SENTIDO HOMENAJE
Dolor y emoción en el adiós a Catalina y Rodrigo
En la Iglesia de Lourdes y El Rosario, en La Serena, se realizaron las emotivas misas de despedida de las dos víctimas del accidente ocurrido en la ruta 5 Norte el pasado miércoles: Catalina Contreras Ortiz y Rodrigo Garmendia Galleguillos, ambos funcionarios de la municipalidad de La Higuera.
En la oportunidad, familiares y amigos dieron testimonio sobre la vida de ambos, destacando sus valores, su calidad profesional y de servicio público, entre otras cualidades personales.
La despedida de Rodrigo
La misa de réquiem se realizó a las 13:00 horas en la Iglesia El Rosario, hasta donde fueron llevados los restos de Rodrigo Garmendia Galleguillos. Allí, su familia lo despidió con mucho amor y dolor por su partida. Su madre, Fancy Galleguillos, repasó parte de su vida al despedirse de su hijo.
Agradeció a los presentes y a la familia, "a mis cuñadas que lo quisieron tanto y lo terminaron de criar o malcriar". También a todas las personas que se acercaron: "que me contaron anécdotas, cosas que él hacía, que decía, cómo había ayudado a la gente, cómo los había tocado de alguna manera, 'cuando me llevaba en auto todos los días', 'que me traía de vuelta', 'que me llevó a la universidad para la graduación', 'que fue mi kinesiólogo en jardines', 'que me ayudó', 'que me dijo una palabra de aliento', 'que trabajó tanto', y a sus usuarios que amaba tanto", rememoró.
Pero entre las variadas intervenciones resonaron las palabras de su polola, quien lo nombró como "mi novio, mi compañero, mi mejor amigo, mi amor".
Más adelante dijo que quería hablar de Rodrigo desde el corazón: "Gracias por enseñarme a vivir con alegría, con esa alegría, con esa capacidad tuya de ser especial para los demás. Te voy a extrañar por tu sonrisa, por tu cariño. Contigo conocí por primera vez el amor, que se sentía como paz, como tranquilidad. Como esa paz que tanto me llenaba y que un día me dijiste, 'este es el amor de mi vida'. Y qué curioso porque yo no habría esperado tanto por nadie".
"No sabes lo que es perderte", prosiguió la joven. "Tenías una manera muy tuya de hacer sentir bien a las personas, de acompañarlas y de regalarles un poquito de tí. Quizás por eso elegiste ser un médico, manos que estaban hechas para salvar. Tu vida estuvo llena de pequeños actos de cuidado y quiero creer que ese regalo que tenías para iluminar a otros no terminó con tu muerte. Que desde donde estés seguirás cuidando y acompañando a tus seres queridos", cerró.
El adiós a Catalina
Mientras tanto, a eso de las 14:30 horas, pero en una repleta Iglesia de Lourdes, familiares y amigos despedían a Catalina Contreras Ortiz. Allí, la madre de la joven abogada, Carmen Ortiz, agradeció a quienes acompañaron a la familia en este último adiós, asegurando estar impresionada con todas las demostraciones de cariño que recibió. "Cada uno de ustedes me ha causado alegría. La Catita me ayudó en esto", dijo.
En la oportunidad, recordó que su hija "con todo el amor fue criada y con todos los valores educada. Cada uno de mis hijos es un pedacito de mamá. Cada uno. Ahora mi niña no está. Pero ella está durmiendo en un pedacito de nube en el cielo y me quiero quedar con eso, que en algún momento va a despertar y nos vamos a reencontrar. Solo está dormida y solo se va a ir de nuestras vidas si la olvidamos".
Antes que hablar de su muerte, la madre destacó el "cómo vivió (...). Era muy preocupada de mí, de su papá, de su tata, de su abuelita Sonia. Y les puedo nombrar a todas las personas que compartieron con ella hasta el día de hoy. Porque ella se preocupaba por todos. Voy a extrañar cuando llegue la hora de la salida del trabajo e ir a buscarla, para ir oyendo su música en el auto, que todavía está su perfume, que va a quedar siempre ahí".
"Una joyita de sonrisas"
Quien también expresó su dolor por la partida de la joven fue su pololo Christofer, quien partió señalando que era muy querida por todos.
"Una joyita de sonrisas, de cariño, de su carisma, de esa personalidad que la hacía tan única e imposible de no querer", agregando que era fuerte como un roble, "o como diría su abuelo, fuerte y noble como un roble. Pero también era frágil como el cristal y quizás esa era una de las tantas cosas que la hacían tan especial (...). Nueve años en los que construimos una historia, una vida, sueños, proyectos, metas y desafíos. Nueve años que parecen tan pocos frente a todo lo que nos quedaba por vivir".
El joven destacó que Catalina siempre tenía algo que decir, "algo que aportar, una manera de ayudar. Tenía una inteligencia y una forma de ver las cosas que muchas veces ella misma no alcanzaba a entender. (...). Gracias por cada sonrisa, gracias por cada abrazo, gracias por cada lágrima, gracias por cada momento que estuvimos juntos", concluyó.