Se aleja el fantasma del racionamiento
Agua para el consumo humano estaría asegurada para al menos tres años en Ovalle
Por Daniela Guajardo.
El abril de este año se comenzaron a encender las alarmas en el Limarí. En medio de un escenario marcado por más de una década de sequía y el bajo nivel de reservas acumuladas en los embalses, los expertos ya hablaban de un posible racionamiento del agua para el consumo humano en Ovalle, de no mediar precipitaciones al mes de septiembre.
Afortunadamente y tras la ocurrencia del temporal que afectó a la Región de Coquimbo en el mes de julio, esta realidad ha cambiado de forma considerable y hoy el análisis apunta a un aseguramiento del recurso hídrico para las próximas temporadas.
De acuerdo a información publicada esta semana por el Laboratorio de Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambientales (PROMMRA) de la Universidad de la Serena, a partir de las proyecciones de caudal de los ríos Grande, en Las Ramadas, y Tascadero, y de su relación histórica con los aportes efectivos al embalse La Paloma –principal fuente de abastecimiento de la capital limarina- el escenario moderado proyecta: 728,7 millones de metros cúbicos como máximo al cierre de enero de 2027 y 712,9 millones de metros cúbicos al 30 de abril de 2027, equivalente a cerca del 95% de su capacidad. Entre los distintos escenarios, los volúmenes proyectados fluctúan entre 564 y 737 millones de metros cúbicos.
De igual forma, la entidad indica que, en un escenario que considera nuevos aportes por precipitaciones, La Paloma podría alcanzar los 750 millones de metros cúbicos al cierre de diciembre de 2026, es decir, su llenado total.
APORTE A LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS
Respecto de las estimaciones para los próximos meses, Pablo Álvarez, académico de la Universidad de La Serena, director de laboratorio PROMMRA y del Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko, señala que este nuevo escenario significará un alivio para varias cosas. La primera es que se reduciría el uso de las aguas subterráneas “y aquellos que las utilizan van a tener un nivel levemente más alto y una tasa de recuperación de los pozos que va a ser un poco más alta. En particular, aquellos pozos que están muy relacionados con las aguas superficiales, o sea, aquellos que están en las cajas de los ríos. Eso favorece muchísimo a los servicios sanitarios rurales desde el punto de vista que están muy relacionados con las aguas que escurren. Entonces, en el fondo van a tener un mejor abastecimiento”, plantea.
En relación a cuánto tiempo podría asegurarse el consumo humano para la ciudad de Ovalle, el experto recalca que ya está asegurado desde el punto de vista reglamentario al existir el artículo 314 del Código del año 2022. “Entonces, si uno si uno se preguntara en el caso particular de Ovalle, esta ciudad consume entre 8,5 y 10 millones dependiendo del momento y de la eficiencia con la que se haga”.
En consecuencia, indica, tras 4 años muy complejos, en su opinión, si se llega a llenar los embalses “vamos a tener un periodo de abastecimiento asegurado para el consumo humano de la ciudad que es muy importante, probablemente más de estos 4 a 5 años, sin ningún problema”.
LA SEQUÍA NO HA TERMINADO
Por su parte, Alejandro Salazar, Subgerente Zonal de Aguas del Valle, sostiene que, si bien los sistemas frontales de este invierno pusieron a prueba su infraestructura, también han dejado excelentes noticias para las reservas hídricas de la provincia de Limarí. “Los volúmenes actualmente almacenados no se registraban desde hace una década, lo que nos permite proyectar las próximas temporadas con mayor optimismo”.
En particular, detalla, el embalse La Paloma alcanza hoy más de 323 millones de metros cúbicos alcanzando el 43% de su capacidad total. “Estimamos que este volumen, sumado a los próximos deshielos, permitirá asegurar el suministro de agua potable en las próximas temporadas, plazo que estará sujeto a las condiciones hidrológicas futuras y al uso responsable del recurso”, especifica.
No obstante, y pese a este escenario favorable, recalca que la sequía no ha terminado y el cambio climático sigue desafiando la disponibilidad de agua. “Por ello, continuamos trabajando en diversificar y ampliar nuestras fuentes de abastecimiento para fortalecer la resiliencia del sistema, un esfuerzo en el que la colaboración y los convenios con las Juntas de Vigilancia seguirán siendo fundamentales”, puntualiza.
MAYOR TRANQUILIDAD
Al respecto, el alcalde de Ovalle, Héctor Vega Campusano indicó que, si bien estas precipitaciones han generado algunas dificultades en la comuna, principalmente por cortes de caminos, anegamientos, inundaciones y cortes de servicios en determinados sectores, también representan una muy buena noticia desde el punto de vista hídrico para Ovalle y toda la Provincia del Limarí.
“Hoy podemos mirar con mayor tranquilidad la situación de nuestros embalses. Tenemos el Embalse Recoleta en un 100% de su capacidad, mientras que el Embalse La Paloma se encuentra bordeando el 40%, un nivel que hace algunos meses era prácticamente impensado considerando la situación de sequía que veníamos enfrentando. Esto nos entrega un importante respaldo para los próximos años y permite mirar el futuro con un poco más de tranquilidad en materia de disponibilidad de agua”, indica.
El edil enfatiza, eso sí, que esto no significa que la sequía haya terminado. “Seguimos siendo una zona que enfrenta una situación de escasez hídrica y debemos continuar trabajando en el uso responsable del recurso y en medidas que nos permitan enfrentar de mejor manera los períodos de menor disponibilidad. Pero estas precipitaciones nos dan un respiro muy importante y nos permiten proyectar que podremos contar con agua para el abastecimiento de nuestras familias durante los próximos dos o tres años sin enfrentar las dificultades que teníamos previstas como el racionamiento de agua”, concluye.