Pablo Galleguillos, concejal de Coquimbo:
“Los cargos pasan. Lo importante es cómo saliste de ellos”
Pablo Galleguillos es uno de los concejales con mayor respaldo ciudadano de Coquimbo. En su segundo periodo y tras obtener la primera mayoría en ambas elecciones, interpreta ese apoyo no solo como un triunfo personal, sino también como una evaluación al trabajo realizado y al vínculo que ha construido con la comuna que ama.
Su estilo, asegura, no ha cambiado demasiado desde que llegó por primera vez al municipio. La cercanía con los vecinos, la presencia en terreno y la insistencia para que los problemas planteados encuentren respuesta siguen siendo parte de su manera de entender la función pública. Con el paso del tiempo, reconoce, sí ha aprendido a conocer mejor los tiempos administrativos, las atribuciones del cargo y la importancia de no abandonar una demanda después de plantearla.
Uno de los aspectos que más destaca de su gestión es precisamente la fiscalización. Recuerda especialmente la recuperación del estadio de La Pampilla, un recinto municipal que durante años estuvo ocupado por dirigentes de la ANFA y cuya recuperación, relata, le significó enfrentamientos, insultos, malos tratos y amenazas. Para Galleguillos, ese episodio representa una de las razones por las que entiende la fiscalización como una herramienta para generar cambios concretos y no simplemente para hacer ruido.
-Usted se encuentra en su segundo periodo en ambas como primera mayoría entre los concejales de Coquimbo. ¿Qué cree que explica la confianza de la gente en usted?
“Creo que principalmente la cercanía y la constancia. Nunca he entendido este cargo solamente desde una oficina o desde el concejo. Hay que estar en terreno, escuchar, responder y volver donde los vecinos. Volver a obtener la primera mayoría tuvo para mí un significado especial. La primera elección puede ser una expectativa. La segunda ya es una evaluación. Esta vez la gente había tenido cuatro años para conocer mi trabajo, mis decisiones y mi forma de ejercer el cargo. El que hayan vuelto a respaldarme de esa manera me genera orgullo, pero sobre todo aumenta muchísimo mi responsabilidad”.
-¿Qué aprendió en su primer periodo que hoy intenta hacer distinto como concejal? ¿Hay errores o cosas que, mirando hacia atrás, habría hecho de otra manera?
“Cuando uno llega quiere solucionar todo inmediatamente y eso muchas veces genera frustración. Con el tiempo aprendí a conocer mejor los tiempos administrativos, las atribuciones que tenemos y, principalmente, que no basta con plantear un problema una vez en el Concejo. Hay que hacer seguimiento, insistir, oficiar, preguntar nuevamente y no soltar los temas.
Hoy tengo más experiencia para transformar una demanda en una solución concreta, pero intento mantener las mismas ganas con las que llegué el primer día”.
-Después de cuatro años, ¿siente que cambió su manera de entender el rol de concejal? ¿Qué diferencia hay entre llegar por primera vez al Concejo y hacerlo ahora con experiencia?
“Cambió bastante. Hoy entiendo todavía más que somos representantes de personas que muchas veces sienten que no tienen otra puerta donde golpear. También aprendí que no todo se consigue hablando más fuerte. Muchas soluciones necesitan diálogo, persistencia y acuerdos. Pero eso nunca puede significar renunciar a nuestra obligación de fiscalizar. Uno tiene que saber conversar cuando corresponde y también estar dispuesto a incomodar cuando es necesario.
-¿Qué evaluación hace del actual Concejo Municipal en comparación con el anterior? ¿Hay más discusión, más acuerdos, más diferencias políticas o siente que el trabajo es parecido?
“Cada concejo tiene una dinámica distinta y naturalmente existen diferencias políticas y personales. Eso no me preocupa mientras no perdamos de vista para qué fuimos elegidos. La comunidad espera que discutamos, que fiscalicemos y que tengamos posiciones propias. Pero también espera que seamos capaces de ponernos de acuerdo cuando una iniciativa es buena para Coquimbo.
Yo no creo en oponerse por oponerse ni en aprobar por quedar bien. Hay que mirar cada decisión pensando en la comuna y en su gente”.
-Después de estos años recorriendo la comuna, ¿qué cambios concretos ha visto en Coquimbo y qué cosas se debe trabajar para resolver?
“Coquimbo ha avanzado y sería injusto desconocerlo. Hemos visto recuperación de espacios públicos, inversiones importantes, mejoramiento de infraestructura y una comuna que ha ido recuperando orgullo y capacidad de hacer cosas. Pero todavía tenemos problemas históricos. Seguridad, pavimentación, iluminación, conectividad y desigualdad territorial siguen siendo desafíos enormes. Coquimbo no termina en el centro. Está la Parte Alta, Tierras Blancas, Tongoy, Guanaqueros, nuestros sectores rurales y tantos barrios que durante años han sentido que las soluciones llegan más tarde. El desafío es que el desarrollo se note en cada rincón de la comuna”.
-Si tuviera que escoger tres prioridades para Coquimbo ¿cuáles serían? ¿Y cuál de ellas cree que hoy está más postergada?
“Seguridad, recuperación de espacios públicos y desarrollo territorial con mayor equidad. La seguridad probablemente sea hoy la preocupación más urgente para muchas familias. Aunque no sea una responsabilidad exclusiva del municipio, podemos hacer mucho desde la prevención, iluminación, cámaras, recuperación de espacios y coordinación con las policías. Y junto con eso tenemos que seguir corrigiendo una deuda histórica. Que el lugar donde una persona vive no determine cuánto tiene que esperar por una calle pavimentada, una luminaria o una solución municipal”.
-Usted es relator deportivo y tiene una relación muy fuerte con Coquimbo Unido. ¿Qué tiene el fútbol y, particularmente, el club, que genera en usted una pasión tan distinta a la política?
“El fútbol es una de las partes más emocionales de mi vida y relato desde muy joven. La política implica responsabilidades, decisiones y muchas veces discusiones difíciles. En el fútbol aparece simplemente el hincha y una emoción que cuesta explicar. Después de tantos años todavía siento algo especial cuando Coquimbo sale a la cancha. Siempre digo que a nosotros nadie nos cuenta cómo jugó Coquimbo. Intentamos estar ahí para vivirlo y contárselo a nuestra gente con olor a pasto”.