Ícono arquitectónico
¿Recuerda este “Castillo”? La historia de la desaparecida Casa Quinta Santo Domingo
Entre las ciudades de Coquimbo y La Serena, a un costado de la actual Ruta 5, existió un ícono arquitectónico que durante más de un siglo capturó la mirada de viajeros y habitantes de la zona. Se trataba de la Casa Quinta Santo Domingo —recordada con afecto como la “Casona”, la “Casa Quinta” o simplemente “El Castillo”—, un hito patrimonial levantado a mediados del siglo XIX que terminó convirtiéndose en un verdadero símbolo de la aristocracia y de la vida agrícola regional.
La historia de esta emblemática edificación comenzó hacia 1848, bajo las órdenes del arquitecto Joaquín Jiménez Delgado. Concluida en 1858 con el nombre original de Quinta Santa Elena, la propiedad alcanzó uno de sus períodos de mayor esplendor a partir de 1866, cuando pasó a manos de Juan Bautista Amézaga.
En su época dorada, destacaba por sus extensos terrenos agrícolas, un frondoso camino flanqueado por castaños y un imponente olivar que se extendía hasta el estero. La casona, por sus dimensiones y particular arquitectura, sobresalía en medio del paisaje rural que por entonces separaba a La Serena y Coquimbo.
Sin embargo, las crisis económicas y diversas tragedias familiares fueron marcando el destino del inmueble. A fines del siglo XIX, la hacienda fue rematada y posteriormente pasó por manos de distintas familias de renombre local, entre ellas los Alamparte Costa. Su historia también quedó estrechamente vinculada al desarrollo agrícola de la zona y a la tradicional Exposición de Peñuelas.
Durante décadas, su característica silueta, visible desde la entonces carretera Panamericana, se convirtió en un punto de referencia geográfico y afectivo para generaciones de habitantes de la conurbación y para quienes transitaban entre ambas ciudades.
Con el paso de los años, el deterioro y el abandono terminaron por afectar gravemente la construcción, hasta que finalmente fue demolida a fines de la década de 1990.
Hoy, el paisaje agrícola que alguna vez caracterizó a la antigua Hacienda Peñuelas ha dado paso al crecimiento urbano. En los terrenos donde se levantaba la majestuosa casona se emplazan actualmente casas comerciales e instalaciones institucionales, entre ellas dependencias de CONAF.
Pese a su desaparición física, “El Castillo” continúa vivo en fotografías, relatos y en la memoria colectiva de quienes todavía recuerdan aquella imponente construcción que durante más de un siglo formó parte del paisaje entre La Serena y Coquimbo.