulta como espero y sé que sí”, anticipa, manteniendo por ahora la incógnita.

Por mientras, se despide agradecido de la disciplina que marcó buena parte de su vida: “Gracias, tenis, por haberme permitido soñar y demostrar que una discapacidad no tiene por qué definir hasta dónde puedo llegar. Hoy termina mi etapa como tenista, pero no termina mi amor por el tenis”.

José Luis Huerta cuelga la raqueta tras una vida derribando barreras
José Luis Huerta cuelga la raqueta tras una vida derribando barreras
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