Tras daños por las lluvias

Agricultores del Limarí buscan reactivar sus cultivos de cara a temporada primavera-verano

Las precipitaciones de julio trajeron un alivio a los embalses de la provincia tras más de una década de sequía. Sin embargo, los daños en infraestructura y predios plantean un nuevo desafío para los agricultores, quienes piden créditos accesibles y apoyo directo en terreno.
Hasta el momento, el principal problema que han debido enfrentar numerosos predios ha sido el barro y el exceso de humedad que dejó el temporal. (Foto: Cedida)
Hasta el momento, el principal problema que han debido enfrentar numerosos predios ha sido el barro y el exceso de humedad que dejó el temporal. (Foto: Cedida)
domingo 06 de septiembre de 2026

Por Estefanía González

Después de quince años de una sequía prolongada que afectó duramente al sector agrícola, las intensas lluvias de julio trajeron el agua que tanto se necesitaba. Embalses importantes, como La Paloma, pasaron de un crítico 4% de capacidad a niveles que hoy permiten mirar con mayor optimismo las próximas temporadas. Sin embargo, el temporal también dejó daños en canales, predios y sistemas de riego.

Hoy, la agricultura local enfrenta un escenario diferente: hay agua y voluntad de sembrar, pero los productores necesitan capital de trabajo e infraestructura para poder hacerlo. Es un proceso de recuperación que requiere el apoyo coordinado de las instituciones y los propios agricultores.

Apoyo económico y presencia en terreno

Las siembras de primavera-verano ya comenzaron a prepararse y los productores necesitan tener sus terrenos listos. Fidel Salinas, presidente del sindicato de pequeños agricultores del Valle El Palqui (Monte Patria) —que agrupa a productores de uva de mesa, cítricos y hortalizas—, explicó que en la zona hay ganas de reactivarse, pero faltan recursos.

“La gente quiere reactivar su sector económico. Ya hay que empezar a preparar los cultivos de primavera-verano: el melón, la sandía, el maíz, la arveja, el tomate, el morrón. Pero para eso, los agricultores y las organizaciones necesitan apoyo y capital de trabajo que sea accesible a la realidad del sector, por todo lo que ha pasado con las sequías prolongadas, las heladas y estas lluvias intensas que se agradecen, pero que dejaron daños”, explicó el dirigente.

Salinas destacó la necesidad de que los bancos y las instituciones ofrezcan facilidades reales para este contexto. “Necesitamos que BancoEstado y también INDAP puedan destinar créditos a largo plazo, pero con uno o dos años de gracia. Que entreguen el crédito para capitalizar plata y que al segundo año empiecen a pagar moderadamente. Si les dan un crédito y tienen que pagarlo a fin de año o en unos meses, es difícil poder lograr el objetivo”, explicó, añadiendo que “el apoyo es necesario y urgente”.

“Necesitamos menos reuniones en la región y más visitas a terreno. Las autoridades tienen que venir a conversar con los dirigentes y campesinos; la realidad cambia cada semana. Que los instrumentos del Estado como, INIA, ProChile y FIA salgan al territorio a escuchar cuáles son las necesidades que tenemos”, argumentó.

El manejo técnico en los huertos

En cuanto al trabajo directo en los predios, el principal problema ha sido el barro y el exceso de humedad que dejó el temporal.

Giovanni Lobos, extensionista del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi, sostuvo que las primeras medidas que se deben tomar según el tipo de plantación.

“Acá hay varios escenarios. Si el cultivo afectado fueron los paltos, la recomendación es retirar ese material, ya que este árbol es sensible a la asfixia radicular; es recomendable sacar el material que quedó en el cuello de la planta. En el caso de las vides pisqueras, presentan una mayor tolerancia, pero se han visto parrones afectados con hasta 40 a 50 centímetros de material, lo que modifica la altura para las diversas labores agrícolas, por lo que habrá que retirar parte de este material. Para los huertos hortaliceros, la idea es remover y realizar aplicaciones de materia orgánica para evitar la compactación del suelo”, indicó el profesional.

A pesar de las complicaciones, Lobos hace una evaluación positiva del agua caída. “Siempre es bueno que llueva en la región. Antes de este evento la capacidad embalsada era solo del 4% en La Paloma, lo que hacía complejo el escenario agrícola. Hoy es un escenario más positivo. La carga de agua que hoy hay en los suelos es la condición óptima para la brotación, lo que permitirá un buen desarrollo radicular que parte ahora”, afirmó. 

En ese sentido, Lobos entregó una recomendación clave para estas semanas: “Es fundamental monitorear el estado de la humedad del suelo antes de regar. Las precipitaciones dejaron una buena acumulación de agua y regar con esta carga puede generar problemas de anoxia, muerte de raíces y otros problemas más graves. El ideal es volver a regar recién cuando los brotes tengan entre 20 a 30 centímetros, pero para esto es necesario revisar la humedad del suelo previo al riego”.

Prevención ante el clima

Dado que los cambios de clima son cada vez más notorios, Francisco Meza, director regional de INIA Intihuasi, señaló que la preparación de los agricultores es fundamental para enfrentar tanto sequías como lluvias fuertes.

“INIA Intihuasi cumple un rol estratégico en el territorio, acompañando a los agricultores tanto antes como después de los eventos climáticos. A través de talleres, días de campo y distintas instancias de transferencia tecnológica, entregamos recomendaciones prácticas sobre el manejo y cuidado del suelo, el agua, la recuperación de los cultivos y las medidas necesarias para enfrentar eventos como las lluvias. Este trabajo se complementa con información preventiva y un monitoreo permanente que realizamos a través de nuestra amplia Red Agrometeorológica”, señaló Meza.

Inversión en obras de riego

Desde el gobierno, también están enfocados en reparar los sistemas que distribuyen el agua. El seremi de Agricultura, Vicente Cortés, explicó cómo se están distribuyendo las ayudas.

“Si bien hoy tenemos una muy buena noticia para nuestro sector silvoagropecuario, con nuestros embalses en buenos niveles, también sabemos que este temporal dejó importantes afectaciones. Una de las principales demandas que hemos recibido tiene relación con las obras de riego, especialmente bocatomas y canales afectados por la bajada de quebradas”, indicó la autoridad.

Cortés detalla que hay fondos específicos para esto. “A través de la Comisión Nacional de Riego (CNR), se dispuso un concurso de emergencia por cerca de 3.700 millones de pesos para las tres provincias, además de 420 millones destinados a comunidades agrícolas. De estos recursos, 1.700 millones corresponden a la provincia de Limarí”, destacó. 

En ese sentido, aseveró, el trabajo de catastro ya comenzó. “Equipos de la CNR han estado desplegados en terreno junto a las juntas de vigilancia, levantando los puntos críticos y las principales afectaciones. Paralelamente, INDAP está trabajando en la rehabilitación productiva, apoyando la recuperación de sistemas de captación y conducción de agua, unidades productivas y distintos rubros afectados. En el caso de la apicultura, ya hemos apoyado a 50 productores del Limarí con capital de trabajo”, concluyó el seremi.