A CINCO AÑOS DE SU PARTIDA

El eterno legado político y ético de Renán Fuentealba Moena

Sin grandes ceremonias ni ostentaciones públicas, tal como a él le hubiese gustado en vida, se conmemoró un nuevo aniversario del fallecimiento del emblemático político democratacristiano. Pese al paso del tiempo, su memoria sigue plenamente vigente entre militantes, dirigentes y colaboradores.
Renán Fuentealba Moena, fue una sobresaliente personalidad política de su época y de la Democracia Cristiana durante la segunda mitad del siglo XX. (Foto: El Día)
Renán Fuentealba Moena, fue una sobresaliente personalidad política de su época y de la Democracia Cristiana durante la segunda mitad del siglo XX. (Foto: El Día)
viernes 02 de octubre de 2026

Este jueves 1 de octubre se cumplieron cinco años de la muerte de una de las figuras más influyentes, respetadas y determinantes de la política chilena del siglo XX y comienzos del XXI: Renán Fuentealba Moena.

Fundador de la Falange Nacional y posteriormente pieza clave en la creación del Partido Demócrata Cristiana (DC), Fuentealba falleció en 2021 a la edad de 104 años, siendo uno de los últimos militantes históricos de aquella generación que dio origen a esa colectividad. 

A diferencia de las acostumbradas romerías u homenajes solemnes que suelen acompañar a personalidades de su envergadura, la fecha transcurrió en completa tranquilidad y sencillez. No hubo actos masivos ni ceremonias oficiales. Un tono austero y reservado que, según quienes mejor lo conocieron, refleja fielmente la personalidad del propio Fuentealba.

Sin embargo, la ausencia de actos públicos no significó en absoluto el olvido. El recuerdo del exintendente regional permanece intacto y latente en el seno de la Democracia Cristiana y en el tejido social de la Región de Coquimbo, donde dejó una marca imborrable mientras fue intendente de la región. 

Un liderazgo ético

Para quienes compartieron el día a día con Renán Fuentealba, como María Cecilia Rojas, quien fuera su histórica secretaria y fiel colaboradora durante décadas, resulta imposible no emocionarse al evocar su memoria, describiéndolo como una persona entrañable y con una consistencia moral en tiempos complejos.

“Hoy día hacen falta personas como él, con su carácter, íntegro, una gran persona”, afirma Rojas, subrayando que su calidad humana y compromiso profesional lo convierten en una figura imposible de olvidar para quienes tuvieron el privilegio de trabajar a su lado.

Esta apreciación es compartida por la dirigencia actual de la colectividad en la zona. Darwin Ibacache, presidente regional de la Democracia Cristiana, señala que la partida de Fuentealba representó una enorme pérdida para el espectro político, pero resalta que su nombre se mantiene vivo como un referente ineludible del partido. 

“En los grupos internos del partido se le está recordando, y sobre todo su gestión, la transversalidad que hubo en los grandes acuerdos que él pudo llevar a cabo en la región cuando fue intendente. Creo que fue una figura bien relevante que hoy día nos permite tenerlo como una referencia constante”, expresa el dirigente.

Por su parte, Patricio Solís, militante de la DC y expresidente regional de la colectividad, valora los momentos en que pudo compartir de cerca con el fallecido líder político. Solís enfatiza que el sello característico de Fuentealba fue la firmeza de sus convicciones y su lealtad irrestricta a los valores humanista-cristianos.

“Tuvo un liderazgo e ideas muy firmes y profundas, y un compromiso estricto con la democracia”, rememora Solís, agregando que el histórico dirigente “entregó a la región una claridad absoluta sobre las tareas prioritarias que había que abordar. En su calidad de intendente desarrolló uno de los mejores trabajos de liderazgo que hemos tenido en la Región de Coquimbo”.

Compromiso y resistencia

La trayectoria de Renán Fuentealba Moena estuvo marcada por una vocación de servicio que comenzó a fraguarse a muy temprana edad. Nacido en la ciudad de Talcahuano en 1917, se trasladó posteriormente a la capital para cursar sus estudios superiores en la Universidad Católica de Chile, donde se tituló como abogado en 1943.

Su vocación política emergió de manera temprana en las filas de la Falange Nacional, colectividad en la que asumió como dirigente juvenil desde 1939. Su vínculo con la provincia y el mundo local se consolidó cuando ejerció como regidor de la municipalidad de Illapel. En 1957, fue uno de los actores protagónicos en el hito fundacional del Partido Demócrata Cristiano. 

Bajo la bandera DC, Fuentealba fue parlamentario, desempeñándose como diputado por la zona y, posteriormente, como senador. Su peso político a nivel central creció con rapidez, lo que lo llevó en 1961 a asumir la presidencia nacional de la DC.

Uno de los capítulos más trascendentales de su vida pública - y que definió su estatura moral ante la historia - ocurrió en septiembre de 1973. Tras el golpe de Estado, Fuentealba se alzó como una de las voces más valientes al interior de su partido, siendo uno de los firmantes de la emblemática “Carta de los 13”.

Aquel documento constituyó un punto de inflexión histórico al rechazar abiertamente el quiebre institucional. Su postura opositora a la dictadura militar le significó sufrir la persecución y el exilio forzoso a Costa Rica en 1974, hasta su ansiado retorno a Chile en 1983.

Infraestructura y visión de futuro

Con el retorno a la democracia en 1990, el Presidente Patricio Aylwin lo convocó para asumir la Intendencia de la Región de Coquimbo.

Fuentealba se mantuvo al frente de la intendencia de manera ininterrumpida durante 11 años, entre 1990 y 2001, abarcando tres periodos presidenciales consecutivos bajo los mandatos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos.

“Él impulsó muchas obras que hoy día son bien sensibles. Lo que dejó plasmado en las provincias tiene relación con una continuidad de lo que hizo la DC hace muchos años atrás con la reforma agraria, y que él vio reflejado en los grandes embalses que hoy tiene la región”, explica Darwin Ibacache.

El presidente regional de la DC pone como ejemplo de este legado el impacto que tuvo su gestión en la zona sur de la región. “En la provincia de Choapa se le recuerda especialmente por el embalse El Bato, que fue uno de los grandes proyectos que él impulsó. Si bien hoy día gozamos de una relativa salud hídrica, sin duda estas megaobras fueron las que permitieron sostener el recurso hídrico por varios años en la región”, afirmó. 

Tras concluir su extenso período al mando del Gobierno Regional en 2001, Fuentealba no se retiró del servicio público, desempeñándose como abogado en las direcciones de Asesoría Jurídica de las municipalidades de Coquimbo y La Serena.