TENDENCIA JUVENIL

Adultos critican “farmear aura” pese a pasados en tribus urbanas

La moda del “farmear aura” está causando controversia entre los jóvenes y el mundo adulto. Expertos califican de contradictorio el rechazo de quienes antes fueron parte de tribus urbanas.
jueves 27 de agosto de 2026

El “farmear aura”, una práctica que congrega a cientos de jóvenes en espacios públicos con batallas y música, está generando un fuerte rechazo entre adultos. Esta nueva tendencia es vista por las generaciones mayores como una “decadencia moral” o una “moda tonta”, lo que ha provocado una brecha generacional evidente en redes sociales y plataformas digitales.

Sofía Hugo Venegas, socióloga de la Universidad de Chile e investigadora del Núcleo de Investigación y Acción en Juventudes, explicó que el fenómeno se popularizó gracias a dos factores clave. Primero, la digitalización de la vida, donde los conceptos de internet se integran a lo cotidiano para las nuevas generaciones. Segundo, la convergencia de intereses comunes entre adolescentes, lo que les brinda un fuerte sentido de comunidad y pertenencia. Un claro ejemplo es la música phonk utilizada en estas batallas, que refuerza esta estética grupal.

El rechazo de adultos y personas mayores se explica por el adultocentrismo, que tiende a menospreciar acciones adolescentes cuando no encuentran un “sentido lógico, productivo o mercantil”. Además, la digitalización ha creado una barrera cultural, excluyendo a quienes no crecieron conectados a la tecnología, lo que lleva a considerar el fenómeno como “infantil” o a intentar racionalizarlo todo.

La socióloga Hugo Venegas calificó este rechazo como “contradictorio”.

“Durante su juventud, pertenecieron a tribus urbanas o siguieron modas adolescentes (consciente o inconscientemente), pasando por algo similar a lo que hoy critican en los jóvenes”.

Expertos del diario El País de España, donde el fenómeno también es relevante, señalan que “los jóvenes no tienen la obligación de crear una cultura que sea comprensible o agradable para los adultos”. Argumentan que crecer implica justamente “construir códigos propios, formas de pertenencia, maneras de expresarse y actividades que los diferencien de generaciones anteriores”. Si cada generación solo hiciera lo que sus padres consideran válido, no existiría una cultura juvenil propia.

La antropóloga social Belén Silva añade que estas modas son un proceso circular: “Pasa de las redes a la imitación corporal, después al encuentro presencial, que se graba, se publica y se comenta, dando lugar a nuevas performances”. Así, la práctica presencial “actualiza los códigos digitales, pero también los modifica”. Este fenómeno cultural es una muestra más de cómo las nuevas generaciones construyen su identidad en un mundo cada vez más conectado. La influencia de las redes sociales en la identidad de las comunidades es un tema que sigue en constante evolución.