SENSACIONES QUE SE SIENTEN EN LA PIEL

La tecnología que abre la música a la comunidad sorda

Gracias al financiamiento del Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS), la Fundación Chile Violines incorporó 20 chalecos hápticos para convertir el sonido en vibraciones corporales. La iniciativa, pionera en la Región de Coquimbo y en toda la zona norte del país, busca transformar la accesibilidad cultural y devolver el derecho a la experiencia musical a personas con discapacidad auditiva.
En el primer encuentro vivencial, las personas sorda se mostraron sorprendidas y agradecidas de que estas nuevas tecnologías lleguen a la región. (Foto: Cedida)
En el primer encuentro vivencial, las personas sorda se mostraron sorprendidas y agradecidas de que estas nuevas tecnologías lleguen a la región. (Foto: Cedida)
martes 01 de septiembre de 2026

El arte y la cultura suelen entenderse a través de las vías tradicionales de la percepción, como la vista para las artes visuales o el oído para la música. Sin embargo, cuando las barreras físicas o sensoriales se interponen, la innovación tecnológica y la sensibilidad social pueden unirse para redefinir la forma en que nos conectamos con el entorno.

Bajo esa premisa, la Fundación Chile Violines ha marcado un precedente histórico en el panorama cultural regional y nacional al convertirse en la primera institución de la Región de Coquimbo y de todo el norte de Chile en adquirir tecnología háptica - sistema que simula el sentido del tacto en dispositivos digitales mediante vibraciones, fuerzas y movimientos - orientada a conciertos y experiencias sonoras inclusivas.

En concreto, la entidad adquirió un total de 10 chalecos hápticos de última generación, mientras que un segundo lote de 10 dispositivos ya se encuentra en camino. La iniciativa, impulsada con el financiamiento del Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS), tiene como propósito fundamental incluir a personas sordas o con discapacidad auditiva en la agenda cultural local.

¿Cómo funcionan los chalecos?

La tecnología de los chalecos hápticos opera mediante la traducción directa de las frecuencias e impulsos sonoros en patrones de vibración física de alta precisión. Estos estímulos se distribuyen estratégicamente a lo largo de distintas zonas del torso y la espalda del usuario.

De esta manera, el espectador no necesita “escuchar” la música en el sentido auditivo tradicional; en su lugar, percibe el ritmo, los cambios de intensidad, la velocidad y la textura tímbrica de los instrumentos a través del tacto. Esta experiencia sensorial no solo complementa la percepción visual de los músicos en escena, sino que genera una nueva vía de conexión emocional con el arte musical.

Para Carolina Ramírez Campos, directora ejecutiva de la Fundación Chile Violines, esta adquisición trasciende la mera adopción de herramientas digitales o el impacto mediático.

“Para Fundación Chile Violines, incorporar los chalecos hápticos en nuestra programación musical es mucho más que una innovación tecnológica, es un gesto profundo de respeto hacia nuestras comunidades y hacia las personas sordas que han buscado por años espacios donde la música también les pertenezca. Este hito reafirma nuestro compromiso con una inclusión real, donde cada persona sorda podrá sentir la música a través de vibraciones y diferentes estímulos sensoriales, además de participar plenamente y ser parte de experiencias artísticas que nacen desde el territorio y se construyen con sensibilidad y cuidado colectivo", dijo.

El primer encuentro

Tras la llegada de los primeros diez equipos a la región, la Fundación Chile Violines organizó un encuentro vivencial junto a integrantes de la Asociación de Sordos de La Serena. En esta primera sesión de prueba, los asistentes pudieron colocarse los chalecos, calibrar las frecuencias y experimentar en carne propia cómo las melodías de las cuerdas se transforman en impulsos kinésicos.

El impacto de la jornada quedó plasmado en los testimonios de los propios participantes, quienes vislumbran un cambio radical en su forma de relacionarse con las expresiones artísticas.

Patricio Vallejos, presidente de la Asociación de Sordos de La Serena, sostuvo que “nunca he tenido acceso al mundo de la música, porque soy sordo profundo. Entonces, es algo nuevo. Para mí, es bonito sentir la emoción de la música, sentir los violines en este caso. Esto puede transformar la vida, porque uno va a sentir emociones por  la música”.

Por su parte, Ricardo Araya, asesor de la asociación, dio las gracias a Chile Violines "por estas acciones. Por ejemplo, en Europa hay muchas personas sordas que tienen accesibilidad a los conciertos y viven la emoción, porque la música se conecta a la emoción”.

Vanguardia e inclusión

La implementación de este proyecto sitúa a la Región de Coquimbo a la vanguardia de la inclusión artística, alineándose con estándares internacionales aplicados en grandes capitales europeas y norteamericanas. Al democratizar el acceso a la música, la Fundación Chile Violines consolida un modelo donde la cultura deja de ser un privilegio auditivo y se convierte en un punto de encuentro sensorial, equitativo y comunitario.

Con la próxima llegada de los 10 chalecos restantes, la institución proyecta una parrilla de conciertos y actividades formativas donde la comunidad sorda no sea solo una invitada esporádica, sino una parte activa e integral del público.