MÁS DE UN SIGLO DE FE
El Peral se alista para histórica fiesta religiosa con procesiones, bailes y bautizos
Por: Martha Hecherdorsf
Con misas, procesiones, bailes religiosos y una ceremonia en la que cerca de 30 niños serán bautizados, la localidad de El Peral, en la comuna de Punitaqui, se prepara para vivir una nueva edición de la Fiesta Grande de Nuestra Señora del Rosario, celebración que se desarrollará entre el 9 y el 11 de octubre y que, de acuerdo con sus organizadores, posee más de un siglo de historia.
La festividad constituye una de las tradiciones religiosas más arraigadas de la localidad y continúa siendo organizada principalmente por la propia comunidad, la que durante estos días se prepara para recibir a fieles provenientes no solo de Punitaqui, sino también de otras comunas de la provincia y la región.
Henry Ortiz, integrante de la organización, explicó que la celebración se realiza tradicionalmente durante la segunda semana de octubre y que su continuidad ha sido posible gracias al trabajo de generaciones de vecinos, fieles y agrupaciones religiosas.
Según relató Ortiz, la devoción está vinculada a la imagen de Nuestra Señora del Rosario que permanece en El Peral. “Es una tradición de más de cien años y se hace siempre para la segunda semana de octubre”, señaló.
Los antecedentes sobre el origen exacto de la imagen de la virgen se mantienen principalmente a través de relatos transmitidos entre generaciones. De acuerdo con la tradición oral de la comunidad, habría sido encontrada hace más de un siglo en el sector, en una época en que antiguos caminos eran utilizados para el intercambio y trueque de productos.
Tradición que ha cambiado con los años
Aunque la esencia religiosa se mantiene, la forma en que los fieles participan en la celebración ha cambiado con el paso de las décadas.
Ortiz recuerda que antiguamente los asistentes llegaban hasta El Peral a caballo o recorriendo extensas distancias a pie, especialmente quienes realizaban promesas o cumplían mandas asociadas a su devoción por la Virgen. “Antes la gente iba mucho a caballo, por el tema de locomoción. Igual hacían sus mandas y llegaban peregrinando”, relata.
Actualmente, aunque existe mayor disponibilidad de transporte, todavía es posible observar a personas que llegan caminando hasta la localidad para participar en las actividades religiosas. “Todavía se ve gente caminando con sus promesas. Yo creo que le han pedido algo a la virgencita y cumplen sus mandas como se dice”, agregó.
La convocatoria también ha traspasado los límites de El Peral. Según Ortiz, a la celebración llegan fieles desde distintos puntos de Punitaqui, además de visitantes provenientes de Ovalle, Combarbalá, Monte Patria y Coquimbo, e incluso personas que viajan desde Santiago para participar en la festividad.
Familias esperan la fiesta
Entre las distintas actividades programadas, una de las jornadas que concentra especial significado para numerosas familias es la realización de los bautizos.
Durante la tarde del sábado está contemplada la ceremonia en la que cerca de 30 niños recibirán el sacramento, convirtiéndose en uno de los momentos de mayor participación familiar durante de la celebración.
La realización de bautizos durante la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario no es un hecho aislado. De acuerdo con la organización, existen familias que esperan específicamente la llegada de octubre para celebrar el sacramento en medio de la festividad.
“Muchas familias esperan esta fecha. Les gusta bautizar en octubre, con la fiesta de la Virgen del Rosario”, explicó Ortiz.
De esta manera, la celebración no sólo reúne a quienes participan en las procesiones y misas, sino también a padres, padrinos y familiares que vinculan un momento significativo de sus vidas con una tradición que ha acompañado a El Peral durante generaciones.
Organización comunitaria
Mantener la fiesta también implica meses de preparación y un importante trabajo de los propios vecinos. Ortiz explicó que el comité organizador reúne parte de los recursos a través de donaciones realizadas por personas que reciben una imagen peregrina de la Virgen.
Con esos aportes se financian distintos aspectos de la celebración, aunque también solicitan colaboración al municipio para requerimientos logísticos como maquinaria para acondicionar el terreno, abastecimiento de agua y amplificación.
Para quienes forman parte de la organización, uno de los principales desafíos es que las nuevas generaciones continúen vinculándose con una celebración que forma parte de la memoria de la localidad.
“Para mí es una gratitud enorme. Me llena de orgullo y de corazón”, expresó Ortiz al referirse a la presencia de niños y jóvenes en las distintas actividades.
Así, mientras El Peral se prepara para recibir nuevamente a visitantes y fieles durante el próximo fin de semana, la Fiesta Grande de Nuestra Señora del Rosario volverá a reunir expresiones que se han transmitido durante generaciones: peregrinaciones, bailes religiosos, promesas, procesiones y familias que encuentran en esta fecha un momento especial para mantener viva una tradición profundamente ligada a la historia de la comunidad.